miércoles, 27 de noviembre de 2019

Entrevista a Iván González, coautor de Gigoló en Riad, en Todo Literatura

Pese a tener un océano de por medio, ambos escritores acometieron la aventura hasta pergeñar totalmente la historia de este supuesto Yago Capablanca –nombre ficticio del protagonista-. Hemos podido entrevistar a Iván González, uno de los dos autores, que nos cuenta en la entrevista los entresijos de la realización de la novela.
Empecemos por la génesis del libro. ¿Cómo llegó hasta ustedes esta historia?
Por casualidad, como llegan las cosas de calado en la vida. En el 2016, Luis y yo conocimos a Yago, un tipo raro que hablaba de mundo exóticos donde había perdido la cabeza por amor. Desde el primer instante que charlamos con él vimos la posibilidad de una historia. Detrás de la risa de Yago, de sus anécdotas continuas, de la descripción de su aventura, vislumbramos esa herida esencial que acompaña a todos los hombres de todas las culturas ––especialmente a los occidentales––: una soledad insufrible que a uno le lleva, como a un topo medio ciego, a buscar, siempre, al final del túnel, el amor.
¿Alguno de los dos le conocía personalmente?
Luis y yo le conocimos a través de una tercera persona. La diferencia entre esa tercera persona y nosotros es que nosotros somos escritores. Luis y yo tenemos curiosidad y oficio y supongo que esas dos herramientas de escritor ––que es algo así como un buscador de trufas–– nos hicieron sentarnos un par de años a escribir una novela como esta, que no es otra cosa que un arreón nostálgico y gamberro, lleno de frases trabajadas, sobre las malas cicatrizaciones del ayer.
¿Por qué decidieron unirse para escribir esta novela?
Por el pacto entre caballeros que hicimos con Yago. Él quería expresar sus vivencias ––interesantes, hondas, poéticas––, y nosotros queríamos contarlo, porque vimos que su historia es la prototípica de esta época, la de un hombre que aparentemente lo tiene todo pero que en realidad no tiene nada que merezca la pena. “Gigoló en Riad” es la intrahistoria del occidental actual: un mecano roto sin horizonte más allá de lo material que vive en una sociedad de compra––venta donde se ha perdido lo esencial: los sentimientos hondos y la proyección espiritual. Esto no es una novela sobre un tipo que se acuesta con mujeres europeas de profesionales expatriados en Arabia, sino el regreso sin complejos de la novela existencial con mayúsculas al panorama de la literatura española, en la línea de El extranjero de Camus o La Náusea de Sartre. Detrás del sexo y la soledad, Yago busca una luz de sentido con más fondo que el dinero o el placer.
Extraña que en una novela escrita a cuatro manos se utilice la primera persona. ¿Por qué lo decidieron así?
Porque la historia no es nuestra. Nosotros no somos sus protagonistas sino sus escribas. Somos meros ventrílocuos de la vida de Yago. Nuestra única preocupación a la hora de escribir esta historia era que ese mecanismo de relojería que debe ser una novela se ajustase con precisión. Nuestro trabajo ha sido dar voz con eficacia a la vida de Yago. Lograr esa verosimilitud narrativa no es fácil. Requiere muchas horas de trabajo. Y aunque nosotros siempre hemos trabajado solos ––el escritor es más gato que perro––, en esta ocasión, escribir al alimón nos ha enseñado que en la resolución de muchos problemas que surgen en el transcurso de la escritura, cuatro ojos ven más que dos.

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viernes, 22 de noviembre de 2019

"La sociedad de los personajes inacabados", de Carlos Cañeque, en La 2 Noticias


A partir del minuto 22:10.



