martes, 30 de abril de 2013

"Hijos y padres", de Félix Teira, en el Diari de Tarragona


"El asunto Lemoine", de Marcel Proust, en el blog Librario íntimo y en el periódico El Noroeste




El modo en que se hace frente a un revés de la vida o a un infortunio inesperado suele ser altamente revelador del temple que uno posee. El estoicismo, la rabia, la tranquilidad o la iracundia son las válvulas de escape más habituales. El humor, por el contrario, es menos frecuente. Jorge Luis Borges, desdeñado eterno por la academia sueca, definía su postergación del premio Nobel de Literatura como “una costumbre escandinava”; y el no menos genial Mark Twain, en el año 1897, dirigió un telegrama a la redacción del New York Journal con motivo de la noticia periodística donde se anunciaba su muerte, a la que tildó de “exageración”.
Marcel Proust, uno de los más grandes novelistas franceses de la Historia, se vio sorprendido a principios del siglo XX por un desagradable enredo: un hábil ingeniero llamado Henri Lemoine afirmaba que había descubierto la fórmula para fabricar diamantes de una manera sencilla y con un coste ridículo. La polvareda que se derivó de tal asunto lo llevó a entrevistarse con Julius Werner, presidente de la compañía De Beers (especializada en la comercialización de diamantes), a quien le ofreció mantener en secreto dicha fórmula a cambio de una exorbitante cantidad de dinero. Werner, temiendo un colapso del mercado mundial si se hacía pública la fórmula de Lemoine, accedió a sus requerimientos. Al cabo de los años, y tras no pocas vicisitudes (en las cuales se incluyó un pequeño período de cárcel para el estafador), Henri Lemoine y su esposa desaparecieron para siempre, llevándose los millones de francos que habían conseguido.
Marcel Proust, que era accionista minoritario de la compañía De Beers, vivió de cerca aquella rocambolesca situación. Y en el año 1919 publicó este librito donde abordaba el asunto de una manera altamente original: elaborando nueve pastiches en los que imaginaba cómo contarían el suceso otros tantos escritores franceses de la época. Así, nos presenta un texto atribuido a Honoré de Balzac, lleno de florituras tediosas, de digresiones constantes y de remisiones a otros libros suyos, para que el lector acuda a ellos (al modo en que también lo hacía en España Julián Marías, por ejemplo); otro texto firmado con el nombre de Gustave Flaubert, atiborrado de evanescencias morosas; otro más, complementario del anterior, donde Sainte-Beuve critica la versión de Flaubert (sorprendente juego de cajas chinas por parte de Proust); una versión de Ernest Renan, donde la asfixia que deparan los adjetivos es anonadante; o una página del diario de los hermanos Goncourt donde, entre otros detalles, se recoge la estrafalaria e irónica noticia de que “Marcel Proust se ha suicidado tras la caída de los valores diamantíferos” (p.54). Los nombres de Régnier, Michelet, Émile Faguet o Saint-Simon completan este mosaico sonriente, distendido y juguetón.

LEER MÁS

lunes, 29 de abril de 2013

"La señorita Julie" en todoliteratura.es

Editorial Funambulista reedita la obra teatral "La señorita Julie" de August Strindberg
La señorita Julie (obra en un acto único escrita por August Strindberg en 1888) está considerada como una de las obras teatrales más importantes de la literatura universal. La acción se desarrolla a finales del siglo XIX en la residencia de un aristócrata, padre de la señorita Julie, que nunca aparecerá, pero que siempre estará presente como un espectro en los diálogos y en las vidas de los protagonistas.

Kristin, la cocinera, y su novio Jean, el criado, se encuentran en la cocina hablando de la actitud poco adecuada para su rango que está teniendo la señorita Julie durante la fiesta de la noche de San Juan: en lugar de ir con su padre a visitar parientes, se mezcla con la gente del pueblo, y baila con el guardabosque y con el mismo Jean.
Con la entrada en escena de la señorita Julie, el lector se va adentrando en la psicología, el pasado, las aspiraciones, los miedos de cada personaje, y asiste a la inverosímil relación de una noche entre un criado y su ama.
Obra que el mismo August Strindberg definió como «la primera tragedia naturalista sueca» ?que propone la Editorial Funanbulista en la excelente traducción de Jesús Pardo y con el prólogo técnico-explicativo firmado por el propio autor?, censurada por inmoral durante mucho tiempo en la Suecia puritana de su época.

