jueves, 21 de abril de 2016

Últimas palabras ante un mundo que se derrumba

[Braun, Eva: Cartas a Hitler (Berlín, 1945), Madrid, Editorial Funambulista, 2016, (edición y notas de Rafael Sierra), (postfacio de Ramón Vilardell), 279 páginas, precio: 16 euros]
 
NOTITAS PARA EL QUERIDO ALFIE
 
Éstas son las supuestas cartas que escribió Eva Braun y conservó Alger Naumann, hijo del que fuera edecán personal de Hitler en el búnker de Berlín, Theobold Traugott. Si son ciertas, resulta raro que se le entregaran al director de una editorial pequeña como “Funambulista”; si no lo son, demuestran un ejercicio de estilo y reconstrucción histórica encomiable por su prosa emotiva, de ritmo pausado, y su sencillez. En caso de ser un invento literario, y tiene todas las trazas de serlo, habría que atribuírselo al que aparece como anotador de los textos, el profesor de Geografía e Historia y escritor, Rafael Sierra.
 
 
Rafael Sierra Pérez
(Ámsterdam 1963)
Escritor, maestro y licenciado en Humanidades
 
Hay más sospechas para pensar que estamos ante un ingenioso truco de prestidigitación verbal. Una de ellas es que Eva Braun se propone a sí misma como compañera de cama de Hitler (página 77: “Bien es cierto que, apenas pasados unos instantes, las pesadillas te asaltan y entonces te oigo gemir y estremecer hasta que finalmente caes en un estado de duermevela en el que adivino que no estás despierto, pero también sé que tampoco estás dormido”), cuando sabemos por otros testimonios como el de las memorias (tituladas Hasta el último momento) de Traudl Junge, la secretaria de la Cancillería del Reich, que Hitler y Eva Braun durmieron en habitaciones separadas durante toda su estancia en el búnker berlinés.
 
 
Quizá la prueba más elemental de que estamos ante un engaño sea que no aparece en los créditos del libro ni en el prólogo el nombre del traductor de las epístolas al idioma español. Teniendo en cuenta que en España apenas se lee y es muy difícil rentabilizar la edición en papel de un libro, no creo que debamos tener a mal que hayan urdido esta estratagema para conseguir un best seller. Después de todo, el contenido de las cartas es muy creíble, especialmente si pasamos por alto que la verdadera Eva Braun era una mujer más bien inclinada hacia el deporte y no disponía de muchas luces ni dotes para la escritura. En todo caso podríamos colegir que, si una persona como ella, con el cerebro de una mosca, fue capaz de escribir de manera tan amena y concisa, entonces lo que ocurre es que el nivel de redacción en el actual panorama educativo, en comparación con épocas pretéritas, ha descendido hasta cotas irrisorias.
 

miércoles, 20 de abril de 2016

"Cartas a Hitler" en La Jungla de las Letras

Eva Braun (Múnich, Alemania, 1912 – 1945, Berlín, Alemania) fue la amante y compañera sentimental de Adolf Hitler y también, por poco tiempo, esposa, ya que contrajo matrimonio con él la víspera de su suicidio, el 29 de Abril de 1945. Que Eva Braun fue la amante de Hitler, y que mantuvo una estrecha relación con él desde casi el mismo momento en el que se conocieron en 1927, en el estudio de fotografía de Heinrich Hoffmann en Múnich, donde ella trabajaba, no se supo de manera pública hasta bastante después de finalizada la guerra. Casi la totalidad de los documentos gráficos de índole doméstico que se conservan sobre la vida privada del Fürher son fruto de la gran afición de Eva Braun a la fotografía y el cine. Y ahora esto… 
¿Cómo es posible no caer fascinado ante este libro? Ya desde el prólogo de la obra, un prólogo escrito por un lúcido y valiente editor, uno entra en un estado de excitación sólo comparable al que siente un niño ante los regalos que Papa Noel le deja bajo el árbol de Navidad, o los Reyes Magos sobre la alfombra de su habitación. Este libro es un regalo, literalmente un regalo para todo aquel (estudioso o no) con un mínimo de interés en la reciente historia de Europa. De ser verdad lo que cuenta en el prólogo el editor (yo no tengo ninguna duda de ello), nos encontramos ante uno de los documentos más importantes y relevantes de la historiografía del nacismo, o mejor dicho de la sociología del nazismo, al menos de los últimos años: cartas de Eva Braun a Hitler en 1945, poco antes de morir. Cartas que nunca leerá el Fürher, unas misivas donde de alguna manera la amante de Hitler se despide de la vida, y donde desnuda su alma ante el hombre otrora más poderoso del mundo. En estas cartas se vislumbra no sólo la personalidad de Eva Braun, sino también la del Hitler más mundano, más humano, menos artificial. Quizá al intuir o saber que sus misivas no iban a ser leídas por su destinatario, Eva Braun fue capaz de sincerarse y volcar todos sus sentimientos en el papel, incluso en ellas es capaz de encararse al mismísimo hombre que llevó a Alemania, y a todo el mundo, a la destrucción y a la guerra, a recriminarle el poco acierto que tuvo al tomar alguna que otra decisión, por ejemplo el exterminio de los judíos, o lo cabezota que fue en empecinarse en pelear en varios frentes.

