miércoles, 7 de marzo de 2012

‎7ª reseña sobre la fórmula

La fórmula preferida del profesor de Yoko Ogawa


Muy buenos días. Hoy es mi turno de publicar la reseña sobre el libro elegido en esta lectura conjunta que organizó Isi. El post que hoy nos ocupa lo escribí cuando acabé el libro en febrero, con las ideas bien frescas, y lo dejé preparado para publicarlo hoy, que es cuando me tocaba. Me gusta mucho este sistema de poner las reseñas una cada día. Bueno, vamos allá.


Cuando Isi anunció la lectura conjunta, este libro me llamó mucho la atención. No lo conocía y creo que soy de las pocas personas que podían decir eso, porque de hecho todo el mundo lo tiene como en una especie de altar y en Japón ha sido un super ventas (pero supeer, supeeer). Vamos a ver, las matemáticas siempre me han horrorizado y, a pesar de tener un profe en el cole que las explicaba muy bien y con mucha paciencia, y que nos hacía una fiesta cada cien problemas resueltos (¡Saludos a Don Guillermo!), yo las odiaba. Siempre han sido mi gran enemigo. En ese aspecto, el libro me dio reparo por si salían muchas fórmulas, pero busqué una breve sinopsis y lo decidí del todo: tenía que leer este libro porque parecía que iba más allá de las matemáticas, así que me hice con un ejemplar y aquí estoy.


Bien, el resultado es positivo y me alegro mucho de haber decidido participar en la lectura conjunta. Las matemáticas son importantes para esta historia, pero no son las protagonistas: el libro se centra más en lo humano. Me explico. Tenemos tres personajes principales, que son:


- El profesor de matemáticas. Tuvo un accidente de coche en 1975 y desde entonces padece un tipo de amnesia con el que recuerda con total claridad todos los aspectos de su vida hasta esa fecha pero, a partir de ahí, se va olvidando de las cosas cada ochenta minutos. Continúa siendo una eminencia de las matemáticas pero, para recordar todo lo demás, emplea notitas que pega en su chaqueta (para saber que pierde la memoria, para reconocer a las personas...).
- La asistenta. Una mujer de veintiocho años, madre soltera, que trabaja para una agencia. Por ese medio, la cuñada del profesor la contrata para que cuide de él, le limpie la casa, le haga la comida... La condición es que nunca debe molestar a la cuñada, que vive enfrente.
- Root. Ese no es su verdadero nombre (no se conocen los nombres de los personajes en toda la narración). Root quiere decir "raíz" en inglés y el profesor le saca ese mote porque tiene la coronilla plana como el símbolo de la raíz cuadrada. Root es el hijo de la asistenta, tiene diez años y todas las tardes al salir del colegio se dirige a casa del profesor porque el anciano quiere que así sea (de otro modo el niño estaría solo por ahí).


Entre estos tres personajes se crea un vínculo muy fuerte. Admiro la paciencia y el buen corazón de la asistenta y la madurez que demuestra Root para tener diez años, pero el que de verdad me ha llegado al alma ha sido el profesor. Su enfermedad es muy complicada y sólo pensar ponerme en su lugar me desespera. Lo veo tan indefenso... El pobre hombre utiliza su gran pasión, aquello que recuerda bien, para comunicarse y enfocar cada aspecto de su vida: las matemáticas. Se siente más seguro y reconoce mejor a la asistenta preguntándole cada mañana su número de calzado antes que su nombre, por ejemplo.


También hay otra cosa que le gusta mucho al profesor, que es el baseball, un deporte que en Japón tiene gran aceptación, muchos seguidores y sus propias ligas. Casualidades, Root también es forofo de ese deporte y además es simpatizante del mismo equipo que le gusta al profesor: los Hanshin Tigers. Lo que ocurre es que el gran ídolo del profesor es Yutaka Enatsu, que en la época en que transcurre el libro (1992), está retirado. Conocer el dato resultaría un gran shock para él, así que madre e hijo se esfuerzan por aparentar que Enatsu sigue en activo y surge así una conexión muy bonita entre el profesor y Root. El baseball no me gusta demasiado pero, al igual que las matemáticas, es muy importante para crear unión entre los personajes del libro, a pesar de la enfermedad del profesor. Atención al capítulo seis porque sale algo de baseball que me ha parecido precioso.
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