LEER MÁS

martes, 23 de abril de 2013

‘Muerte de un Papa’, de Piers Paul Read, en Melibro.com


Durante años Juan Uriarte fue un sacerdote de la iglesia católica que colgó los hábitos para luchar en El Salvador con los movimientos guerrilleros de liberación. En apariencia siempre lucha por las causas que considera justas. Tras terminar la guerra trabaja como cooperante en Misericordia Internacional, una organización humanitaria que ayuda a las personas más desfavorecidas del Tercer Mundo. El cura permaneció un tiempo en la región sudanesa de Darfour, ayudando a las mujeres y los niños. Harto del conflicto armado en Sudán, y de las violaciones de derechos humanos decide emprender la guerra por su cuenta.
En Londres es detenido junto a miembros de ETA y del IRA, acusado de intentar adquirir gas sarín. Sale airoso del juicio y es puesto en libertad porque alega que no tenía ninguna intención de matar personas con el gas, sino animales. En Sudán los camellos y los caballos son muy apreciados por los señores de la guerra ya que les ayudan durante los combates y les permiten desplazarse de un territorio a otro.
El juicio es cubierto por Kate Ramsey, una joven periodista que estudió teología en Oxford, salió durante años con Barney, un corresponsal de guerra, y su tío Luke es un sacerdote acomodado. Tras ser despedida del periódico en el que trabaja y fascinada por la personalidad del ex sacerdote, decide viajar a Uganda para escribir un reportaje sobre su vida. Kate pretende utilizar Uriarte para que le dé el material y pueda escribir un buen artículo y éste utiliza a la periodista para dar a conocer su labor.
Así, le enseña los campos de refugiados de Uganda donde ella comienza a colaborar. Atiende a heridos, mujeres enfermas, niñas con sida e infecciones incurables hasta que tiene que dejarlo cuando cae enferma de disentería. Se da cuenta de que aquel lugar es lo más alejado del paraíso que estará nunca. Ella sale del país y se recupera de su enfermedad en El Cairo. Allí surge el amor entre Kate y Juan. Pero al regresar, Kate se ofrece para llevar un termo que contiene un pesado pergamino. Kotovski es un agente del servicio de inteligencia inglés que advierte a Kate de las oscuras intenciones del ex sacerdote y de que no es oro todo lo que reluce.
Mientras en Roma ha muerto Juan Pablo II y la curia vaticana se prepara para celebrar un nuevo cónclave del que debe surgir un nuevo Papa. Entre los aspirantes se halla Doornik, un cardenal progresista y que cuenta con bastantes posibilidades.
Muerte de un Papa’ de Piers Paul Read es una novela que nos habla sobre temas espinosos de la iglesia: el celibato, la homosexualidad, el papel secundario que desempeña la mujer, los anticonceptivos o el VIH.

LEER MÁS

lunes, 22 de abril de 2013

Un cisne negro en el Vaticano (en 50x7.com)

“Si le gusta la iglesia católica, le encantará este libro. Si le gustan las buenas historias, le encantará este libro, le guste o no la iglesia católica. Pero si le gustan tanto la iglesia como las buenas historias, seguro que le encantará este libro”. Lo dice Peter Kreef, autor de Because God is real, y lo hace respecto a Muerte de un Papa, de Piers Paul Read, el autor del best-seller mundial ¡Viven!, aquel documento sobre la tragedia aérea en Los Andes y el consumo de carne humana.

Nuestro thriller vaticano acaba de salir. Fue un libro que contraté por recomendación de una autora de la casa, Teresa Ruiz, y ha sido traducido por un futuro autor de la casa, Enrique Quijano.  El postfacio es de Sergio Cuesta, un cónsul que lo mismo te casa que te hace un postfacio o te presenta un libro, y que podría confundirse con un personaje de una novela de Greene.
Por una vez, y espero que sí sirva de precedente, hoy he venido, como editor, a hablar de mi libro. Nos pide el jefe de sección una novedad.  La mía es novedosa por varios conceptos…
Primero, porque el azar ha querido que el libro salga coincidiendo con un cónclave vaticano, que es algo más infrecuente que aquello de “cada muerte de obispo”; además, la novela trata de una conjura para acabar con la Iglesia católica, cosa que algunos “vaticanicinan” desde hace tiempo, y hasta parece que el mutis por el foro curial de Benedictus XVI tenga que ver con ciertos extraños manejos. ¿O qué decir del carismático Papa Paco, el cisne negro que nadie esperaba…?
Al igual que el ya mencionado Graham Greene o un Le Carré, nuestro autor sabe escribir thrillers verosímiles con “factor humano” añadido, sin necesidad de conjuras esotérico-delirantes como las de Dan Brown y sus epígonos. A eso se le llama oficio, o arte, según.

