miércoles, 9 de diciembre de 2015

"CARTAS DE UNA NOVICIA": MATAR EL AMOR TRAS LOS CERROJOS DE UN CONVENTO

Giovanni Verga, el autor de Cartas de una novicia, es el escritor más significativo de la corriente literaria verista, una tendencia surgida en Italia en el último cuarto del siglo XIX, y que recibe la influencia del naturalismo francés, especialmente a través de Balzac. Giovanni Verga, como buen verista, retrata, en su literatura, una serie de personajes y situaciones extraídas especialmente de las clases bajas, de los “vencidos de la vida”. En su literatura apuesta por lo que él llamó “el ideal de la ostra”, es decir, la tendencia a reproducir el acerbo costumbrista tradicional, la resignación ante la dureza de la existencia, anclada en una sociedad arcaica, cerrada, expresando, sin embargo, sentimientos simples y los valores típicos de las sociedades tradicionales (rígida concepción de la jerarquía familiar, un sentimiento arcaico del honor).Y sin creer, al contrario de los naturalistas franceses, en la fuerza salvadora del progreso. El verismo de Verga es pues una visión sumamente pesimista que actúa como caldo de cultivo de sus novelas (Nedda, Tigre real y en el ciclo Los vencidos). También alimenta su Storia de una capinera, la novela que le dio a conocer en 1871 y que ahora Editorial Funambulista nos permite leer en español, bajo el rótulo de Cartas de una novicia (Historia de una curruca), cuya tonalidad se halla perfectamente reflejada en unas palabras del prefacio de la primera edición, escritas por Francesco Dall’Ongaro: “páginas de una vida de dolor y abnegación reproducidas en vivo por el narrador”.

   La protagonista de la novela es María, hija de un modesto empleado y huérfana de madre. A la edad de siete años es recluida en un convento de Catania. La pobreza la había destinado a ser monja de clausura. A causa de una epidemia de cólera que azotó en 1854 la ciudad siciliana, María es enviada a la casa de campo de su padre, en Monte Ilice. Allí vive con la familia desde el 3 de septiembre de 1854 hasta el 7 de enero del año siguiente. Todo lo que de ella conocemos nos lo proporcionan las cartas que escribe a Marianna, una amiga del convento. Le habla de su familia y especialmente de la madrastra a la que le cuesta mucho llamar madre. Y sobre todo, del maravilloso paisaje del Monte Ilice, que representa todo lo contrario al ambiente del convento de clausura, con sus paredes grises y viejas. Disfruta con el amor de la familia y con la amistad y afecto de unos vecinos, con cuyo hijo mayor es forzada  a bailar y que terminarán profundamente enamorados, lo cual hace que María se sienta pecadora. Pero incluso así, ama su pecado.
 

Profesor de belleza

Antes de que en 1909 se recluyera en su alcoba para escribir En busca del tiempo perdido, Marcel Proust (París 1871-1922), dedicó una  buena parte de sus afanes cotidianos a ser alguien en la vida de sociedad que se desarrollaba en los salones de la alta sociedad parisina. Ese coto cerrado de los salones que luego reflejaría en su “mundo de Guermantes” o en el “demimonde” de los Verdurin, tuvo en el joven esnob, amante del arte y la literatura de Ruskin, un cronista de sociedad en Le Figaro a la manera clásica del escritor “diletante” que paga y cobra sus favores entre sus protagonistas.

[...]

Otra cosa bien diferente es Profesor de belleza, un conjunto de cartas y obras intercambiadas entre Proust y el que fuera el principal modelo (ya se sabe que todos los personajes de La recherche, no están basados nunca en un modelo único) de Charlus, que uno no acaba de entender por mucho que el recopilador se empeñe en vendernos el producto envuelto en lo que tienen entre sí de complementarias las obras de ambos escritores. Si uno lee la biografía clásica de Proust, debida a George D. Painter, se dará cuenta de la complejidad que del principio al final tuvo la relación entre los dos escritores. Si a ello se añade la ausencia de prólogo, del origen de todos los escritos y de ninguna explicación al respecto en cuanto a criterios de selección, no deja uno de preguntarse su sentido, más allá de aprovechar el tirón del nombre de Proust.   


