martes, 10 de diciembre de 2013

Interesante artículo sobre la edición en España y la Enciclopedia Pulga ideada por Mario Lacruz (en el blog Negritas y cursivas)


Germán Plaza y la Pulga


Germán Plaza
Germán Plaza Pedraz
A Silvia Sesé

El milagro está hecho: en el metro (hasta ahora gabinete de lectura de esas infranovelas fundamentadas en las hazañas del gángster, de la niña ñoña y del héroe estúpido), en el metro decimos, se lee ahora a don Tirso de Molina y a don Leónidas Andreiev y a cualquiera de sus esclarecidos colegas […] Conmovidos, agredidos y turulatos, manifestamos a los inventores de la Enciclopedia Pulga nuestro asombro y nuestro reconocimiento. ¡Enhorabuena!
Así se saludaba en la revista humorística La Codorniz la que quizá sea una de las colecciones más entrañables de los años cincuenta, y que en cierto modo era una respuesta del editor Germán Plaza (1903-1977) a las carencias de papel que se dieron en España en la posguerra española. Acerca de esos “inventores” de los minúsculos volúmenes de tamaño muy similar al de un paquete de cigarrillos (10,5 x 7,5) que albergaron todo tipo de obras importantes, explicó a Rai Ferrer el que fuera su editor, Mario Lacruz (1929-2000):
Hacía algunos años que don Germán había comprado una rotativa Man de seis cuerpos [las célebres Manroland] parecida a una máquina de tren. Un buen día, con la rotativa parada por la caída de los tebeos, tomó uina hoja d papel que imprimía la máquina y comenzó a doblarla una y otra vez. El resultado fue un minúsculo cuadernillo de 64 páginas que lanzó sobre mi mesa diciendo: ¿Qué podemos hacer con esto? A los pocos meses, la Enciclopedia Pulga se convertía en un gran éxito editorial.
Algo tuvo que ver en ello la decidida apuesta por la agresiva y amplia publicidad, en consonancia con unas tiradas amplísimas, que llegaban en algunos casos de obras clásicas (La perfecta casada y obras de Tirso, Cervantes, Dostoievski o Oscar Wilde) a más de cien mil ejemplares. Así lo contó el propio Germán Plaza en una interesantísima conferencia en 1955:
Si bien era condición importante el contar con imprenta propia, no lo era suficiente. Precisábamos tener confianza en la reacción del público y efectuar tiradas lo suficientemente numerosas para que mereciera la pena imprimirlas en rotativa, procedimiento gráfico que, en ediciones de este carácter, permite una apreciable reducción del coste.
Era necesario también mecanizar al máximo el proceso de encuadernación, operación que por lo general invierte una considerable mano de obra. Y la importación de una maquinaria adecuada nos permitió lograrlo. Y además, una tradición editorial desarrollada sobre todo con una colección de tanta popularidad como en su tiempo lo fue El Coyote, nos permitió crear una organización distribuidora en España que nos facultaba para hacer llegar a todos los rincones del país las nuevas colecciones.
La Pulga tenía sin embargo  un muy noble antecedente en Grano de Arena, la colección creada e impulsada entre 1941 y 1942 por José Janés (1913-1959) de un modo mucho más artesanal (era una época incluso más dura, en la que todo estaba por hacer y ni hablar de importar maquinaria). Los pequeños volúmenes de 9 x 6 de Janés albergaron breves textos (pero completos) como Pollock, de H.G. Wells, Satyro, de Goethe, Intermezzo, de Heine, Inocencia reconocida, de Boccaccio, Heroídas, de Flaubert, Una tragedia, de Balzac, Una novela en nueve cartas, de Dostoievski, La modistilla, de Eugenio Heltai, Margarita de Escocia, de Mateo Bandello, Ética del contrabajo (Premio Viareggio 1939), de Orio Vergani, Elogio del gastrónomo, de Anthelme Brillat-Savarin, y obras igualmente breves de Edgar Allan Poe, E.T.A. Hoffmann, Joseph Conrad, R.L. Stevenson, Mark Twain, Edmundo de Amicis, Walt Withman, Oscar Wilde, D.H. Lawrence, Knut Hamsun, Luigi Pirandello o James Joyce.

Interior de Sor Beatriz, de Charles Nodier, en Grano de Arena (1942)
Los criterios de la Enciclopedia Pulga en cuanto a la selección de temas, autores y títulos también los expuso pormenorizadamente su creador:
No vamos a darle a este público, hasta hoy yermo de buena semilla, una literatura sofisticada o de proporciones grandiosas. Sería lo mismo que ofrecer un banquete pantagruélico a quien ha sufrido un ayuno prolongado. En vez de ello, hay que proporcionarle lo que, dentro de un tono de cierta elevación y ambición cultural, guarde proporción con la limitada preparación de que hasta el momento ha adolecido. Éste es otro de los secretos a voces de la Enciclopedia Pulga. No asusta al lector con volúmenes de gran extensión o de contenido abstracto, sino que le ofrece temas sencillos, de interés permanente, expuestos en un lenguaje llano e inteligible.
La selección de títulos llevada a cabo por Mario Lacruz para La Pulga presenta más de un punto de coincidencia con la de Janés en cuanto a algunos autores (Goethe, Wilde, Stevenson, Twain…), si bien una diferencia importante la constituye la presencia de autores españoles. Si en el proyecto de Janés sólo aparecen Eduardo Aunós (con París en el siglo) y Eugenio d´Ors (Historia de enfermos y de viejos), en la de Lacruz se dio cancha a varios escritores destinados a ocupar un lugar importante en la historia de la literatura española, como es el caso de Dolores Medio, César González Ruano, Miguel Delibes, Camilo José Cela o el propio Mario Lacruz, de quien en 1955 se publicó un volumen titulado Un verano memorable que incluía Ana y los niños, La comunidad, La mujer forastera y solitaria, Los brazos y el relato que le daba título (y del que el año 2000 Debate publicó una edición no venal numerada de 500 ejemplares). Por otra parte, y según explica Plaza en la misma conferencia ya citada, lo que más se vendía, y en este orden, eran los encargos hechos por el editor a autores no muy conocidos de obras referidas a temas importantes (Sevilla, Los Estados Unidos al sprint, ¿Jesucristo es Dios?, La religión, ¿para qué?…), autores clásicos como los ya mencionados, los temas de divulgación científica o de humanidades (La energía atómica, Beethoven, Islandia, entre fuego y hielo…) y por último “relatos y narraciones de autores contemporáneos y de “campanillas””. Es notable también la presencia en Pulga de versiones de obras llevadas con éxito a la gran pantalla (Mogambo, de Wilson Collinson, El prisionero de Zenda, de Anthony Hope o Ben-Hur, de Lewis Wallace, obviamente en una versión abreviada a 223 páginas).

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lunes, 9 de diciembre de 2013

‘El Amor Imposible’ Barbey D’aurevilly (Melibro)

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Qué decir de un libro de Barbey D’Aurevilly (Saint-Sauveur-le-Viomte, 1808 – París, 1889); pues que es altamente recomendable y de una literatura impecable. Aunque, como casi todos los clásicos, no es apto para cualquier público lector. Su contenido, de un amor tradicional puro y casto, como el que es representado en las grandes obras románticas, especialmente en las tardías, es expresado ininteligiblemente para los lectores menos rodados.
En el género de novela romántica, siguiendo los cánones habituales de obras anteriores al s. XX o principios de este, supone una transición desde los primigenios clásicos, hasta obras más contemporáneas, siendo una atractiva lectura para ilustrar una época literaria de la mano de un excelente autor poco nombrado en nuestros días.
Una historia de amor celestinesco, pero sin alcahueta, es relatada en sus páginas. La marquesa Bérangère de Gesvres, personalidad de la alta sociedad francesa, es pretendida por Raimbaud de Maulévrier; un galán de abolengo, amante de otra dama de la nobleza gala. Todo ello ambientado en el París del s. XIX.
La protagonista, descrita como toda una diva, ve pasar los años con el padecimiento del desengaño de un amor lejano, hasta que un apuesto joven aparece en su vida. Raimbaud de Maulévrier, un auténtico dandi, acaba haciendo pensar a la marquesa, con el correspondido sentimiento y salvando la diferencia de edad, que una reconciliación con el amor está al alcance de sus manos. Ambos quieren, pero… ¿se tratará de un “amor imposible”?