LEER MÁS

"Muerte de un Papa", de Piers Paul Read, en La Biblioteca Imaginaria

Muerte de un Papa se desarrolla en los últimos meses de papado de Juan Pablo II. En Londres, se celebra un juicio contra el cooperante vasco Juan Uriarte y otras dos personas que han tenido relación con ETA y el IRA. Los 3 son sospechosos de estar preparando un atentado.
Los 3 acusados son absueltos por el jurado popular, pero la policía inglesa sospecha que se trata de un error y que sí que existían intenciones de cometer un atentado, con lo cual no cierran el caso a la espera de nuevas pruebas e intentan averiguar lo que planean.
Al mismo tiempo, una periodista que ha seguido el juicio se interesa por Juan Uriarte y su labor y va con él a África para ver en primera persona lo que hace y la situación allí. Ella está segura de que sus intenciones siempre han sido buenas y nunca ha tenido intenciones de matar a nadie.
Mientras todo esto se desarrolla, la salud del Papa se deteriora y pronto fallecerá y un nuevo cónclave deberá reunirse para designar su sucesor.
Se trata de un thriller relacionado con la Iglesia, el terrorismo y la labor humanitaria. Nos muestran un campo de refugiados en Uganda, haciéndonos ver la crudeza de su situación. Al mismo tiempo nos hablan un poco de la política vaticana y de cómo los Papas se garantizan el continuismo nombrando cardenales que sean cercanos a ellos en sus ideas.

LEER MÁS

viernes, 19 de abril de 2013

Lecturalia recomienda El Soviet de los Vagos para el Día del Libro

Si quieres leer o regalar libros este 23 de abril, desde Lecturalia vamos a recomendar una serie de novedades que han aparecido en los últimos meses y que llegan a esta fecha tan importante como algunos de los más destacados en los escaparates… o escondidos en los rincones menos iluminados de vuestra librería habitual. Como siempre, queremos mezclar los lanzamientos más importantes de la industria editorial con esas pequeñas joyas que suelen pasar desapercibidas para el gran público.
[...]
No puedo dejar de poner en este listado El soviet de los vagos, de Eduardo Gallarza. Toda narración en la que aparezca el inventor Nikola Tesla gana muchos puntos, pero si además lo juntas con una conspiración internacional, espías de los años 30 y la creación de un arma misteriosa… vamos, que no se puede escapar. De Funambulista.

LEER MÁS

"El estilo victoriano" (El amor de un hombre de cincuenta años, de Anthony Trollope, en Aceprensa)


El Soviet de los Vagos, de Eduardo Gallarza, en el Diario de Levante


jueves, 18 de abril de 2013

La Noche de los Libros 2013

Lectura dramatizada de un fragmento de

La señorita Julie


de August Strindberg
(traducción de Jesús Pardo)

A cargo de Elda García-Posada y Txema Escobar
 
Organiza Editorial Funambulista

23 de abril de 2013

21:30 h

Librería Tierra de Fuego, Travesía de Conde Duque, 3 - 28015 Madrid

martes, 9 de abril de 2013

Presentación de "El Soviet de los Vagos", de Eduardo Gallarza


"El Soviet de los Vagos". Reseña de Eugenio Fuentes en La Nueva España


El amor de un hombre de cincuenta años, de Anthony Trollope, en elplacerdelalectura.com