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martes, 1 de diciembre de 2015

"El olor de la lluvia en los Balcanes" en Sonograma Magazine

El olor de la lluvia ne los BalcanesNos llega a través de la editorial Funambulista, en su búsqueda de trabajos narrativos de gran calidad o tal como ellos indican de obras literarias en estado puro, la primera novela de Gordana Kuic (Belgrado, 1942); publicada por primera vez en 1986 se convierte, rápidamente, en un gran éxito de crítica y de público en los países surgidos de la antigua Yugoslavia. Se trata de la primera novela de una saga, la Saga Sefardí, formada por seis títulos más: El florecer de los tilos en los Balcanes, Crepúsculo en los Balcanes, Fantasmas sobre los Balcanes, La leyenda de Luna Levi, El cuento de Benjamin Baruh y Al otro lado de la noche. Estamos delante de un gran fresco histórico que relata la compleja historia de los Balcanes a través de la familia de la autora, concretamente de su madre y sus cuatro tías pertenecientes a la familia Salom, originaria de los judíos sefardíes expulsados de España por los Reyes Católicos.
La trama se inicia antes de la Primera Guerra Mundial y narra las vicisitudes de la familia Salom, formada por el padre León, su mujer Esther, cinco hijas, una de ellas, Blanki, la madre de la autora, y dos hijos hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Una historia bien tramada y elaborada, donde la autora se ha basado en el legado de su familia a través de las cartas, de documentos históricos y recortes de prensa. El hilo narrativo nos lleva a un Sarajevo donde habitan con armonía las comunidades turcas, serbias y judías; ésta última, como originaria de la península ibérica, tiene como lengua el ladino, es decir, la lengua judía castellana del siglo XV; a través la familia Salom seremos testimonios de como la comunidad judía se ha mantenido fiel a su tradición religiosa y cultura, pero, también hay situaciones tratadas con cierto humor cuando una de la hijas, Nina, se enamora de un serbio de tradición ortodoxa y como la familia se adapta a esta relación.
Sin duda esta narración es un fresco histórico, como indicábamos anteriormente, porque la autora describe, con todo detalle y en un estilo ágil, las costumbres de estas comunidades en el vestir, en la gastronomía, en la música y en la tradición religiosa; de tal manera, hay momentos, que el lector se siente partícipe de las ceremonias y reuniones familiares. Además ayuda al lector a comprender la situación de las comunidades serbias, bosnias, judías y musulmanas en el entramado del Imperio Austro-húngaro, antes y después de la Primera Guerra Mundial. No es de extrañar que la obra haya tenido tanto éxito en su lugar de origen, llegando a realizar adaptaciones teatrales y televisivas.

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El libro 'Un amor como este' reivindica a Ofélia Queiroz, "la única opción" de Pessoa para huir de la autodestrucción

El escritor Luis Morales acaba de publicar la novela 'Un amor como este' (Funambulista) en el que se profundiza en la figura de Ofélia Queiroz (1900-1991), conocida popularmente como la 'novia' del portugués Fernando Pessoa y que, a su juicio, fue su "único amor y su única opción para salvar al poeta de la autodestrucción".
En una entrevista con Europa Press, Morales ha explicado que su novela aborda "la condición de hombre" de Pessoa, "con toda su torpeza y limitaciones propias de los hombres, su incapacidad de amar, su frustración de querer realmente amar y no ser capaz, no le salían los sentimientos".
"Lo patético y al mismo tiempo lo extraordinario es que da con una Ofélia Queiroz, una chiquita convencional pero al mismo tiempo con una serie de virtudes que sabe ver en él a un hombre perdido, que se enamora perdidamente y que le espera durante toda su vida, y que mal que bien le hubiera dado esa oportunidad de realizarse sentimentalmente-- añade el autor--. Por eso reivindico a Ofélia como la única opción en realidad que hubiera tenido Pessoa para salvarse de la autodestrucción".
En octubre de 1919, el poeta Fernando Pessoa conoció a Ofélia Queiroz en las oficinas de la Baixa lisboeta donde ella entró a trabajar como mecanógrafa a los 19 años de edad, cuando él ya ejercía como traductor de correspondencia comercial. Al poco tiempo iniciaron una relación amorosa hasta noviembre de 1920 que, tras nueve años de separación, retomaron en verano de 1929 para frustrarse de nuevo, ya definitivamente, al cabo de los meses, aunque el contacto se mantuvo hasta la muerte del poeta, en 1935.
Según Morales, la muerte de Pessoa "fue un suicidio programado", como consecuencia de su adicción al alcohol, un aspecto que se detalla en esta novela concebida "para todos los públicos", en la que se aúnan aspectos de su biografía con fragmentos de sus poemas pues "siendo un autor que en vida fue tan desgraciado, no paran de salir cosas de su legado". Todo ello ambientado en la ciudad de Lisboa y "con el descubrimiento y reivindicación que supone la figura de una mujer, Ofélia".
Por ello, como ha detallado Morales, la novela en un momento dado se pregunta "¿qué fue de Ofélia Queiroz?", ya que no se trata sólo del único amor de Pessoa y la destinaria de sus cartas, "sino también una señora que vivió hasta los 91 años y fue viendo lo que el tiempo y el destino hizo con Pessoa", cuyos restos descansan en el Monasterio de los Jerónimos de Belém, en Lisboa, donde descansan los grandes de la patria portuguesa.

