miércoles, 21 de marzo de 2012

Reseña número 20

Reseña LA FÓRMULA PREFERIDA DEL PROFESOR

Título: La fórmula preferida del profesor
Autor: Yoko Ogawa
Editorial: Editorial Funambulista
Año: 2008
ISBN: 9788496601376
Nº de páginas: 308

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

RESEÑA:
La fórmula preferida del profesor fue el libro seleccionado por Isi para organizar una lectura conjunta en su blog a la que decidí apuntarme ya que había visto muy buenas referencias de esta autora y me apetecía leer alguno de sus libros. Puesto que mi reseña es de las últimas en aparecer, pocas cosas nuevas puedo aportar a lo que ya han señalado mis compañeros en estos últimos días, me ha parecido una historia preciosa y he disfrutado mucho con su lectura.

En el centro de la historia se sitúa el viejo profesor, un hombre del que en ningún momento conocemos su nombre, que a causa de un accidente ocurrido en 1975 ha perdido sus recuerdos y es incapaz de recordar nada de su presente más allá de los 80 minutos que dura su memoria, excepto los teoremas y fórmulas matemáticas que descubrió antes de su accidente. Es por eso que lleva prendidas en su ropa unas cuantas notas donde va apuntando los asuntos que considera importantes para compensar su falta de memoria, entre ellas una que recoge el dato más importante, "su memoria solo dura 80 minutos".

Para ayudarle en su día a día haciéndole la comida, limpiando la casa y realizando las compras, por medio de una agencia de trabajos su cuñada le contrata una asistenta, la décima en su ficha debido a que el profesor es un cliente complicado y las anteriores no han sabido adaptarse a su problema. Y así aparece en su vida la nueva asistenta, a quien recibe con la pregunta de qué número de pie calza y a cuya respuesta comienza a plantear diversas fórmulas.
Este mismo recibimiento numérico se produce día tras día y poco a poco la asistenta se va acostumbrando a la compañía y personalidad del profesor, aceptando su problema con una enorme paciencia. Pero no es la única que consigue introducirse en los ochenta minutos que dura la memoria del viejo profesor, ya que cuando éste se entera de que tiene un hijo de ocho años, insiste en que no es edad para que esté solo en casa, debe estar con su madre y a partir de ese día el niño, al que el anciano apoda como Root, comienza a ir a casa del profesor a la salida del colegio. Ambos se entienden muy bien desde los primeros días, Root respeta la memoria del profesor y procura no alterarle y éste se siente feliz con el niño, hablándole de números, ayudándole con los deberes y compartiendo su afición por el béisbol. A lo largo de las páginas vamos descubriendo esta historia de amistad y amor entre estas tres personas en apariencia tan distintas, pero que consiguen crear un vínculo muy especial a través principalmente de los números y del béisbol.

He disfrutado mucho con la lectura de este libro tanto por la historia que recoge, entrañable, dulce y delicada, como por la forma de narrar de Yoko Ogawa. Su estilo es maravilloso, sencillo pero elegante, cargado de calidez y sensibilidad que convierten la lectura en una delicia. La historia está narrada en primera persona por la asistenta, que nos hace partícipes de su difícil día a día con el profesor y de como poco a poco las matemáticas también van ganándose una posición en su vida. A través de lo que ella nos va contando llegamos a conocer a este singular personaje en profundidad y lo describe con tal cariño que desde el primer momento el lector también se siente atraído por él, por una persona que nos parece tan vulnerable que sientes la necesidad de protegerle y proporcionarle todo el afecto que la vida le ha robado al privarle de su memoria.

Parte del encanto de la historia radica en los personajes, tanto la asistenta como su hijo Root y el profesor, que son los tres ejes principales de la historia. Son personas que nos resultan reales y cercanas y que están perfilados magistralmente a nivel psicológico. La asistenta, de cuya vida nos llegan algunos detalles que nos ayudan a conocerla un poco mejor, es una mujer amable, tierna, bondadosa y sobre todo paciente. Pasar tanto tiempo al lado del profesor es una experiencia dura, cada día él le hace las mismas preguntas y ella soporta esta situación con calma, adaptándose a sus necesidades y haciendo todo lo posible para que él no se sienta solo o desconcertado. Se extralimita de sus funciones como asistenta ya que el profesor acaba siendo para ella más que el dueño de la casa donde tiene que servir. Entre ellos se establece un fuerte vínculo de amistad que supera la barrera de la pérdida de memoria y la comunicación a través de los números.
Y este vínculo se extiende también a su hijo Root, un niño que con tan solo ocho años es capaz de adaptarse no solo a estar en compañía de un hombre anciano sino de una persona cuya memoria es completamente diferente a cualquier otra. La relación entre Root y el profesor es muy especial por el cariño que ambos se tienen, por como se preocupan el uno por el otro y ceden en sus posturas para llegar a un equilibrio entre ambas realidades.
 

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