"El amor imposible", de Barbey d'Aurevilly, en El Placer de la Lectura

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Novela de corte aristocrático, mezcla de romanticismo y de espíritu libertino al modo ilustrado, incluso con algunos toques que nos hacen pensar en lo que Proust escribirá después, en ella toda la trama gira alrededor de un duelo de ingenios: la seductora Bérangère, marquesa de Gesvres, mano a mano con el señor de Maulévrier, siendo la joven condesa de Anglure el arma que se lanzan uno al otro. La novela tiene un aire de familia con «Las amistades peligrosas», de Chloderlos de Laclos; esa estructura triangular, en la que dos personajes se lanzan a un peligroso juego que acabará en desdicha para una tercera persona. Tanto uno como otra carecen de sentido de la moral, incluso llegan a ser insensibles a todo sentimiento o emoción.
La marquesa está aburrida, y el aburrimiento es la madre de muchas bajezas. Entre ella y su presunto amante, que no lo será de facto, tejen una trama en la que la atrapada resulta ser la joven e ingenua condesita, prendada de amor por Raimbaud de Maulèvrier.
Primera novela de D’Aurevilly, fue publicada en 1841 y al parecer refleja una experiencia desafortunada entre el propio autor y la marquesa Armance de Vallon. Elegantemente escrita, con un lenguaje barroco y muy complejo, que a veces resulta hasta difícil de seguir, por las múltiples alusiones, sugerencias, ironías y sarcasmos, el duelo lingüístico entre los dos protagonistas les hace mantener una relación amistosa de por vida, amistad que nunca pasará de ahí, por más que lo deseen, porque son incapaces de sentir realmente y todo se limita a un juego. Un juego que tendrá consecuencias penosas para la pobre condesita de Anglure.
La vida en los salones, las distracciones aristocráticas, las murmuraciones, la cortés hipocresía, la doble vida de las damas casadas por conveniencias cuyos maridos viven ignorándolas y empujándolas a buscar amantes, crea un ambiente en el que todo es ficticio, las conversaciones son competiciones de ingenio, las normas sociales son complicadas y la simpleza e inocencia se ven penalizadas. En sociedad no se puede sino fingir: las relaciones sociales del salón son puro fingimiento, nadie puede destapar sus sentimientos…hasta el punto de que los sentimientos reales acaban por desaparecer, y sólo cabe desarrollar un inmenso teatro en el que el juego erótico y amoroso se sigue sin fundamento, sin deseo verdadero. Y cuando el deseo existe, es machacado y destrozado por los celos, el desprecio y la crueldad.
El caballero Maulèvrier parece estar loco de deseo por la marquesa; ella, a su vez, le incita y le frena. Toda la relación entre ambos es un intento de acercamiento y un alejamiento inmediato: un tira y afloja, una provocación y una frustración. Pero no nos quedemos en la superficie del proceso, porque el drama de la marquesa de Gesvres es que resulta incapaz de sentir una pasión, por más que lo intente en sus juegos con Raimbaud. Y este, que cree amar, acaba por perder el interés y sobre todo, cae en la trampa de la marquesa, siendo finalmente incapaz de amar, como ella.

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"Las cañadas indómitas" en el Diari de Tarragona


viernes, 29 de noviembre de 2013

"La segunda Lady Chatterley" en El Placer de la Lectura

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Escrita en una época en la que aún quedaban restos del victorianismo decimonónico, el mismo hecho de auto censurarse y reescribir la historia tres veces, ya dice mucho de los temores del autor y de la acogida del publico. Historia ampliamente conocida de una pasión amorosa que salta las convenciones y rompe moldes sociales, es esta una versión diferente de El amante de Lady Chatterley;  segunda de las tres versiones que escribió, fue publicada en italiano en 1954, antes incluso de su publicación en inglés, que no vio la luz hasta 1972. El autor escribió un primer intento, en 1926, un segundo en 1927, que es el que hoy nos ocupa, y un tercero, en 1928. Esta última versión es la que hemos conocido en España, pero que no pudo publicarse íntegra en Inglaterra hasta 1960.
La versión que se muestra al público en esta edición no solo es más larga, sino que cambia el enfoque, haciendo más fuerte el impacto moral/social en el lector. El tema es el amor físico y sensual entre una dama y un hombre rudo, tosco, que habla en un retorcido dialecto (cosa a la que los británicos dan una importancia enorme), que vive separado de su mujer y su hija, …pero que sexualmente está bien dotado. La Bella y la Bestia. La dama, por otra parte, tiene la desgracia de estar casada con un hombre que, a pesar de su educación y clase, es un lisiado: vuelve de la guerra con la mitad inferior de su cuerpo paralizada, y con una alta dosis de resentimiento, que vuelca en los que le rodean, principalmente en su joven esposa, que prácticamente no ha tenido ocasión de conocer el amor físico, y cuyos deseos de maternidad se ven truncados con el problema de su esposo. Este problema, que hoy en día probablemente se enfocaría de modo muy distinto, en la época que lo escribió Lawrence, era insalvable. El divorcio hubiera estado muy mal visto,  y la adopción ni se contemplaba.
A pesar de que Lawrence envuelve toda la narración en un celofán filosófico-ideológico, (en mi opinión, excesivo y a veces aburrido) el tema era realmente explosivo en su momento. Y no solo por el sexo explícito, ya que no era el primero ni sería el último que lo hiciera, sino, y a mi entender lo más importante, por el brutal choque que supone que una mujer de la aristocracia copule con un hombre de la más baja extracción social: un ex minero, un guardabosques. Para la Inglaterra de la época, este hecho era mucho más grave que el mostrar el acto sexual, físico.
Por decirlo con un símil: para un británico, la relación física entre dos clases sociales antagónicas era equivalente, a esa misma relación entre una mujer blanca y un hombre negro para un norteamericano. Y remarco: en ambos casos, se trata de una mujer de la clase privilegiada y un hombre de clase baja , y no al revés. Los hombres, tanto blancos como aristócratas, podían relacionarse sexualmente con mujeres de clases inferiores o con mujeres negras. Esto estaba socialmente tolerado, aunque moralmente no se aceptase, pero si se llevaba con discreción, se toleraba. Pero una mujer no podía, bajo ningún concepto, relacionarse físicamente con alguien de distinto nivel social.
En esta segunda versión hay unas variaciones respecto a la tercera, como Gómez Montoro destaca en su postfacio: el personaje del guardabosques, que aquí se llama Oliver Parkin (en vez de Oliver Mellors),  es un ex minero, huraño, hastiado de la sociedad y abandonado por su esposa, que prefiere la vida en la naturaleza, lejos de la sociedad, una vida independiente y libre. Pero es un personaje mucho más bajo socialmente y vulgar, que habla una especie de jerga, a diferencia del Oliver Mellors de la siguiente versión, que es un ex oficial del ejército colonial y que supone un origen social superior.

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"La dulce", de Dostoievski, en la Revista Sonograma


  La dulceEn noviembre de 1876, Fiódor Dostoievski, que ya era un maestro en el lenguaje de la psicología de la soledad, publicaba, convertido en revista, el Diario de un escritor; una publicación que trataba temas políticos, literarios y, en alguna edición, introducía algún relato. Data de esta época la novela La dulce, un «relato fantástico» como dice su autor en la nota introductoria.
El sentido de culpa queda reflejado sólo al empezar. Pide perdón a los lectores por publicar este relato en lugar del Diario en su forma habitual.
Dostoievski conocía a fondo las inmensas lagunas que ahogan el corazón humano. El lastimoso personaje, sin nombre, que intenta aclarar sus ideas, ordenarlas, ante el cadáver de su esposa relata, a modo de monólogo, su desgraciada vida matrimonial, sin ninguna brizna de felicidad. Muestra, con un goce exhibicionista, su patética forma de amar a su esposa.
Todo el relato parece ser la justificación, ante sí mismo ante el hipotético lector, de su forma de ser. Este usurero y avaricioso, prestamista de profesión, que critica a la juventud que menosprecia el dinero, se casa con una joven desesperada (y agresiva) que vive bajo la tiranía de sus dos tías. Son dos almas que se encuentran en una pura inanición de sentimientos sanos y generosos. Como buen prestamista que es, trata el matrimonio como una transacción comercial y los conflictos empiezan cuando la dulce (la mansa) esposa decide romper el pacto de convivencia, flirteando con un antiguo compañero de regimiento de su marido. Tanto él como ella, viven la vida cotidiana en una permanente ambigüedad donde los sentimientos suscitan atracción y repulsión en una absoluta desarmonía.

