jueves, 29 de septiembre de 2016

Entrevista en Radio Sefarad a Goran Gallarza, traductor de "El olor de la lluvia en los Balcanes"

EL MARCAPÁGINAS – El olor de la lluvia en los Balcanes -asegura su traductor y autor del postfacio Goran G. Gallarza- es “una historia que habla a todo el mundo” aunque sea la propia historia familiar de la autora. Gordana Kuić nos cuenta cómo su madre y sus tías se ven atrapadas en el huracán de la historia y en ocasiones en una tradición, la sefardí, que respetan y aman y que no les impedirá intentar realizarse como mujeres. Las Salom hablan español y son diferentes.
El olor de la lluvia en los Balcanes, de la Editorial Funambulista, nos muestra pues el conflicto generacional y de género vivido en el seno de las comunidades sefardíes bosnias, las relaciones que éstas mantenían con el resto de comunidades (musulmanas, ortodoxas y católicas) y nos permite conocer mejor la vida de una de las más importantes custodias del legado cultural sefardí, Laura Papo. Y cómo no, acercarnos como apunta Goran G. Gallarza, al devenir histórico de “esos españoles, nuestros hermanos” que vivieron en los Balcanes hasta que los totalitarismos terminaron con siglos de paz.

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lunes, 19 de septiembre de 2016

“Madera de Cela. Cartografía de un país llamado España” de Tomás García Yebra, en Todoliteratura

Camilo José Cela representa a la perfección lo que es España, país capaz de lo mejor y lo peor al mismo tiempo. La corrupción se da la mano a diario con la integridad. Los hechos más elevados con los más rastreros, etc. En la vida de Cela ocurrió lo mismo, capaz de ganar el Premio Nobel de Literatura, también fue diestro en plagiar una novela que se hizo acreedora al Premio Planeta.

Tomás García Yebra comienza su "Madera de Cela", continuación de “Desmontando a Cela” con una lección de periodismo. Cómo debería ser, según el autor, el periodismo de hoy en día y que ha degenerado en una profesión mercantilista dominada por profesionales de la política que están copando los medios de comunicación a sus anchas. “La gente que piensa por su cuenta supone un peligro para los partidos políticos”, dice en escritor madrileño en el libro y esta misma idea la podríamos ampliar a los medios de comunicación.

Camilo José Cela ganó con “La cruz de San Andrés” el Premio Planeta de 1994, meses después nos enteramos que su novela se basó en un manuscrito de una escritora gallega que se había presentado a dicho premio. La editorial hizo todo lo posible para que la demanda quedase en agua de borrajas, pero los hechos son tenaces y García Yebra demostró todos los puntos de coincidencia entre ambas obras. Según el autor, la estrategia de la demanda fue equivocada, en realidad no era un plagio sino una apropiación indebida.

Todas estas cuestiones sentaron muy mal en la editorial y Tomás García Yebra tuvo que sufrir ataques por todos los lados. En la actualidad, sigue habiendo muchos poderes fácticos en las grandes editoriales, que controlan no sólo el mundo de la edición, sino de la distribución y de la opinión. El autor, sabe muy bien esto y hastiado del mundo de la información, dejó su puesto de trabajo en una reconocida agencia de noticias para sumirse en el mundo de su librería y de la literatura.

El estilo literario de Tomás García Yebra es uno de los más depurados de nuestro panorama literario. Su estilo posee un fuerte componente periodístico, de frases cortas y precisas, no exentas de sutilizas y con un sentido del humor como pocos donde utiliza su literatura para darnos a conocer sus opiniones, en este caso sobre Cela. Al contrario que el ganador del Nobel, su lenguaje no es tan protagonista, es más lo que dice que cómo lo dice.

Pese a sus críticas, el autor siente por Camilo José Cela mucho respeto y admiración. Cree, y así lo escribe, que fue un gran escritor con tres o cuatro obras de primerísimo nivel: La familia de Pascual Duarte y Viaje a la Alcarría, son obras en extremo depuradísimas y acertadísimas. Obras que merecen estar en el Olimpo de la literatura y que, por desgracia, no continúo, más bien se emborrachó de su propio estilo, siendo éste el que se hiciese protagonista de su literatura.

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martes, 13 de septiembre de 2016

"La dulce" en Leer Clásicos





Esta novela corta fue incluida por Dostoievski en su publicación Diario de un escritor (1877), en el que reunió críticas literarias, artículos y relatos de extensión moderada como el que tenemos entre manos.
A mi modo de ver es buen ejemplo de su trabajo, aunque no alcanza la tensión narrativa de sus novelas principales. Me da que pensar que el estilo de Dostoievski es tan marcado que podríamos leer “a ciegas” cualquiera de sus trabajos y fácilmente llegaríamos a la conclusión de quién es el autor, y es que enseguida ese sentido de la vida tan suyo, tan trágico, nos penetra la piel.
El propio Dostoievski nos da pistas (y un resumen perfectamente válido) en la Nota del autor:
Imaginen un marido cuya mujer, una suicida que se ha arrojado por la ventana hace sólo unas horas, yace ante él sobre una mesa. Él está conmocionado y no ha tenido tiempo de ordenar sus ideas. Camina de habitación en habitación e intenta dar un sentido a lo que acaba de ocurrir, procura “aclararse”. Es un hipocondríaco recalcitrante de los que hablan solos. De ahí que se cuente a sí mismo la historia, intente “aclarársela”.
Nuestro protagonista y narrador es un personaje complejo y contradictorio, atormentado, marginado por la sociedad, que guarda muchos paralelismos con otros anti-héroes de Dostoievski. Él mismo va trazando el sentido de su vida, pasado, presente… y ¿futuro?
 

Cuando a Cela lo acusaron de plagio tras ganar el Premio Planeta

En octubre de 1994, el día de la festividad de Santa Teresa como todos los años (decisión del fundador de la editorial por ser el nombre de su esposa), Camilo José Cela se alzaba con el Premio Planeta, dotado entonces con cincuenta millones de pesetas, el galardón literario más importante en España en cuestión económica. La novela llevaba por título La cruz de San Andrés.
En las semanas previas a la noche del fallo se venía ya especulando con la posibilidad de que el galardón fuera a manos del escritor gallego. Unos meses más tarde, una maestra coruñesa, escritora de cuentos infantiles, Carmen Formoso, leyó la obra de su ilustre paisano y a poco le da un ataque cuando comprobó que esa historia que Cela contaba le era absolutamente familiar. ¡Y tanto, porque la trama era idéntica a la que había vivido ella misma y algunos de sus antepasados y que plasmó en otra novela… ¡que envió a la editorial que convocaba dicho Premio Planeta!
[...]
Casi nadie se ha vuelto a acordar de aquello, excepción hecha del periodista Tomás García Yebra, riguroso analista de la obra celiana. De él es Madera de Cela, excelente, amenísimo ensayo que hemos tenido ocasión de leer este verano, de la editorial Funambulista. Lo recomiendo.

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