Entrevista a Carlos Cañeque en Onda Cero


Avui ha vingut a berenar a l'estudi de La Brúixola l'escriptor i professor Carlos Cañeque, que ens ha presentat el seu darrer llibre 'La sociedad de los personajes inacabados' (Funambulista). En ell relata la història d'un escriptor que perd el talent per a l'escriptura i que acaba contractant un negre per a fer les seves novel·les. Escuchar la entrevista

miércoles, 6 de noviembre de 2019

«Persianas» de Fernando Parra Nogueras en El Imparcial y entrevista en el Diari de Tarragona

El Imparcial

Fernando Parra (1978), tarraconense de Bonavista, es profesor de Literatura en un instituto de Alicante y lleva años colaborando semanalmente en el Diari de Tarragona con unas estupendas columnas literarias, por su tono y su estilo -aunque no siempre versen sobre libros-, que dan cumplida cuenta de su madera de escritor. Su prosa es limpia, bella y enjundiosa. Matiza los juicios con una cierta ironía y no oculta ni sus preferencias literarias ni su falta de aprecio por algún que otro novelista muy valorado en los últimos tiempos.
Eso es en una síntesis muy apresurada lo que sabíamos hasta ahora del autor, del novelista que acaba de publicar su primera novela, de título certero y escueto: Persianas.
Empezamos con buen augurio. La primera obligación de un novelista que se precie es saber titular su obra. Si, además, sabe suscitar el interés del lector e infundir marchamo simbólico y literario a un objeto funcional de la vida cotidiana seguimos por buen camino. Porque persiana no es ventana, vocablo mucho más propenso a emprender vuelos metafóricos y simbólicos.
Las persianas que como migas de Pulgarcito marcan el camino y el ritmo de la vida de Rodrigo, el niño protagonista y narrador en primera persona de la novela Persianas, no son las oscilantes y sugerentes venecianas, sino las más corrientes y prosaicas, esas coronadas por un tambor externo o interno que suenan si acaso como una carraca. Persianas quedó finalista del premio Azorín en 2017, y algo tiene la prosa de Fernando Parra que recuerda al gran orfebre verbal del Noventayocho, seguramente la luminosidad y el oído fino, poético, del escritor: “Eran los tiempos en que la existencia no estaba sujeta a la zozobra de lo azaroso” leemos al final del capítulo tercero.

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Diari de Tarragona

Su corazón está en Bonavista (Tarragona) aunque, por cosas de la vida actualmente vive i trabaja en Alicante dando clases de Lengua y Literatura Española. A Fernando Parra siempre le ha entusiasmado escribir, es su auténtica vocación. Hace ya 10 años que colabora en el Diari y en diversas revistas literarias; escritos que el autor recoge en su blog Cesó todo y dejéme. Algunos de sus artículos han sido finalistas del prestigioso Premio de Periodismo Literario Francisco Valdés. El sábado presentó en su barrio Persianas, su ópera prima, con la que quedó finalista del Premio Azorín y de la que nos cuenta todos sus secretos.
Dice que hacer un libro es como ser padre de una criatura. ¿Cómo ha vivido usted este parto de ‘Persianas’?
Escribir una novela lo comprende todo: poner la semilla, soportar el embarazo y parir con dolor. No soy padre pero he oído decir que cuando se ve la carita del niño al nacer, uno no acaba de creerse del todo que aquel nuevo ser sea obra suya. Pues con el libro es igual. Lo miro y se me antoja que lo ha escrito otro pero resulta que lo he escrito yo.
¿Cuándo y cómo llega el día que se plantea hacer un libro?
Los dos que ya llevo escritos y el tercero que está en camino han surgido siempre de una conmoción vivencial. Persianas nace del dolor desgarrador de la separación de mi barrio, de mi ciudad, de mis padres y amigos, cuando decidí marcharme a Alicante. Necesitaba cauterizar el dolor y lo hice con la mercromina de la escritura, cicatrizando una etapa de mi vida que había concluido. Siempre se escribe desde una sacudida.
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«Gigoló en Riad» en Melodía FM


«Gigoló en Riad» en Radio Internacional