el-amor-de-un-hombre-de-cincuenta-anos-9788494029387
La editorial Funambulista, en su colección de Grandes Clásicos envidiablemente encuadernados, nos presenta a un nuevo autor británico de novelas victorianas en la órbita del maestro Dickens. Contemporáneo de éste y de Wilkie Collins (también publicado en esta misma editorial), Anthony Trollope quizás sea el menos conocido en nuestro país de todos ellos, pese a gozar de cierta popularidad en Inglaterra, lo que supone un aliciente más para acercarse a su literatura. La novela es una sencilla historia de amor victoriano, en la que una joven, bella y huérfana dama adquiere un compromiso marital con un caballero de mediana edad (en aquella época de avanzada edad como sugiere el título original, “An Old Man’s Love”), por creer perdido a su verdadero amor. La obra gira en torno al dilema de en el que se encuentran los protagonistas a raíz de esta decisión, un dilema condicionado por la moral victoriana y capitalizado por el tremendo clasismo y machismo que la vertebraba.
A pesar de ser una historia bastante sencilla y con personajes claramente definidos por su conflicto, destaca el la figura del ama de llaves, la Señora Bagget, que condensa mucha de esa moral de la época bajo la piel de un personaje áspero, franco, contradictorio y revelador. Como dicen en la magnífica serie de televisión Downton Abbey, los criados son mucho más conservadores que sus señores, y la señora Bagget es el exponente superlativo de esta teoría, convirtiéndose en una Bernarda sajona que guarda celosamente las costumbres y apariencias de la casa, aún en contra de sus propios intereses.
Otro aspecto interesante que subyace de la novela es la exposición de una fórmula habitual de lograr una fortuna fuera del circuito hereditario al que permanentemente está adscrita la nobleza.  John Gordon, el pretendiente en discordia, se convierte en un hombre rico en tan sólo tres años en las minas de diamantes de Sudáfrica, uno de los muchos territorios explotados por los británicos, con prácticas comerciales y conductas morales que en Inglaterra hubiesen sido consideradas deplorables, pero que sin embargo eran de uso común en las colonias, pese al fingido  y remilgado estupor burgués.

viernes, 5 de abril de 2013

El inocente, de Mario Lacruz, publicado en Trilogía de la culpa

Reconocido como el precursor de la novela negra española, Mario Lacruz Muntadas (Barcelona, 1929) fue más conocido como editor literario. Como novelista publicó tres novelas durante su vida: El inocente (1953), La tarde (1955), y El ayudante del verdugo (1971), disponibles ahora en un libro títulado Trilogia de la culpa, Editorial  Funambulista, 2009. El gran número de manuscritos encontrados después de su muerte en el año 2000 han comenzado a ser publicados a título póstumo.
El inocente nos cuenta la historia de la huída de un musicólogo rico, Virgilio Delise, que es arrestado y acusado de asesinato tras la muerte, en circunstancias sospechosas, de su padrastro Loreto Montevidei; un misterioso personaje con nombre de mujer. Su huída confirma la sospecha del inspector Doria, un oficial de policía ambicioso, que ve en este caso la oportunidad de ascender en su carrera y abandonar la comisaria de un pueblo en donde nunca pasa nada.
El inocente fue galardonada con el Premio Simenon de novela policíaca en 1953 y traducida a ocho idiomas. En 1959 fue llevada al cine con el título de Muerte al amanecer, adaptada y dirigida por José María Forn. El cambio de título fue obligado por la censura de aquella época.
El inocente es capaz de combinar la acción con un profundo retrato psicológico de los personajes. Una pequeña joya que capta magistralmente la atmósfera de aquellos tiempos. Y una gran obra literaria que va más allá de los límites convencionales del género. Sólo lamento que no sea más conocida. No se lo pierdan.
Mi valoración: 5/5.
Ver las entradas de El inocente en el blog de Francisco Ortiz Novela y Cine Negro: Mario Lacruz: El inocente; Mario Lacruz: El inocente (2). Realismo y psicologismo; Mario Lacruz: El inocente (3). Morir es ver cosas y luego una sola cosa, y Mario Lacruz: El inocente ( y 4). Crítica.