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lunes, 18 de noviembre de 2013

Reseña sobre "La confesión de Claude", la primera novela de Émile Zola


La confesión de Claude, de Émile ZolaNuestros lectores encontrarán en la obra que hoy recomendamos tres momentos literarios distintos que confluyen en una obra de transición. Por un lado, el Romanticismo que, poco a poco, se va superando con la entrada del Realismo naturalista; por otro, el propio Realismo del que Zola será un exponente destacado; por último, como bien apunta Sergio Torremocha en su postfacio, encontramos latente aquí el Decadentismo posterior al Realismo, con sus correspondientes ramificaciones en el Simbolismo y Parnasianismo. Torremocha cita a Charles Baudelaire, pero también se me ocurren nombres como Joris-Karl Huysmans o Isidore Lucien Ducasse -Conde de Lautréamont- por poner dos ejemplos más. Todos ellos, escritores que retratan la juventud con mayor o menor frivolidad y apasionamiento.
Si tomamos la novela como objeto de entretenimiento, y no de estudio, tendremos la ocasión de presenciar un aviso referente al error de enamorarse apasionadamente de quien no se debe.
Y es que, en La confesión de Claude, de Émile Zola –Editorial Funambulista- encontraremos todos los errores propios de la inexperiencia que, en mayor o menor medida, hemos cometido todos.
Son errores narrados y vividos ya que se trata de la primera novela del escritor francés, y aunque Sergio Torremocha menciona errores de principiante en la redacción, que los hay, ya quisiéramos más de uno escribir una “Opera Prima” como esta. El argumento nos presenta a un muchacho que emigra del campo a París, una ciudad idealizada que pronto mostrará todos sus inconvenientes. Pobreza, frío, suciedad, hambre.
El único consuelo en ese contexto es la aparición de una prostituta de la que el protagonista -Claude- se enamorará perdida e irresponsablemente, ya que estos amores le conducirán a la más absoluta demencia y al sufrimiento. Para completar este universo mencionaremos a otra pareja vecina en la que es el amigo de Claude quien ejerce el rol déspota, y ella, Marie -su correspondiente “chica del río”- la víctima sufridora.
Cerrando el grupo encontramos a una alcahueta llamada Pâquerette que enreda a su antojo a unos y otros, sacando, como siempre que aparece un personaje así, buen beneficio de todos sus servicios. Se trata de una novela epistolar, escrita desde la experiencia personal que nos hace ver que la fama, en algunos casos, viene precedida de sacrificios y sufrimientos.

Artículo publicado en el Diario de Pontevedra sobre "El hundimiento", de Francis Scott Fitzgerald

Sueño y despertar

"Su talento era tan natural como la huella que deja el polvo en las alas de una mariposa. Hubo un tiempo en que él no se percataba de ello, como tampoco lo hace la mariposa, y no supo cuándo falló. Más tarde se dio cuenta de que las tenía estropeadas, de cómo estaban construidas, y aprendió a pensar, y entonces no pudo volar porque el amor del vuelo había desaparecido y solo era capaz de recordar el tiempo en que echaba a volar sin esfuerzo". Con estas palabras, tan hermosas que uno ha sido incapaz de recortar la cita de Ernest Hemingway, el que fuera uno de los pocos autores admirados por el egocéntrico Scott Fitzgerald criticaba la apertura de sus carnes y el corazón magullado del autor de ‘Suave es la noche’. Hemingway recriminó públicamente que Fitzgerald hubiese publicado esa "sórdida bazofia personal" que constituyeron una serie de relatos escritos para la revista Esquire entre 1934 y 1936 y que ahora, dentro de esa revisión ‘ Fitzgeraliana’ que ha supuesto el estreno de la última versión cinematográfica de ‘El gran Gatsby’, nos trae la bulliciosa Editorial Funambulista en una edición tan manejable como reveladora de lo que supone uno de esos momentos críticos en la vida un genio, de un personaje capaz de tocar el cielo con su escritura y su vida dorada, pero también de descender hasta los infiernos de la mente en base a su propia situación personal.

A través de ‘El hundimiento’ (‘CrackUp’) Scott Fitzgerald nos coloca ante la sucesión de golpes que el autor reconoce en su persona, el declive de ideas y escritura brillante que curiosamente camina a la par de una sociedad norteamericana duramente golpeada por el crack del 29. Nada ni nadie fue ajeno a ello y la personalidad de este tipo de seres se dejan arrastrar dentro de esa postura de divinidad azotada por las tormentas de la sociedad que por un lado casi consideran obligadas sufrir dentro de su proceso de escritura. Lejos iban quedando aquellos años veinte, la relación feliz con Zelda, las alegres temporadas en la Costa Azul, el sentirse el centro de las letras del universo y todo comenzaba a sepultarse en litros de alcohol, noches de insomnio y la pérdida de confianza en su propia actividad como escritor. "Está claro que vivir consiste en hundirse poco a poco.

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"El regreso", de Joseph Conrad, en el blog de literatura y cine Cosas que hemos visto


El regreso (The Return) es una novela corta que probablemente sorprenda regreso_big5B15D_01a los lectores de las obras más conocidas de Joseph Conrad. No encontramos en ella personajes atormentados en busca de catárticas aventuras, ni duelos que se prolongan durante años, ni viajes a través del corazón de las tinieblas, aunque sí es posible que, a medida que avancemos en su lectura, veamos en su protagonista ciertos rasgos reconocibles. De todas formas, probablemente a más de uno pueda parecerle más próxima al universo de un Henry James o un Ford Madox Ford, y a saber si no fueron la influencia y la cercanía de estos dos autores las que llevaron a Conrad a afrontar el reto.
Publicada originalmente como parte de la colección Cuentos de inquietud (Tales of Unrest, 1898), nos presenta al matrimonio formado por Alvan Hervey y su esposa (personaje del que no conoceremos su nombre), una pareja conocida y envidiada en su círculo social, de vida acomodada económica y sentimentalmente, que de la noche a la mañana ve alterada su tranquila existencia, sus ideas y sus valores por un suceso absolutamente inesperado: al regresar a casa una tarde, Alvan encuentra una nota de su esposa diciéndole que lo abandona.
Mientras Alvan piensa en las razones y las consecuencias, al poco rato ella vuelve a casa arrepentida, explicando que todo ha sido un error. A partir de aquí, asistimos a un diálogo, que es más bien un monólogo por parte de Alvan, en el que la desbordante prosa de Conrad nos muestra a dos extraños incapaces de expresar sus sentimientos, dos seres a la deriva dominados por el miedo y la culpa que ven cómo se derrumba la farsa que han creado a su alrededor. Alvan reflexiona sobre todo aquello sobre lo que ha sustentado su vida y sobre lo que se ha perdido, lo que no ha vivido a cambio de la comodidad. Al cerrar la novela, su personaje es otro. Su drástica solución y el futuro que le adivinamos lo emparentan, ahora sí, con otros personajes típicamente conradianos.
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Así vivieron juntos Alvan Hervey y su esposa cinco prósperos años. Con el tiempo acabaron conociéndose lo bastante para llevar en la práctica una existencia como la suya, pero eran tan incapaces de auténtica intimidad como lo serían dos animales que se alimentaran en el mismo pesebre, bajo el mismo techo, en unas lujosas cuadras. Una vez saciado, el deseo masculino de Hervey se convirtió en hábito; en cuanto a ella, había satisfecho ya sus aspiraciones: abandonar el hogar paterno, afirmar su personalidad, moverse en un círculo propio (mucho más elegante que el de sus progenitores), tener una casa para ella y su propia parcela personal de respeto, envidia y aprobación de la gente. Se entendían mutuamente con cautela, de modo tácito, como un par de conspiradores circunspectos unidos en una conjura que hubiera de reportarles beneficios: eran incapaces de considerar un hecho, un sentimiento, un principio o una creencia salvo a la luz de su propia dignidad, gloria o provecho. Cogidos de la mano, se deslizaban por la superficie de la vida, en una atmósfera pura y gélida, a la manera de dos hábiles patinadores que dibujaran figuras sobre el hielo para admiración de los espectadores, y que ignorasen con desdén la corriente subterránea, la corriente tumultuosa y oscura, la corriente de la vida, profunda e inasequible a las heladas.