lunes, 18 de abril de 2016

"Strindberg - Desde el Infierno" en El Placer de la Lectura

Quienes nos sentíamos atraídos por la obra de Strindberg llevábamos mucho tiempo sintiéndonos huérfanos por no tener nada sobre él y su vida personal e íntima publicado en nuestro idioma. Esperábamos que alguien publicase su biografía y lo hiciera no desde un punto de vista academicista sino de comprensión. El genio sueco era tanto persona como personaje y esa dicotomía Jordi Guinart ha sabido documentarla en una obra que nos servirá para conocer a Strindberg mejor en ambas facetas. Ahora que está siendo más traducido y publicado es el momento idóneo para contar su vida.
Se le conoce como dramaturgo pero su obra es inmensa, consta de más de setenta volúmenes. Cultivó todos los géneros y se inventó alguno nuevo. El teatro es indudablemente lo que mejor se le daba, no obstante sus novelas en Suecia son clásicos que todos admiran. Cuentos, ensayos y artículos periodísticos como los  que suscitaron la contienda Strindberg siguen pendientes de ser traducidos a nuestro idioma. Strindberg fue un  gran polemista, un creador excesivo en todo. Si los suecos predican la contención, la moderación. y el punto medio, Strindberg era el exceso puro de palabra y de acción, por eso lo odiaban y lo amaban. Lo mismo que hacia el con sus amigos. Hoy sigue siendo igual, Ingmar Bergman dijo que le amaba tanto como le odiaba, por eso influyo tanto en su cine.
Con una personalidad hiperbólica muchos lectores se preguntan si estaba loco o no, si era misógino o feminista y otra muchas aparentes contradicciones que escapan de la lógica común. Strindberg era una persona hipersensible desde que era un niño. Capitalizaba cualquier tipo de sentimiento que tenía. Buscaba y exploraba sus emociones para explotarlas.
Cuando se inició en la dramaturgia recibió muy malas críticas. Pero es que en sus obras él criticaba la sociedad, la constitución, la monarquía, la literatura clásica, y el resto del sistema social conocido.  Los críticos conservadores se lo comieron entero. Huyó del país, se casó varias veces. Tuvo delirio de celos con su primera mujer. En su ficción autobiográfica Alegato de un loco se monta todo un thriller para descubrir el lío que mantenía su mujer con la ama de llaves. Desestabilizado por completo, las depresiones no diagnosticadas de entonces eran su locura. Su vida era una novela de aventuras, sus mujeres lo perseguían, los electricistas lo querían matar, veía sombras y caras de Zeus, tenía problemas con el alcohol. Y, para colmo, escribía y publicaba todo lo que pasa en sus múltiples autobiografías en tercera persona. En Inferno narra su crisis de cuatro días en 350 páginas. En resumen hoy diríamos que no estaba exactamente loco sino que su demencia ha sido una leyenda basada en sus autobiografías ficcionadas y el personaje supuesto que las protagonizaba y que no era exactamente él.
“Solo soy misógino en teoría” decía Strindberg. Un misógino que no podía vivir sin mujeres. Misoginia y ginolatría eran sus dos caras de la misma moneda. Un ser muy intenso, resultaba fácil hacerse amigo de él, pero era muy desconfiado sobre todo de sus mujeres. Y como sacaba todo lo que pasaba en su vida íntima en los libros, era incapaz de tener una relación equilibrada con ellas, eran más sus musas, las idealizaba y al no poder alcanzar ese súmmum surgía un desprecio u odio hacia ellas. Por eso defendía todos los derechos que leas mujeres deberían tener, pero eso era a la larga, a la corta era todo lo contrario.

jueves, 7 de abril de 2016

Strindberg, una mirada al abismo

A los pies de Strindberg siempre se ha abierto un agujero negro. En otras épocas sencillamente lo llamaríamos abismo -el mismo que, decía Nietzsche, devolvía la mirada cuando lo observabas-, pero la oscuridad que envuelve al gran dramaturgo sueco es aún más profunda que eso. Aunque escribió toda su vida sobre sí mismo, de sus visiones, sus odios, su juventud y sus frustraciones, de la historia y el carácter de Suecia, de la cordura y la mujer, la mayor certeza sobre Strindberg es casi socrática:sólo se sabe que no se sabe todo sobre él. Los hechos están documentados, la obra -extensa, monumental, escalofriante- está prácticamente toda editada, pero hay algo que se escapa a sus biógrafos, exégetas y lectores puntuales, que es la verdadera dimensión psicológica de su genio.
«Strindberg engaña», sostiene su primer biógrafo en castellano, Jordi Guinart, que acaba de publicar Strindberg. Desde el infierno en la editorial Funambulista. «La información que hemos tenido sobre él durante muchos años proviene de fuentes tramposas:las solapas de las ediciones suecas, algunos estudios psicológicos como el de Karl Jaspers [se refiere a Genio artístico y locura. Van Gogh y Strindberg, que publicó Acantilado en 2001], y sus propias novelas. Pero las novelas no son la realidad. Strindberg hacía literatura a partir de su vida, no estaba contando su vida real».
Guinart, bibliotecario como lo fue Strindberg, pero también periodista y actualmente componente del equipo de la editorial Acantilado, cayó, como tanta otra gente, en las redes del gigante sueco tras leer Inferno, el que posiblemente ha pasado como su título más relevante -algo siempre relativo, pues su obra (in)completa en sueco ocupa más de 75 volúmenes, sin contar la correspondencia-. Inferno es la crónica literaria de los años más oscuros de Strindberg en París, de su obsesión por el ocultismo, la alquimia y el monismo.
«Descubrirlo fue como si me lanzaran un hechizo», detalla Guinart. «Con Strindberg no ocurre que te gusta, sin más: o te fascina, o no te gusta en absoluto. Si te atrapa, deseas viajar a Suecia, visitar los lugares de los que habla, leer pasajes de los libros precisamente ahí. Sentí que me hablaba directamente».

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