LEER MÁS

Escarabajo Hitler, de Ned Beauman en lecturaylocura.com

Boxer Beetle
[...] La lectura que escojo para inaugurar este espacio de lecturas es “Boxer Beetle” del jovencísimo (27 años) Ned Beauman, escritor inglés que ejerce de crítico literario y que debutó con esta novela en el 2010.
El comienzo de dicha novela no puede más que arrancarnos una sonrisa:
“In idle moments I sometimes like to close my eyes and imagine Joseph Goebbels’ forty-third birthday party. I like to think that even in the busy autumn of 1940, Hitler might have found time to organise a surprise party for his close friend.”
Estos pensamientos, relacionados con una fiesta de cumpleaños de Hitler a Goebbels, están en la cabeza de nuestro oloroso protagonista Kevin, que posee una enfermedad que le hace apestar a pescado, de ahí su sobrenombre Fishy y que se dedica a buscar y coleccionar cualquier tipo de accesorio o recordatorio relacionado con los Nazis; la trama se desencadenará cuando encuentre una carta de agradecimiento a un tal Doctor Erskine por parte del mismísimo Hitler:
“Dear Doctor Erskine,
I have received gifts from popes, tycoons, and heads of state, but none have ever been so singular or unexpected as your king tribute. It is a reminder that the conquests of the scientists are every bit as important to our future as the conquests of the soldier. I hope you will keep me informed of the progress of your work – perhaps one day the Third Reich will have a position for you. How is your German?
Fond regards
Adolf Hitler.”
Esto desembocará en dos líneas temporales, por un lado la de Fishy intentando encontrar qué es lo que hizo tan feliz a Hitler que fuera tan singular e inesperado comparado con regalos de magnates y papas; por el otro, una línea ubicada en 1935-1936, donde el protagonista será el boxeador Seth Roach Sinner; sus genes y la manipulación genética que Erskine, como típico “mad doctor” intentará realizar en el cuerpo de Sinner, incluso después de su muerte:
 “I want to buy your body as one might buy a dog or an armchair. I won’t restrict your freedom in any meaningful way, but until your death you’ll submit to whatever experiments and observations I wish to perform in the service of my theories. And after that, I will have custody of your remains.”
Las sorpresas se irán sucediendo en ambos tiempos para confluir en una solución final, pero todo en la novela es retador: la creación de una nueva lengua al estilo del Esperanto, un proto Esperanto de hecho; la evolución genética de un escarabajo (beetle) con genes humanos dando lugar a ese encantador espécimen que es el Anopthtalmus hitleri; la fusión de géneros se va sucediendo según va avanzando irremisiblemente la trama… hasta un sorprendente y emocionante final.
El momento en que la hermana de Philip Erskine comenta lo siguiente supone, quizá, en ese instante, la definición del tipo de novela que Beauman quiere crear, lo que quiere transmitir:
 “It sounds wrong! That’s exactly it – in a manner of speaking. You see, everyone says atonality is a perversion. Serial music is supposed to be foreign and sinister and subversive. All those fools think the tonal system is God’s law, so if you cast it aside you must be mad or bad. And they’re right that the tones pull towards triads and triads pull towards tonality, but the whole point of life is to resist whatever pulls on your –you must know that even better than I do.” “Schoenberg says, “What distinguishes dissonances from consonances is not a greater or lesser degree of beauty, but a greater or less degree of comprehensibility.” But he’s wrong. Beethoven is not easier to understand that Berg. It’s not about beauty or comprehensibility. It’s about life. Dissonance is the sound of life in the twentieth century.”
Quizá lo que sucede es que estamos demasiado acostumbrados a las consonancias de tiempos pasados, pero parafraseando al escritor “la disonancia es el sonido de la vida en el siglo veinte”, y ya puestos, en el siglo veintiuno.
escarabajo-hitlerEste relato disonante refleja más de nosotros mismos y de nuestro tiempo que lo que podemos pensar inicialmente, es un reto, quizá las narraciones contemporáneas tienen que ir por ahí; podríamos llamarlo postmodernismo, pero más bien tendería a inclinarme por los “Cultural Studies”, “interracialidad” de géneros, referencias pop, falta de linealidad temporal, personajes aparentemente enervantes, extraños…. Vaya unión explosiva de elementos para una novela diferente, original, divertida y, sobre todo, innovadora.
Para los que no puedan leerlo en inglés tenemos la versión española traducida aquí por “Escarabajo Hitler” y publicada por la editorial Funambulista . Los que se atrevan, sí, mejor en inglés, vaya que sí. Una buena ocasión de leer algo distinto.