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lunes, 4 de noviembre de 2013

"El hundimiento", de Fitzgerald, en Pandora Magazine






Título: El Hundimiento
Autor: Francis Scott Fitzgerald
Editorial: Funambulista
Páginas: 112
ISBN: 978-84-940906-8-4
Precio: 10€

 Beatriz Ibán Diezhandino

Sinopsis: En este libro se recogen una serie de textos autobiográficos de Francis Scott Fitzgerald que, probablemente, sean uno de los testimonios más sobrecogedores del siglo XX, y más premonitorios. El insomnio y «el hundimiento» (el Crack-Up) descritos en estas prosas —en plena depresión personal—, que escribió para la revista Esquire, en 1934 y 1936, reflejan algo más que la otra cara del que fuera considerado el narrador de más éxito de los felices Años 20: han hecho reflexionar a filósofos como E. M. Cioran o Gilles Deleuze acerca de la quiebra de los valores y del hundimiento del individuo y de la sociedad. Una obra de rabiosa actualidad.
La Editorial Funambulista edita uno de esos libros que hacen las delicias de cualquier lector. De hecho, aun tratándose de unos textos escritos en los años treinta, tienen un trasfondo que bien podría aplicarse a la época actual de crisis que estamos viviendo. Muchos de los lectores de esta joya literaria podrán confirmarlo.
Fitzgerald escribe estos textos autobiográficos apoyándose en el insomnio que sufría en esa época. Puede ser que el carácter negativo que impregnan sus páginas sea debido a los acontecimientos vitales del autor. Esta época en la que se publican los tres textos de los que consta la edición son bastante duros. El internamiento de su amada Zelda en un sanatorio mental y problemas económicos ahogaban el estado anímico de Scott Fitzgerald. Se destila una sombra de derrotismo y de no poder seguir con la vida.
En las circunstancias actuales de crisis mundial por la que estamos pasando, no nos es difícil imaginarnos el estado psicológico que podía estar pasando el autor al relatarnos sus crisis de insomnio y de desesperación, de ese decaimiento general y desencanto por la vida. Muchos encontrarán en sus páginas las palabras de una persona que sufre de depresión. Pero ese diagnóstico, como bien explica Isabel Lacruz en el postfacio, no podemos saber si sería por las circunstancias que estaba viviendo o ese era realmente su carácter depresivo que emergió de manera fulminante a raíz de ciertos acontecimientos, agravando su estado.
Tenemos ante nosotros tres de los últimos textos que escribió el brillante Fitzgerald. No podía imaginarse que nada más que cuatro años después, la muerte le alcanzaría con tan solo 44 años. Una breve existencia de uno de los mejores escritores americanos de todos los tiempos.

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martes, 29 de octubre de 2013

"La segunda Lady Chatterley" en Sonograma Magazine y en el Diari de Tarragona



La segunda Lady Chatterley Creo recordar que la primera edición de Lady Chatterley’s Lover traducida al español fue el año 1946 (Buenos Aires). La novela más famosa y provocadora de David Herbert Lawrence (1885-1930) llegó a España, después de los largos años de la censura de la dictadura, el año 1976. La relación entre un obrero y una mujer de clase alta con descripciones muy explicitas al sexo se publicó en tres versiones y el escándalo que provocó esta feroz crítica a la hipocresía social sobre el sexo marcó la vida del escritor británico, para bien y para mal.
Esta narración fue redactada tres veces; hay pues tres versiones de Lady Chatterley’s Lover. La editorial Funambulista publica, ahora, la segunda versión de esta novela erótica que fue escrita en la primavera de 1927.
Juan Max Lacruz Bassols, traductor i presentador de la nota de la presente edición, puntualiza algunos aspectos diferenciales respecto a la primera versión. El personaje más diferente es el guardabosque de la casa familiar de Wragby Hall, el hogar de Constance y Sir Clifford. Si en la primera versión, el amante de Constance es Oliver Mellors, un oficial del Ejército convertido en guardabosques, en esta versión, Oliver (Parkin), el amante (vestido de pana verduzca acanalada), es un herrero en la mina tosco, de lenguaje vulgar, y sin ninguna educación. También nos advierte el editor, que han traducido el lenguaje vulgar del guardabosque utilizando vulgarismos y formas dialectales castellanas marcándolos en cursivas. Es algo que sorprende a la mirada lectora.

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martes, 22 de octubre de 2013

"La puñalada" reseña de Adolfo Caparrós en Análisis Digital

"La puñalada" reseña de Adolfo Caparrós
 http://www.analisisdigital.org/2013/10/21/grandes-momentos-de-la-historia-contemporanea-3/

http://bibliotecaceu.wordpress.com/2013/10/22/la-punalada-de-maria-vayreda/

http://elrincondeadolfo.wordpress.com/2013/10/22/la-punalada-de-maria-vayreda/

jueves, 10 de octubre de 2013

Artículo sobre "La dulce", de Dostoievski, en el suplemento Culturas de La Vanguardia


Reseña sobre "Muerte de un Papa", de Piers Paul Read, en el blog Miscriticassobrelibrosleidos

Cuando los extremos por muy buenas intenciones no son lo mejor.          

Últimamente siempre que la Iglesia Católica y la religión entra a formar parte de una trama literaria es para este uso tan común y en muchísimas ocasiones cargado de polémica. La cantidad de libros que tratan de desarrollar la trama con esta temática, buscando en muchas ocasiones llegar al lector gracias al morbo y el empleo partidista de las leyendas o mitos que se han generado, la facilidad para conseguir este morbo en mucha parte tiene la culpa la propia iglesia por su hermetismo y su inmovilismo, hacen que libros que a una primera vista parezcan iguales que los anteriores y en muchas ocasiones insulsos hacen que otros puedan pasar desapercibidos a su pesar.


Esto es lo que puede ocurrir con la novela de la que os estoy hablando, con un pequeño resumen de su sinopsis, en la que entra a colación la iglesia católica, el papado, sus intrigas, todo mezclado pensaríamos en una más, otra que vuelve a vendernos los secretos y escondrijos para desvelar una verdad que juega con el imaginario de las personas y por suerte aquí herraríamos en nuestra percepción. Si la iglesia es el eje central en el que se apoya el autor para narrarnos una historia, pero solo como soporte para introducirnos en el mundo de la intransigencia y los extremos, en este caso usando un extremismo religioso católico, pero que podría trasladarse a cualquier otro extremismo, estos mismos personajes los podemos sustituir por cualquier religión y líderes.

Por desgracia para el mundo en el que vivimos el fanatismo es algo con lo que no es que convivamos en nuestra vida diaria pero si algo que estamos viendo, sintiendo y sufriendo en algunos casos. El autor nos mete por un mundo oscuro y complejo como son los grupos terroristas y a partir de estos capítulos que son simplemente una forma de mostrarnos que cualquier fanático de cualquier ideología no tiene mayor diferencia con otro que la propia de un ser humano con otro. A partir de aquí con una historia principal y varias tramas en la que se mezcla la religión, el amor, nos vamos introduciendo tanto en esa iglesia oficial, con toda su pompa y problemas y como no en lo que podemos llamar la iglesia del pueblo, la iglesia de la calle en la que nos va dando el autor las pinceladas de las distintas corrientes que existen.

martes, 8 de octubre de 2013

Mirar al fondo del espejo ("El hundimiento", de Francis Scott Fitzgerald, enla revista Estado Crítico)


