jueves, 1 de marzo de 2012

El País de Uruguay dedica una reseña a "Diario de un hombre de cincuenta años", de Henry James

Soñar con los ojos abiertos

 

 

Se dedicó a las letras con abnegación, lucidez y felicidad". Estas palabras tan certeras las dedica Borges a Henry James, cuyos libros se bastan a sí mismos. Pertenecía a esa clase de personas que realizan su trabajo con eficacia y que se honran en arrojar luz sobre el mundo. Esa luz es su literatura. Y ella se expande sobre todas sus páginas. Cabe señalar la presencia de una obra maestra hasta ahora inédita en español. Me refiero a una breve novela que escribiera cuando contaba 35 años, y que publicó entonces simultáneamente en ambos lados del Atlántico. Su título es "Diario de un hombre de cincuenta años", y es un libro delicioso, que ha sido recientemente editado por Editorial Funambulista (Libros de la Arena), en su colección "Biblioteca Henry James", donde ha publicado todas las obras de quien edificó una catedral literaria con títulos como "Otra vuelta de tuerca" y "Retrato de una dama".
Antes de ingresar en esta novela corta, nostálgica, donde los engaños de la imaginación juegan un rol preponderante, recordemos detalles de su biografía. Nacido en Nueva York en 1843 en el seno de una familia acomodada, fue el hermano menor del célebre filósofo y psicólogo William James. Se graduó en Harvard, se trasladó a París, pero se radicó en Gran Bretaña, donde vivió y nacionalizó. Murió en 1916, en Sussex.
"El diario de un hombre de cincuenta años", en esta refinada edición, tiene prólogo de Max Lacruz Bassols, que posee el don de expresar con sencillez y estilo las ideas más complejas. Y allí leemos que el narrador de este libro (escrito en forma de diario) se acerca mucho a la personalidad de Henry James. Tanto es así que el personaje sitúa lo esencial de la obra en los mismos lugares donde el escritor iniciara la redacción de sus iniciales novelas, es decir, en Florencia. En consecuencia, lo imaginario y lo real se acentúan gracias a esa primera persona del personaje, motivo por el cual el escritor la utiliza para desarrollar su historia.
El libro es "es algo más que una curiosidad jamesiana" (como dice el prologuista): es uno de los relatos más íntimamente biográficos de este autor al que "se considera el padre de la novela moderna".
El quincuagenario que recorre Florencia dejando constancia de sus pasos, conoce a una joven mujer que es curiosamente la hija de una dama a la que amó un cuarto de siglo atrás. Los recuerdos, que a veces confunden, lo llevan a ver que la relación de esa jovencita con su novio inglés, es similar al episodio que él viviera con la madre de ella y que resolvió en forma dolorosa. Ante el espejo de su propia historia, decide irrumpir en escena con la idea de proteger al joven, en el cual se ve a sí mismo, tratando de reconducir los hilos de esas vidas que han aparecido, sin imaginarlo, a su alrededor. Y lo hace para engañar su nostalgia.
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