LEER  MÁS

"Lectura para un tren de largo recorrido" en Análisis Digital

 Lo primero que llama la atención en el libro que hoy proponemos Lectura para un tren de largo recorrido, de Teresa Ruiz y Juan Ruiz Cantudo –Editorial Funambulista- es que se trata de un libro póstumo, comenzado por el padre y terminado por su hija al igual que ocurriera con Los Borgia, iniciada por Mario Puzo y finalizada por su asistente personal y compañera, Carol Gino, por un lado; mas el historiador Bertram Fields, por otro.  
En ambos casos se han salvado dos libros excelentes gracias al trabajo de personas de confianza.
Pero vamos con la historia o mejor dicho, las historias que se van entrelazando en este tren de largo recorrido que se convierte en el escenario clave donde se incluye al propio lector, apelado con palabras en segunda persona que crean un intimismo muy interesante. Avanzando la lectura nos damos cuenta de que ese lector al que se le escribe es uno de los personajes, pero uno se siente perfectamente aludido como si estuviera leyendo otro tipo de libro, por ejemplo, uno de autoayuda.
La variedad de personajes nos hace ver representadas a una gran cantidad de perfiles, como la secretaria ambiciosa que acaba liada con su jefe; el jefe explotador, que curiosamente se siente víctima también; el coronel veterano que tiene una última esperanza de ascender a general; su hijo, el teniente joven que piensa en el matrimonio; Alonso Quijano –evidente alusión intertextual- que pasados los siglos consigue conocer a Aldonza Lorenzo –seguimos en El Quijote- para casarse con ella; otra secretaria rival de la actual amante, que en su día también lo fue y sigue enamorada de su jefe; doña Petra, una madre de toda la vida; un sicario, que se ve envuelto en un trabajo horrible que desea dejar… Podríamos ir aumentando este “dramatis personae” pero no lo veo necesario.
Frente a un libro de relatos cortos, el sistema de Juan Ruiz Cantudo aporta la amenidad de ir conociendo a todos estos personajes poco a poco y de manera alterna. Esto aporta variedad y se hace ameno.
Demostrada ya la habilidad para crear personajes que nos apasionan y de los que queremos saber más y más, ahora llega otra aportación de la obra, una aportación reflexiva relativa a los sufrimientos y preocupaciones de todos ellos. Teresa Ruiz y su padre nos ponen delante de hechos y personas que posiblemente obran mal porque parece que por mucho que queramos avanzar, todavía queda mucho recorrido para que el bien gane la partida y el paraíso lo sepamos recuperar los humanos en la tierra.


jueves, 4 de abril de 2013

Muerte en el Café Gijón, de Rubén Loza Aguerrebere, en Un Lector Indiscreto


Sinopsis:
En esta sorprendente novela hay un crimen sin móvil, todos los personajes se consideran culpables y hay que descubrir si hay un inocente.
A medida que cuentan sus culpas al lector, los personajes van dibujando el retrato de la víctima. Y así se elabora una larga cadena de equívocos, que se entrelazan en el Café Gijón de Madrid (famoso por sus tertulias literarias), en el sur de Francia, en casa del autor de Cyrano de Bergerac, así como en las calles de París y Montevideo.
«Se acercó al mostrador, se sentó en un banco alto y aguardó. Luego pidió una cerveza. Juan María miró a su alrededor. Pasó revista lentamente. Pocas personas. Sintió un ligero desánimo ante esta comprobación. Y es que había llegado hasta allí guiado por un motivo muy especial»
 
Opinión Personal:
El Café Gijón o Gran Café Gijón forma parte de la historia de España desde finales del siglo XIX, cuando un asturiano, originario de Gijón, adquirió este famoso local situado en el Paseo de Recoletos, un lugar de paseo habitual de los madrileños en los calurosos meses de verano.
Poco a poco se fueron instaurando las tertulias en sus típicas mesas de mármol; se hablaba de política, de toros y de sucesos truculentos. De él eran habituales célebres políticos, toreros, actrices o escritores. Fueron famosas las tertulias que en  él se organizaron, como escritores que formaban parte de la llamada Generación del 98, en torno a la figura de Valle-Inclán. Después se vería a Federico García Lorca y otros componentes de la Generación del 27. Jardiel Poncela, Eugenio D´Ors, Camilo José Cela fueron también asiduos del local. Fernando Fernán Gómez creó el premio de novela corta Café Gijón.

El escritor uruguayo Rubén Loza Aguerrebere (Minas, 1945) toma el nombre de este famoso local para el título de su novela, Muerte en el café Gijón. Solo el lector sabrá que realmente se trata de un asesinato, no de un  suicidio, hipótesis esta planteada por los personajes que irán apareciendo a lo largo de la narración. En los dos primeros capítulos nos presenta al asesino, Juan María Merino y al protagonista pasivo de la novela, Fernando Vicente, la víctima. Un plan premeditado quizás para demostrar que se podía cometer un crimen perfecto.
La novela está estructurada en dieciséis capítulos, todos ellos titulados, divididos a su vez en subcapítulos, y un postfacio. Tras la presentación de ambos personajes, la historia girará en torno a la figura de Fernando Vicente, joven escritor de origen uruguayo. Dando un salto en el tiempo, el autor reconstruirá la vida del asesinado. Pero también seremos partícipes del sentimiento de culpabilidad que sobre este fatal desenlace tienen las personas que en algún momento conocieron al fallecido. 