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Manolo Haro
Francis Scott Fitzgerald invitó a Ernest Hemingway a comer allá por los veinte parisinos en el restaurante Michaud, en la esquina de la rue Jacob con la rue des Saints-Pères. Hablaron de trabajo y de algunos personajes de la colonia americana en la capital francesa que hacía tiempo que no se cruzaban por la ciudad. En los postres, acompañando un pastel de cereza con la última jarra de vino, Fitzgerald le hizo una serie de confesiones a Hemingway que dan la medida exacta del contorno de su sombra, de cómo el autor de Tender is the night fue en parte un hombre atribulado a pesar del brillo de sus charoles y de la prestancia de sus abrigos. La revelación aludía al conocimiento en el sentido bíblico de una sola mujer (Zelda Fitzgerald, esposa) y a la nota de sexología dada por la misma: “Zelda dijo que, por mi constitución física, nunca podría hacer feliz a ninguna mujer y que por eso se disgustara en un principio. Me explicó que era una cuestión de medidas. No me volví a sentir igual desde que ella me lo dijo y tengo que saber la verdad”. Tras estas confidencias, el acomplejado novelista obligó a su colega a que lo acompañara al baño, para mostrarle allí la flor de la ignominia. Hemingway, rubicundo e hiperbólico, le dijo que sería conveniente que cruzaran el Sena y fueran al Louvre a ver estatuas, que ellas le mostrarían al joven muchacho de Minnesota que su pene era normal y que lo que decía Zelda eran cosas de loca. Al maduro Scott no le convencieron estas visiones supuestamente canónicas de cuánto ha de medir un miembro medianamente normal.
Lo que narro en el anterior párrafo lo publicó Hemingway en A moveable feast a comienzos de los 60, a un año vista de descerrajarse un tiro en la boca. Se trataba de un ajuste de cuentas con la memoria que afortunadamente el bueno de Fitzgerald nunca leyó. Si hemos de confiar en la veracidad del detalle de tal historia, no queda más remedio que compadecer al autor que nos ocupa. Entre la maledicencia de su amigo, que no se redujo sólo a estas líneas (en Las nieves del Kilimanjaro alude a él con nombre y apellidos como un individuo tendente a la depresión por nimias y evidentes cuestiones) y los apuntes urológicos de su esposa, el hombre se llevó lo suyo.
Francis Scott Fitzgerald fue un autor-gozne: su nacimiento finisecular (1896) le dio la oportunidad de degustar los últimos resabios románticos que quedaban en el ambiente e inhalar los febles vapores de la despreocupada felicidad de los años veinte. Mitificó París y la ‘Côte d’Azur’ (las piedras de Niza guardan el sonido de aquel tiempo), las orquestas de jazz y la vida indolente de los ricos a los que odiaba pero a los que siempre quiso emular. Esos rescoldos del Romanticismo extinguido iluminando la cabecera de su cuna hicieron de alguna manera que sus grandes novelas hablaran de sus obsesiones, aunque al lado oscuro de su corazón le pusiera una sordina. Antes de llegar a la etapa de confesiones literarias, escribió en un artículo: “Tenemos dos o tres experiencias grandes y conmovedoras en la vida (…) luego, mal o bien, aprendemos el oficio, y entonces contamos nuestras dos o tres historias –cada vez de una forma nueva– quizás diez o quizás cien veces, hasta que la gente se cansa de escucharnos”. A pesar de la verdad que esconde esta afirmación para la mayoría de los literatos, Fitzgerald aún no había puesto el dedo en la llaga más íntima de su ser, aún quedaban por la galaxia de sus sentimientos ciertas cuentas sin saldar que hay que recomponer a partir de sus cartas, de las voces de otros y de estos artículos que componen The Crack-up, El hundimiento para los traductores de la editorial Funambulista.

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Primera traducción al castellano de ‘La segunda Lady Chatterley’ (ElPajarito.es)



La editorial Funambulista ha publicado recientemente la primera traducción –obra de Gonzalo Gómez Montoro, colaborador de ElPajarito.es, y de Max Lacruz– de La segunda Lady Chatterley (John Thomas and Lady Jane), segunda versión, hasta ahora inédita en castellano, de la definitiva El amante de Lady Chatterley, probablemente la novela más conocida de D.H. Lawrence.

Subtitulada John Thomas and Lady Jane (nombres que daba el autor británico a los órganos sexuales masculino y femenino) es la segunda de las tres versiones de El amante de Lady Chatterley que el autor escribió.

Inédita hasta ahora en español, según la editorial supera en muchos aspectos la tercera y canónica versión, y presenta suficientes diferencias como para ser considerada una novela aparte, empezando por la caracterización de los personajes. El guardabosques ya no es un antiguo oficial del Ejército, sino un minero, con lo que la diferencia de clase social con Lady Chatterley es mayor, y la naturaleza juega un papel orgánico en la trama.

Asimismo desaparece, en esta ambiciosa versión que el autor decidió no publicar, parte de sus teorizaciones, en beneficio de una mayor riqueza psicológica de los personajes. La segunda Lady Chatterley narra, pues, “de otra manera” la célebre historia de amor imposible entre una noble y su subalterno en la Inglaterra de después de la I Guerra Mundial, así como la crónica de un mundo dividido entre explotadores y explotados bajo el fantasma de los totalitarismos.

A decir del editor –que ya prepara también la primera versión de la novela–, esta segunda versión que ve ahora la luz en castellano se publicó por primera vez en una traducción italiana en el año 1954. Su versión original inglesa –en la que se ha basado esta traducción al castellano– tuvo que esperar hasta 1972, y la traducción francesa a 1977.

martes, 1 de octubre de 2013

Cartas de amor, de Pessoa, en Análisis Digital


Cartas de amor, de Fernando Pessoa[1]
Aunque la referencia sea del cine, no me resisto a citar una de las últimas referencias de Una mente maravillosa, dirigida por Ron Howard e interpretada magistralmente, según mi modesta opinión –las hay para todos los gustos- por Russell Crowe, no es literal, pero en ella, el protagonista, un eminente matemático dice al recibir el Premio Nobel, no he visto en mi vida ecuaciones más difíciles que las del amor, insisto en que la cita no es literal.
En definitiva, este exordio -o parte inicial de un discurso- tiene la finalidad de poner en valor el libro que hoy recomendamos Cartas de amor, de Fernando Pessoa –Editorial Funambulista- ya que sorprenderá a nuestros lectores el tono infantil y juguetón de dichas misivas que posiblemente esperen pasión, romanticismo y erudición.
Para desentrañar la difícil ecuación de los sentimientos amorosos de Pessoa no hay mejor guía que la propuesta en el postfacio, esta vez sí, he hecho caso y lo he leído al final, escrito por Isabel Lacruz. Se nos aclaran aquí múltiples cuestiones relativas al único amor conocido de Fernando Pessoa. La primera que se nos aclara es que su propia familia desconocía esta relación durante la vida del poeta.
También es muy interesante la aportación de un estudio psiquiátrico de la personalidad del autor sacado a la luz en esta edición según el cual hay aspectos muy importantes en lo relativo al amor imposible entre Ophélia Queiroz y el propio Fernando Pessoa. Aspectos que están presentes en las cartas y de los que tanto ella como él serían conscientes. Por ejemplo, la prioridad absoluta que el autor dio a su obra frente a todo lo demás o los problemas del autor con la bebida que acabarían causándole la muerte, otro, que se antoja decisivo es el que se refiere al escaso dinero del que disponía el poeta al trabajar dos días a la semana, derivado este problema del primero y más importante, el de dar prioridad absoluta a su labor literaria.
Sorprende que Ophélia Queiroz estuviera dispuesta a transigir con todo esto a la hora de casarse con Pessoa y que, pasados los años, confesara que pese al respeto que le profesaba a quien a la postre fuera su marido, el gran amor de su vida fue el de Pessoa, un amor lleno de idas y venidas, de reproches, de resfriados provocados por la espera de una amada, o de un amado, que nunca llegaban a tiempo y que al final nunca terminaría en matrimonio.

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Este jueves 3 de ocutbre, en el centro cívico de Otxarkoaga, Bilbao, preestreno de "Las cartas de Berlín", adaptación teatral de la homónima novela de Rafael Sierra que en breve publicará Editorial Funambulista


lunes, 30 de septiembre de 2013

"El Soviet de los Vagos" en El Diario Montañes

El segundo asalto de la revolución

 


La figura de Nicola Tesla parece que nunca dejará de fascinar tanto a los lectores como a los creadores; si hace pocos años pudimos ver nada menos que a David Bowie encarnando en la gran pantalla al excéntrico genio –sería en ‘The prestige’, en España ‘El ilusionista’, película que la Warner produjo en 2006–, tiempo antes había llamado ya la atención de uno de los más singulares novelistas de nuestra literatura, Eduardo Gallarza.

El viajero


Madrileño de vocación nómada, este narrador de la cosecha del 62 se dio a conocer en 2000 con una novela de intriga científico-política, de estructura en apariencia caprichosa y que utilizaba los viajes en el tiempo de un modo alegórico, jugando con las estructuras narrativas del mismo modo en que jugaba con los géneros, tomando de aquí y de allá sus dosis de novela negra, las pinceladas finas de la narrativa histórica o los recursos más característicos de lo fantástico. Todo ello en 480 páginas que la editorial Lengua de Trapo llevó a las librerías al precio de 2.950 pesetas –vean si no ha llovido ya– y que, a pesar de su discreta fortuna comercial, consiguió llamar la atención del jurado del premio Tigre Juan –esa ‘rara avis’ dedicada, entonces, a premiar primeras novelas–, aunque finalmente el premio se lo llevaría otro. La novela no era sino este mismo ‘Soviet de los vagos’.
Trece años más tarde, sin embargo, la fortuna sí que habría de sonreír a Gallarza; tras llevarse en 2004 la primera edición del premio de novela ‘Mario Lacruz’ con ‘Verdades como sueños’, la madrileña editorial Funambulista se propuso rescatar aquella primera novela y volver a probar fortuna en el siempre caprichoso mercado de los libros. Que, en esta ocasión, no sólo saludaría a la obra como se merecía –con gran atención por parte de la prensa–, sino que también conseguiría encandilar al público, hasta el punto de alcanzar la tercera reimpresión en apenas tres meses, en este mismo año 2013. Un caso ‘de libro’ de olfato editorial.

