jueves, 6 de abril de 2017

RESEÑA (by MH) UN CUENTO DE ENFERMERA - Louisa May Alcott

Que Louisa May Alcott era mucho más que la autora de Mujercitas lo hemos comprobado quienes nos hemos acercado a otro tipo de obras suyas mucho menos conocidas que se adentran en el terreno de lo gótico o el misterio, como aquellas que escribió con el seudónimo de A. M. Barnard cuando ya era una autora famosa.

Esta novela que traigo hoy va también por esos derroteros del misterio y, sin embargo, es una obra muy temprana, escrita incluso antes del arrollador éxito de Mujercitas, que todo el mundo considera su primera novela. Y a mí, sabiendo precisamente esto, que fue de lo primero que escribió, me ha sorprendido mucho por lo bien elaborada y desarrollada que está la trama.


La protagonista de la historia, Kate Snow (que además narra en primera persona y por eso solo conocemos su punto de vista durante toda la trama), es una mujer muy independiente, inteligente, segura de sí misma y de su posición en el mundo. Inglesa pero viviendo en América, no tiene fortuna a pesar de ser hija de un caballero y debe trabajar para ganarse la vida. Es enfermera de profesión, especializada en enfermos mentales y en sus cuidados (ella incluso habla de "poderes" en algunas ocasiones), y tras un tiempo de búsqueda infructuosa de empleo, comienza a trabajar para la acomodada familia Carruth. Su paciente en la casa es la hija pequeña de la familia, Elinor, que da muestras de alguna enfermedad mental sin definir y que le sobrevino de repente algunos meses atrás. No permite que ninguna enfermera se ocupe de ella, pero Kate, gracias a su experiencia previa en situaciones similares y un carácter resolutivo y paciente, consigue lo que nadie ha conseguido antes: la confianza y el cariño de Elinor. Y es a partir de este momento cuando los misterios y los esqueletos en el armario de la familia Carruth comienzan a desplegarse ante ella.

La trama tiene dos vertientes muy definidas. Por un lado está el drama familiar de los Carruth, la incógnita que sobrevuela la casa en cuanto a la locura que padece Elinor y su origen. El cabeza de familia, muy débil de salud, vive apartado en una casa en el campo; su mujer, que de cara a los demás no aparenta ningún problema y cumple su rol de dama de la alta sociedad, vive angustiada por el rechazo de su hija Elinor, que desde que cayó enferma la repudia y le culpa de su locura; su otra hija, Amy, va a casarse a pesar de todo desoyendo la prudencia que aconseja la situación; y sus dos hijos varones, Augustine y Harry, totalmente opuestos en cuanto a carácter, viven también la situación con la espada de la enfermedad pendiendo sobre sus cabezas.

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Reseña de "La ínsula inefable" de Juan López-Herrera en Ni un día sin libros

La ínsula inefable, Juan López-Herrera (Funambulista)

Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de una lectura en el sentido más lúdico de la palabra. Y os hablo de esa sensación de júbilo (lamentablemente tan olvidada) que siendo un adolescente sentía cuando, tirado en el suelo, me dejaba llevar por las maravillosas historias de mosqueteros de Alejandro Dumas o los relatos que escribía un tal Watson sobre un tal Holmes (Conan Doyle que estás en los cielos). Eran tiempos de revelación, de darse de bruces con la literatura con mayúsculas, esa que está destinada a hacerse eterna. Ahí el niño que ahora es adulto se revolvía y buscaba una respuesta imposible a una pregunta que aún permanece: ¿Leer puede ser un modo de vida?


 
Podéis pensar que estoy exagerando, pero La insula inefable, del hasta ahora desconocido para mí Juan López-Herrera me ha devuelto esas sensaciones. Las de la buena literatura sin mayores pretensiones que el puro entretenimiento. Aunque, para ser justo, siempre hay algo más, y la novela admite otras posibles lecturas.

La ínsula inefable es la historia del regreso de Antonio, antiguo diplomático, a la isla caribeña donde ejerció su trabajo diez años atrás. El viaje tiene como propósito descubrir un misterio, una traición,  los secretos de una mujer por la que estuvo dispuesto a perderlo todo. ¿A quién no le ha pasado?
 
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