"Alehop", de José Antornio Fortuny, en todoliteratura.es

Tras su libro testimonio, Diálogos con Áxel, José Antonio Fortuny firma ahora Alehop (publicada por la Editorial Funambulista) una parábola sobre el desamparo de los más vulnerables en una sociedad hedonista y, para mucha gente, directamente hostil.


Un misterioso circo llega a un pueblo remoto. Mientras la población se queda hipnotizada por el espectáculo tan vanguardista que se despliega ante ella, una pareja de ancianos trata de solucionar lo que es, a todas luces, un insignificante problema doméstico. Sin pretenderlo, se verán involucrados en una aventura trepidante, en una compleja trama, en la que el circo y su sibilino mánager tendrán su papel, que les llevará hasta límites insospechados.
Alehop es una novela que podría definirse como una genial sátira de todo lo que nos rodea y que no deja títere con cabeza, pese a la fantástica sencillez estilística que le caracteriza. Un ejemplo de dicha sencillez es la ausencia de nombres de la gran mayoría de los personajes, pero, pese a no tener un nombre propio y ser sencillamente el alcalde, el anciano, el del club de los jubilados, la administrativa... están perfectamente caracterizados y consiguen simbolizar todo lo que el autor desea plasmar en la trama.
Por otro lado, el humor negro tiene un papel muy importante en la novela ya que los que la trama nos muestra, plasmando la realidad, no podría plasmarse con otro tipo de humor sin perder gran parte de la genialidad de la obra. El humor negro, combinado con numerosos toques de comedia y de absurdo, es todo un acierto para lograr una mejor descripción de temas de actualidad tales como el derroche de los políticos y sus continuas pantallas de humo para que olvidemos la realidad, el abandono por parte de las instituciones al que se somete a diversos grupos sociales, las sectas, la telebasura...
Todos estos temas se plasman de tal forma que logran calar hondo en el interior del lector, es como si las páginas de esta novela vomitasen con fuerza muchos de los males de esta sociedad sobre nosotros consiguiendo que una impresionante y excesivamente realista visión de la realidad se clave en nuestras vísceras.

LEER MÁS

El "Diario secreto", de Pushkin, en el blog de Pedro Amorós

Desde hace veinte años guardo como un tesoro en mi corazón la literatura de Pushkin. La lectura de Eugenio Oneguin supuso en su momento para mi formación como lector y escritor una especie de estallido emocional difícilmente repetible. Como tantos otros antes que yo, y como tantos otros que vendrán después, me dejé seducir por la poesía de Pushkin. El poeta pasó a formar parte de un panteón literario que me había forjado a lo largo de los años y donde sólo se incluían unos cuantos elegidos. Las lecturas posteriores de las narraciones y los poemas de Pushkin han confirmado siempre esta visión excelsa del bardo, la imagen de algo puro y cristalino que contribuía a crear en torno a Pushkin un halo de mitología. 
            Hace poco tiempo, sin embargo, esta imagen ha comenzado a desvanecerse, a modificarse en ciertos aspectos. Todo empezó hace unos meses, cuando mi amigo el escritor Josep M. Sanchis me pasó un librito del poeta, que respondía al enigmático título de Diario secreto 1836-1837, publicado por la editorial Funambulista. Por supuesto, jamás había oído hablar de ese libro. Quedé enormemente sorprendido, más aún cuando Sanchis me explicó que el diario tenía un contenido altamente erótico. Deseoso de confirmar la autenticidad del texto y de saber el rumbo que había seguido el manuscrito desde el momento en que apareció hasta que se editó en Estados Unidos en los años ochenta del siglo XX, me sumergí en el prólogo elaborado por el también poeta Mijail Armalinsky. Resulta, pues, que después de más de cien años el supuesto manuscrito aparecía en manos de un historiador que se lo ofrecía desinteresadamente a Armalinsky para que lo editara fuera de la antigua Unión Soviética. Más allá de esta rocambolesca historia, la pregunta que se plantea es la posible autenticidad del texto. Es evidente que siempre han existido rumores en torno a un misterioso diario escrito por Pushkin en los dos últimos años de su vida. En torno a estos rumores se ha desarrollado una suerte de leyenda, pero nada se ha sabido de cierto hasta el hallazgo de este manuscrito.
En cualquier caso, la cuestión de la autenticidad del diario sigue en el aire aún hoy en día. Y esto es así porque lo que cuenta el poeta se aleja por completo de su estilo, por lo menos de lo que se conoce a través de su obra. Es sabido que Pushkin tenía fama de poeta y amante de las mujeres, pero lo que se narra en Diario secreto acerca de su obsesión por el sexo femenino supera todo lo imaginable. Pushkin se presenta a sí mismo como un libertino que, después de casado, sigue necesitando a otras mujeres hasta el punto de que la búsqueda constante e infatigable de mujeres representa la esencia de su vida. De hecho, el matrimonio con la hermosa Nataly es concebido en principio como una especie de cura al libertinaje y a la melancolía que le embarga. “Era un intento”, dice Pushkin, “de escapar de mí mismo, al no ser capaz de cambiar ni tener el valor suficiente de ser de otra manera”. Por eso el punto de partida del diario es el matrimonio de Pushkin. El poeta dedica una gran cantidad de páginas al estudio de sus relaciones con Nataly. Pushkin ama desesperadamente a su esposa, pero al mismo tiempo no puede dejar de tener aventuras amorosas por doquier con todo tipo de mujeres de la más diversa reputación. El placer que siente por Nataly es más estético que erótico, pero los celos consumen al poeta, que no soporta las insolencias y las burlas de la alta sociedad ante la posible infidelidad de su esposa con el galán francés D´Anthès. La obsesión por matar a D’Anthès y empezar una nueva vida se convierte así en uno de los ejes vertebradores del diario. En este sentido, da la sensación de que en el Diario secreto aletea la idea de un duelo inevitable, que está también relacionada con la cercanía de la muerte. Desde las primeras páginas del diario el poeta parece consciente de un destino aciago que lo empuja al abismo. Pushkin intuye que va a morir de forma violenta. Sabe que no tiene tiempo para releer el diario y corregirlo. Es como si el tiempo se hubiese precipitado. “Me veo muriendo”, escribe el poeta, “mirando por última vez mis libros, mi cama, los árboles, el sol; ¡qué infortunio saber que al morir no volveré a verlos”.