Su universo


De Gallarza afirma su editor que es «escritor de culto, de prosa precisa y con un universo propio» y, a pesar del tono grandilocuente del que suelen adolecer las solapas editoriales, en esta ocasión no queda otro remedio que darles la razón. Como un auténtico orfebre, Gallarza labra argumentos y tramas, engarza giros y vueltas de tuerca y entierra cuidadosamente en cada capítulo auténticos tesoros va rescatando a conveniencia, a medida que la acción avanza y el tiempo, sin embargo, se enreda.

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miércoles, 18 de septiembre de 2013

"El inocente", de Mario Lacruz, en el club de lectura de la Sala Matisse de Valencia

Por tercer año consecutivo reanudamos nuestro club de lectura de novela criminal e inauguramos la tercera temporada. Para los que venís habitualmente ya sabéis que la lectura con la que reiniciamos la temporada es de un escritor español menos conocido de lo que se debiera: se trata de Mario Lacruz y de su novela El Inocente, publicada en 1953, y que muchos críticos consideran que es la primera que introduce los registros de la novela negra en la literatura de postguerra española. No es su única obra, junto a La tarde y El ayudante del verdugo, ha sido recientemente publicada por la editorial El Funambulista en abril del 2009 bajo el título Trilogía de la culpa. Y tiene otras buenas novelas. También hay numerosas ediciones por separado, yo tengo por ejemplo la que editó Bruguera en su colección de novela negra, con el nº 68 en 1982.
Para los que venís habitualmente ya sabéis que la lectura con la que reiniciamos la temporada es de un escritor español menos conocido de lo que se debiera: se trata de Mario Lacruz y de su novela El Inocente, publicada en 1953, y que muchos críticos consideran que es la primera que introduce los registros de la novela negra en la literatura de postguerra española. No es su única obra, junto a La tarde y El ayudante del verdugo, ha sido recientemente publicada por la editorial El Funambulista en abril del 2009 bajo el título Trilogía de la culpa. Y tiene otras buenas novelas. También hay numerosas ediciones por separado, yo tengo por ejemplo la que editó Bruguera en su colección de novela negra, con el nº 68 en 1982.
Os doy varios enlaces por si queréis conseguirla en librerías. No he encontrado una edición libre en PDF o e-book, así que tendréis que visitar bibliotecas (empezando por la vuestra) o librerías de viejo:
http://www.lecturalia.com/libro/40050/el-inocente
http://www.abretelibro.com/foro/viewtopic.php?f=51&t=46619&st=0&sk=t&sd=a
http://libros.fnac.es/a79303/Mario-La-Cruz-Trilogia-de-la-culpa
Esta novela ganó el premio Simenon en 1953, organizado por la editorial Aymá con un jurado compuesto por Nestor Luján, Carlos Martínez Barbeito y Rafael Vásquez Zamora; al poco, el libro volvería a ser publicado por la editorial Luis de Caralt. La novela fue un éxito, se tradujo a ocho idiomas, y se adaptó al cine (Muerte al amanecer-El inocente, 1959, director: José María Forn y en el reparto: José María Rodero…)
Si alguien es capaz de encontrar esa película, sugeriría que la viéramos.
A Mario Lacruz le cabe el mérito, además de su calidad como escritor que tendremos ocasión de discutir, de haber sido un editor pionero en España, en la editorial Plaza tradujo algunos libros que serían inolvidables para nuestra generación, y después dirigió el sello Plaza y Janés.

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lunes, 16 de septiembre de 2013

LA VIDA SINGULAR DE ALBERT NOBBS, de George Moore, en el blog Lo que leo


Me ha encantado. Había leído y escuchado maravillas sobre esta novela corta o relato, y la verdad es que no me ha defraudado.
"La vida singular de Albert Nobbs" (VER FICHA LIBRO) trata de la solitaria y triste vida de una mujer* que se ve obligada a vestirse de hombre para acceder a algún trabajo que le permita ganar algo de dinero para mantenerse. La protagonista es hija bastarda de una pareja de alta alcurnia, la cual mientras vivió la mantuvo a escondidas a través de la vieja aya que la cuidó. Pero cuando sus padres mueren Albert se vio obligada a mantenerse por su cuenta. La historia transcurre en 1860, y al disfrazarse de hombre la protagonista puede trabajar de camarero** en un hotel familiar de Dublín, el Morrison's, ganando buenas propinas que le permiten ahorrar algo de dinero. Pero a cambio va pasando el tiempo y se da cuenta que ha renunciado a su vida por ello, ya que al vivir como si fuese un hombre nunca ha podido entablar una relación con nadie. Un día, en el hotel, mantiene una conversación con uno de los huéspedes que le hará ilusionarse de nuevo por vivir.
[* No se dice el nombre de la protagonista como mujer; como hombre es Albert Nobbs]

[** Trabajo reservado en aquella época sólo a los hombres]
Y poco más os puedo contar, ya que como digo al principio se trata de una historia corta. Una lectura que recomiendo sin duda.


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"El embarazo de mi hermana", de Yoko Ogawa, en el blog Lo que leo


Hacía ya algún tiempo que no leía nada de la escritora japonesa Yoko Ogawa, que tiene una forma de escribir distinta a lo habitual que me gusta mucho. Hoy reseño su novela corta titulada "El embarazo de mi hermana" (VER FICHA LIBRO). Los libros suyos que llevo leídos hasta ahora no me han defraudado, por lo que siempre la recomiendo.

Esta novelita cuenta, a modo de diario y de forma fría e irónica a veces, el día a día de dos hermanas que viven juntas desde hace años*, junto con el marido de una de ellas.

[* Desde que quedaron huérfanas de padres]

Está compuesta por capítulos cortos cuyos textos se centran en el embarazo de la hermana mayor, la que está casada. La historia, ágil y con un final abrupto, está narrada por la hermana menor, que es quien nos cuenta cómo va evolucionando el embarazo y cómo les afecta, de manera distinta, a ellos tres: a su hermana, a su cuñado y a ella misma. El retrato que hace la autora del embarazo y de cómo se siente la futura madre resalta los aspectos negativos del mismo: las náuseas, los antojos, comer de forma compulsiva, el sobrepeso, el asco a ciertos olores, el miedo al dolor, a ser madre ... También se percibe en los textos la soledad que parece habitar en la casa pese a ellos tres y el futuro bebé, dando la sensación de que apenas tienen nada en común salvo el parentesco que los une a todos.
Una novela corta que no debéis dejar pasar.

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lunes, 2 de septiembre de 2013

THE SECOND INTERNATIONAL "SPOT THE TRANSLATOR" CONTEST FOR VIDEO ARTISTS

Elda García-Posada, nuestra traductora del sueco de los libros: "Banderas Negras", "Sensitiva amorosa" y "La leyenda de una casa solariega", participa, junto con otros traductores, en el concurso internacional “Spot the translator” (organizado por el Consejo Europeo de Asociaciones de Traductores con el fin de promover la visibilidad del traductor y reivindicar su importancia) con los vídeos: "The world's oldest profession" y “The (empty) Library of Babel”.
Aquí os dejamos el enlace de los dos.
Si os gustan, podéis votarlos pulsando en "me gusta" en la página de facebook: www.facebook.com/events/144804399036962
¡Los 10 vídeos con más "likes" llegan a la final!
¡Muchas gracias a todos!


“The world´s oldest profession” (“El oficio más antiguo del mundo”)

https://vimeo.com/73478773   

“The (empty) Library of Babel” (“La Biblioteca (vacía) de Babel”)

http://www.youtube.com/watch?v=b4gn9gHZXu8

"Amores al margen", de Yoko Ogawa, en el blog Mis lecturas y demás escritos

AMORES AL MARGEN







Os voy a hablar de lo que me ha parecido la lectura de esta novela.

No había leído nada de esta autora anteriormente, esta es la primera obra suya que leo, y lo cierto es que me ha gustado, por su manera de narrar.

Os contaré un poco el argumento.

La protagonista de esta historia es una joven de veintitrés años que un día se despierta aquejada de unos extraños ruidos o zumbidos, sumamente molestos y que le impiden oír el resto de sonidos normalmente y cualquier pequeño ruido le resuena de una manera espantosa.
Y que casualmente coinciden a la mañana siguiente del abandono de su marido, quien días despues le pide el divorcio.

Ella cude a la clínica F, para tratar de arreglar el problema  de sus oídos, y es ingresada.

A su salida, en un hotel cercano, se reune con otras dos personas más (aquejadas como ella de problemas auditivos)  para hacer una mesa redonda y hablar de sus síntomas y conclusiones.

El resultado de dicha reunión saldrá en una revista médica.

Es ahí donde conoce al estenógrafo, un joven llamado Y, que es el que se ocupa de transcribir lo que hablan mediante la taquigrafía,

Desde el primer momento, ella se fija en sus dedos, como transcriben, y queda fascinada por ellos.

Ambos tendrán más encuentros, donde ella hablará de sus recuerdos y él los transcribirá en un blog.

Bien, este es el argumento principal de la novela.

En principio puede parecer aburrido por su simpleza, pero es esa misma simpleza lo que lo hace atrayente en mi opinión.

En la novela no ocurren grandes sucesos, la acción es lenta, pausada.

Sólo intervienen tres personajes protagonistas, la joven aquejada del problema de oídos (y de la cual no sabemos su nombre),  el estenógrafo llamado Y, y un sobrino de ella llamado Hiro.

Entre estos tres personajes transcurre la novela.

Y. e Hiro acuden a visitarla, celebran su cumpleaños y contemplan una gran nevada.

Quien cuenta todo es la joven, y en su narración vemos todo un universo de cotidianeidad y de pequeñas cosas.

Es un universo donde la joven al conocer a Y, aprecia unos zumbidos diferentes, se asemejan como a los de un violín y no le molestan. Es más, se acostumbra a ellos.

Los zumbidos se llenan de aromas y de palabras que contienen esencias.

Son las esencias de los recuerdos, no quiero desgranar más cosas de esta novela, porque lo ideal es ir leyéndola despacio. 
 

jueves, 29 de agosto de 2013

"El hundimiento", de Francis Scott Fitzgerald, en la Revista Sonograma


Francis Scott FitzgeraldEn la obra de Francis Scott Fitzgerald (1896-1940), las melodías se diluyen en los contornos de una literatura que abarca el discurrir de la existencia en términos de rebelión y decepción. «Está claro que vivir consiste en hundirse poco a poco”.
El Hundimiento, este bello tríptico reeditado por la editorial Funambulista, traducido por Max Lacruz e Isabel Lacruz, que incluye The Crack-Up (revisada por Edmund Wilson, editor y amigo del autor), Handle with Care y Putting It Together nos enseña algo más que la quiebra de la naturaleza humana. Son textos autobiográficos, escritos a mediados de los años treinta, del novelista norte-americano que se convirtió, con un talento narrativo indiscutible, en el exponente de la era del Jazz; sus fascinantes cuentos (1922) así lo confirman. El éxito imparable, su vida opulenta y su caída marcaron el transcurrir de su trágico destino, un repentino dolor agudo del alma.
Nacido en Minnesota, en el seno de una familia de origen irlandés, Fitzgerald se casó con la escritora Zelda Sayre, su musa inspiradora, con quien mantuvo una relación muy compleja; con ella vivió experiencias de exceso de una gran dureza: la fascinación y los estragos del éxito, la locura de Zelda, su propio alcoholismo y una acelerada postración anímica que le llevó a un progresivo hundimiento espiritual.

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miércoles, 21 de agosto de 2013

"Los crímenes del Museo del Prado", de Tomás García Yebra, en el blog Cómo hablarte



LOS CRÍMENES DEL MUSEO DEL PRADO

TOMÁS GARCÍA YEBRA

Ecitorial: FUNAMBULISTA

Sinopsis:

El misántropo y mordaz periodista Mariano Larra y el intrépido y seductor fotógrafo Fran Kapa serán los testigos y a la vez los únicos sospechosos de unos inexplicables asesinatos mientras realizan un reportaje sobre una exposición de Velázquez en el Museo del Prado. Estos dos anacrónicos y atrabiliarios personajes, junto c on otros cuatro —un guasón estudiante de robótica, una extravagante danesa admiradora de cuadros sobre enanos, un escritor empedernidamente romántico y el oportunista director del dominical Todos Encantados—, se verán envueltos en una trepidante investigación que les llevará, en su búsqueda de la verdad, hasta las entrañas del propio museo y de sus insondables misterios. En esta novela que rezuma literatura, arte y humor en cada una de sus páginas (al tiempo que cumple con los cánones de toda buena novela de suspense), Tomás García Yebra descoyunta un mundo en el que se quiebra el tiempo y donde se desdibujan las fronteras entre la realidad y la ficción. Pero sobre todo, debajo de la sonrisa y las carcajadas que produce Los crímenes del Museo del Prado —novela paródica y esperpéntica nada al uso y políticamente más que incorrecta— se esconde una honda reflexión sobre la banalidad del hombre, su ambición desmedida, la finalidad de toda obra literaria, la omnipresente cultura de la imagen y esa gangrena que es el periodismo sensacionalista.

Opinión personal:

Lo entiendo como una crítica hacia los programas sensacionalistas, a sus espectadores y a los que siguen las modas sin pararse a pensar en el  porqué de cada cosa, a los que van o vamos como borregos...como Vicente ¿dónde va Vicente? donde va la gente...
Cargada de humor inteligente, ironía y mucho sarcasmo, los personajes, un tanto gamberros, elaboran un reportaje para un dominical viviendo una serie de peripecias de lo más disparatadas, algunas provocadas por ellos mismos, para dar cuerpo a un artículo sobre una exposición de Velázquez en el Museo del Prado.  Lo que vende es lo que llama la atención, aunque sea mentira, si no tenemos una historia la inventamos, si hay que matar a alguien se mata, esas son las instrucciones que les da el director de la revista y a partir de ahí todo está permitido
Los nombres de sus personajes como podéis leer en la sinopsis no son inventados del todo, hay cabida para todo, desde el periodista Larra, famoso (me refiero a esta novela) por su artículo "vuelva usted mañana", hasta José Zorrilla, Espronceda...   A los chorizos y corruptos les pone apellidos como "Manosligeras" o "Encausado". El narrador aparece también como uno de los personajes de la novela pero se le acaba cargando. No se salva nadie aquí.   A Picasso le tilda de misógino por considerar su obra "Las señoritas de Avignon" una burla a las mujeres. Y de las obras pictóricas qué decir, aparecen y desaparecen imágenes de los cuadros como si hubiera pasado Tamariz por allí, lo mismo te coloca la cara de  Mortadelo en "El jardín de las delicias" de El Bosco como hace desaparecer un esqueleto de "El triunfo sobre la muerte" de Brueghel.
El autor también ha querido hacer un hueco en la novela a su pueblo  Las Navas del Marqués y  las burradas que repiten cada domingo "algunos" moteros  el Puerto de la Cruz Verde y de las que soy testigo obligado.
 

martes, 9 de julio de 2013

El World Literature Today dedica este artículo a Las segundas criaturas, de Diego Cornejo Menacho


Las segundas criaturasWhat is most striking about Diego Cornejo Menacho’s third novel is how his proliferating imagination frees just about every known narrative component into daring versions of what a novel can do. This is particularly positive since he builds fiction from metafiction, avoiding the typical traps of our abundantly solipsistic times. Cornejo’s inspired idea is to write an apocryphal and blatantly partial biography by defictionalizing “Marcelo Chiriboga,” purportedly an overlooked Ecuadorian Boom writer who kept appearing, Zelig-like, in novels and nonfiction by the real Boom writers José Donoso and Carlos Fuentes.
Las segundas criaturas, one of the best novels of its type of the last thirty years, is superior to what Fuentes and Donoso could have done with their misfiring yarn. The dominant point of view is a Catalan literary agent’s who, like Donoso’s in The Garden Next Door, is modeled on the Boom matriarch Carmen Balcells. Equally dominant is the refictionalized Jean Seberg, reclaimed from Fuentes’s Diana: The Goddess Who Hunts Alone. Cornejo’s version has her leave Fuentes for Chiriboga, unsettling the connections between this novel and its Boom palimpsest. Fictional and real characters and events appear at will, including other recent writers and novels. Chiriboga is by now an ex-ambassador in Rome and Paris, a Chevalier des Arts et des Lettres, a winner of the Cervantes Prize and others that Fuentes received and Donoso wanted. Translated widely, he lies dying.
That is the core narrative for a young Ecuadorian from the provinces who becomes successful outside of his small country, and from that premise Cornejo’s novel becomes more complex and ambitious. Hilarious and clever, Las segundas criaturas also reckons with the role of purportedly peripheral literatures in Latin American literary history, marketing and personal charm in canonicity, the intellectual follies of leftist commitment in the third quarter of the twentieth century, literary influence and/or appropriation, and ultimately the insecurity of novelists when faced with challenges like success, or even mundane obligations. Cornejo revisits those topics by showing Chiriboga’s great inability to reconcile his ambiguity, disorderly and imperfect nature, and by making his character’s origins opaque. This further complicates settling scores because the literary social contract will not stand for righteousness or reconciling inconsistencies.