LEER MÁS

lunes, 1 de abril de 2013

El Soviet de los Vagos, de Eduardo Gallarza, en El Cultural.

Gallarza se adensa en el Soviet de los Vagos

Por Luis María Anson   Ver el número en PDF

Para mí ha sido todo un descubrimiento. No había leído nada de Eduardo Gallarza y me ha deslumbrado su novela El Soviet de los Vagos. Dedico varias horas del día a leer libros sobre ciencia y desconocía la magnitud de la obra y la vida de Nikola Tesla, el científico serbio que nació bajo el largo manto del imperio austrohúngaro en 1856 y murió como ciudadano estadounidense en 1943. Amigo de Mark Twain, colaborador de Edison, Tesla, hombre de oscuras complejidades, revolucionó el electromagnetismo. Varias de sus teorías que rozaban lo inverosímil le relegaron en el mundo científico. Algunos le instalaron en la chifladura, incluso en la locura.

En torno a este personaje, Gallarza ha tejido una novela sin desperdicio. Está muy bien construida, con una arquitectura literaria moderna que arrastra al lector desde la primera frase hasta la última. Lo más brillante del Gallarza creador son los diálogos. Vertebran el desarrollo novelístico sin concesiones a los tópicos y a los lugares comunes. Cada personaje habla como debe hablar.

Tesla odia la guerra y busca ardorosamente el arma que impida cualquier conflicto. Cree el científico que en Europa se está construyendo un arma definitiva que puede devastar el mundo. Estamos en 1934. Tesla encarga a su discípulo Henri Fevre que pegue la nariz al suelo como un sabueso para olfatear las huellas fugitivas de lo que algunos se proponen hacer. Años después, el Tesla visionario quedaría robustecido. La bomba atómica sobre Hirosima enervaría al mundo. La guerra fría entre la Unión Soviética y los Estados Unidos también le daría la razón. Pero Tesla estaba ya muerto. No es de esto, en todo caso, de lo que trata la novela de Eduardo Gallarza. Fevre se traslada al París de entreguerras que el autor describe con la precisión de un espejo histórico. Entre el braguerío de los amores desbocados, la oquedad política zarandea la vida de la capital de Francia. A pocos kilómetros aúllan los látigos de Hitler sobre la piel de Alemania. Espías y conspiradores alacranean las calles de París. Son los náufragos desesperados que bracean allí donde se traban los nervios de la alta política. 


LEER MÁS