lunes, 8 de julio de 2013

"Hijos y padres", de Félix Teira, en todoliteratura



La Editorial Funambulista ha publicado Hijos y padres, la más reciente novela del escritor Félix Teira, autor de otros libros como laciega.com, publicado en la misma editorial. En esta nueva novela, Teira se centra en la juventud española actual y muestra con gran precisión cómo afecta la crisis y la situación actual a las vidas de los jóvenes en sus últimos años de instituto.
Por tanto, Félix Teira vuelve, con su pluma estilizada, al territorio de una juventud en búsqueda de su lugar al sol, pero ahora en el contexto de una crisis que no sólo es económica y social, sino también (o sobre todo) de valores. Una crisis que rompe la vida confortable en que viven instalados los jóvenes próximos a la mayoría de edad y que observan, con mirada corrosiva, los equilibrios de sus padres para adaptarse a la nueva situación de precariedad, escasez y desconcierto ante el futuro.
Así, el adolescente apodado Gemelo, quien sueña con jugar algún día en primera división, comprueba cómo un abuelo olvidado es apreciado de repente por la pensión que cobra debido a su invalidez. Otro muchacho, Roda, se aproxima al abismo de la delincuencia y trafica con droga para mantener a su familia mientras Vero, encerrada en una burbuja egoísta de fantasías y amores, se da de bruces con la realidad al descubrir los manejos de su hermana, quien ha ocultado a todo el mundo su situación económica y hace lo que puede para salir adelante sin que se enteren sus familiares. Por otro lado, inmerso en el atractivo de la primera sexualidad, el joven Arregui, con un hermano que padece síndrome de Down y una grave cardiopatía, deja de soñar con un futuro ideal cuando se desvela la infidelidad de su padre...
De este modo, en cinco historias de cinco jóvenes relacionados unos con otros por amistad, ser compañeros de clase, etc, Félix Teira realiza un magistral retrato de la sociedad española actual centrándose en aquéllos que están dando sus primeros pasos hacia la vida adulta y se ven enfrentados a un futuro con más bien pocas esperanzas para seguir adelante debido a la alta tasa de paro juvenil y a las pocas oportunidades que tienen para poder empezar a construir su propia vida.
Como podemos ver, el gran clima de desconfianza social que impera en nuestra sociedad está presente a lo largo de todas las páginas de la novela mientras se ponen en contraposición las inmensas dificultades de la gran mayoría de las familias españolas para llegar a fin de mes, mientras los políticos continúan con su política de recortes indiscriminada a la vez que no paran de llenarse los bolsillos.

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"La dulce", vida de dos desgraciados (Paisajes Eléctricos)


Escribía Gustave Flaubert en Noviembre (Impedimenta, 2007):“comprobad si no cómo los literatos representan siempre un mismo prototipo y lo describen cien veces sin cansarse jamás”. Algo así podría decirse del protagonista de La dulce (Funambulista, 2013), de Fiódor Dostoievski, el dueño de una casa de empeños, personaje sin nombre que nos cuenta la trágica historia de amor con su mujer, incrédulo, en tanto que ella yace muerta sobre la mesa del comedor. Lo que dice Flaubert es verdad, pero con un matiz, y es que con esta descripción -escrita a finales del siglo XIX- de un prototipo que es un pobre desgraciado, Dostoievski se adelanta a los existencialistas, pero también a Joyce. Es, pues, el creador pionero de ese prototipo de hombre angustiado por su propia vida.
La dulce es una nouvelle y forma parte de los textos que Dostoievski publicaba regularmente en su sección Diario de un escritor, sus colaboraciones periódicas para la prensa y que Páginas de Espuma reunió en 2011 -en un volumen de más de mil seiscientas páginas- al cuidado de Paul Viejo. La obra está escrita en los meses de octubre y noviembre de 1876 y se publicó precisamente en noviembre de 1876, poco después de que Dostoievski acabase de escribir su novela Los demonios.  En la nota introductoria (a modo de justificación, pero también de poética) que el propio escritor incluyó en su momento, nos advierte de que se trata de un “relato fantástico”, en el sentido de que “tiene formalmente un elemento fantástico” (aunque Dostoievski lo sienta como completamente real): el cuerpo suicida de la mujer del prestamista que yace sobre una mesa, y que sirve apenas como excusa, tal que catalizador. Pues no interpela la voz del protagonista al finado (como pasaba, por ejemplo, en Cinco horas con Mario, de Delibes) e incluso habla tal que si ella no estuviese de cuerpo presente, sino que el protagonista de La dulce, se habla a sí mismo o a un improbable jurado. Es así más un intento de registro judicial, de acta notarial, de confesión, pero también de exculpación piadosa. Un complejo discurso nocturno. Escuchemos por un segundo algo que escribía Mijail Kuráyev en Ronda Nocturna (Acantilado, 2007), decía: “Sí, no hay duda de que por algo las noches blancas han sido dadas a los hombres, por mucho que tal vez nunca sepamos la verdadera razón”. Así, podría darse una definición al vuelo de esta novela de la siguiente manera: una larga noche blanca en la que un hombre encuentra la razón de su vida, se aclara y entiende el por qué del suicidio de su mujer.  Claro que tal razón no es lógica, ni siquiera casi comprensible; pues se trata de una razón poética, mítica, previa al logos, de un malestar íntimo y que el lector sobreentiende de manera intuitiva. Dicho de otra manera, es el anti-motivo de un anti-héroe. Anti héroe que, como bien apunta Gonzalo Gómez en el postfacio, se emparenta con otros anti-héroes de Dostoievski como, por ejemplo, el del protagonista de Apuntes del subsuelo (de hecho, en la página 89 Dostoievski se autocita, sin anunciar el hipotexto). Respecto a la adaptación del relato al cine y que hiciese el director Robert Bresson con el título de Una mujer dulce, dejó dicho éste que “por encima de los hechos hay una vida más profunda y sobre todo hay una presencia que si usted quiere, es la presencia de Dios. Estas son las cosas que me interesan a mí personalmente: esa presencia constante de algo más que la presencia de las gentes actuando y hablando, algo más profundo y que va más lejos” [1]. El prestamista de la novela de Dostoievski lo expresa de una manera más prosaica, dice “hay ideas que desde el momento en que se pronuncian, si las decimos con palabras, resultan una tontería tremenda”. Así la justificación que el hombre arguye para el suicidio de su mujer.
La historia de La dulce comienza cuando en la vida de un amargado prestamista de cuarenta y un años (“alto, proporcionado, educado y […] nada feo”, según propia confesión) aparece una muchacha dulce y buena, una muchacha de ideas simples, de dieciséis años de edad, huérfana y que vivía tiranizada por dos tías -sirviéndoles de criada- que, además, quieren “venderla”. Y es que quieren que se case, pues, con un tendero viejo. Para poder marcharse de la casa de sus tías (y evitar así el arreglo matrimonial), la muchacha dulce necesita un trabajo y, por esta razón, pone anuncios en el periódico La voz. Pero necesita dinero para pagar los anuncios. Es así como conoce al prestamista, yendo allí a empeñar diversos objetos. El prestamista aprovecha que cada vez la muchacha está más desesperada y, dado que, como se suele decir, no tiene donde caerse muerta, comienza a seducirla, “mediante alusiones, rodeos y frases misteriosas”, hasta que finalmente le propone matrimonio. Ella acepta y ambos se mudan al apartamento de dos estancias del prestamista: “una grande con espacio para el negocio; la segunda, también grande, es nuestro cuarto, con su cama”. Al principio, ella le ayuda con el negocio y le trata “con amor”, un apasionamiento juvenil al que el prestamista responde “con el silencio, un silencio indulgente, claro…”. En fin, que juega a hacerse el enigmático, con la intención de presentarse a ella sin mediaciones. Y es que es su idea que ella, a través de su silencio, le vaya descubriendo y entienda que “lo más importante [es lo que] yace oculto en mi interior”. Esta es la razón de que no le explique a ella nada de su propia vida, ya que quiere que sea ella quien lo averigüe; lo que esto esconde, sin embargo, es que la trata como a una subordinada ciertamente incapaz. Dice, en un momento determinado: “a las mujeres siempre les ha perdido una cosa: su falta de originalidad”.

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