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martes, 24 de noviembre de 2015

"Azaña será ejecutado" en el Diari de Tarragona


Aventuras y desventuras en Bruselas


Lo primero que verán cuando sostengan el libro de Francisco Sosa Wagner Memorias europeas será un paisaje como de pintura clásica renacentista, con una torre de agujas posiblemente góticas, que respalda a un caballero correctamente vestido, con coqueta pajarita, auriculares de conferenciante y un folio en una mano y un estupendo pepino en la otra. Y con esto tienen un resumen visual de lo que les espera dentro. Efectivamente, Francisco Sosa Wagner y su circunstancia es lo que ven en la portada: un intelectual profunda y convencidamente europeo, de afianzadas raíces en la mejor cultura humanista, con una personalidad un punto excéntrica, tan capaz de blandir una hortaliza para reivindicar un agravio nacional como un folio lleno de datos demoledores.
Nacido en Alhucemas, en el Marruecos español, en 1946, vivió sucesivamente en Melilla y luego en Valencia, donde se doctoró en Derecho, para desplazarse más tarde a Madrid, Bilbao y Oviedo ya por motivos profesionales. Desde 1980 es catedrático de Derecho Administrativo en la Universidad de León y ha ostentado diversos cargos en organismos públicos de forma circunstancial que en nada le hacían prever que acabaría siendo cabeza de lista en las elecciones europeas del 2009 por Unión, Progreso y Democracia. Su fecundidad en la literatura jurídica es ampliamente conocida, así como la biográfica, la ensayística, e incluso en el ámbito novelístico: como narrador ha obtenido, por ejemplo, el premio Miguel Delibes. Y además de todo este trajín ha conseguido ser un colaborador habitual de la prensa escrita, donde publica numerosos artículos y mantiene alguna que otra columna.
Como vemos, el autor tiene un prestigio indiscutido y por ello se permite expresarse, en palabras de su prologuista, la periodista Victoria Prego, «con un candor sin menoscabo de su autoridad». Candor que sólo engañaría a un bobo, porque estas memorias no tienen nada parecido a la candidez y sí de descarada incorrección política. Y éste es su mérito principal: estamos ante alguien que nos va a hablar sin tapujos y con un sentido del humor a prueba de bombas, lo que hará que sus Memorias europeas sean cualquier cosa menos el típico tocho árido lleno de personajes sin chispa, de discursos arcanos o relatos de burocracias insufribles. Sosa Wagner conseguirá que las 768 páginas de su vida en Bruselas fluyan ligeras, interesantes, intrigantes y, sobre todo, muy divertidas.
Del mismo modo que Nigel Barley, en su libro El antropólogo inocente, desveló la verdadera tramoya de un trabajo de campo, la irreverencia culta y documentada de Sosa nos introducirá en una aventura que empezó con la llamada de Rosa Díez cuando, según él, ejercía «de forma pacífica su oficio de catedrático», continuó con una vorágine de actos y presentaciones cuya «primera actuación» fue en el Teatro Circo Price de Madrid (lugar en que el autor admite no recordar qué «tonterías» dijo, pero sí que invocó a su admirado Ramón Gómez de la Serna, que había dado allí una conferencia a lomos de un elefante) , le llevó a asentar «su trasero» en un escaño «ganado a golpe de mítines, declaraciones y viajes» y culminó, por desgracia, con el abandono de su escaño tras una segunda candidatura por graves discrepancias con la dirección del partido.

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lunes, 23 de noviembre de 2015

Mesa redonda sobre Fernando Pessoa

Con ocasión del 80 aniversario de la muerte
de Fernando Pessoa
la Librería Lé  y Editorial Funambulista le invitan
  lunes
30 de noviembre a las 19 h a

1935-2015

Mesa redonda sobre Fernando Pessoa
y lectura de fragmentos
del Libro del desasosiego

Intervendrán:

Eva Losada, escritora y directora de la escuela
literaria La Plaza de Poe

Javier Ruiz, escritor y traductor

Luis Morales, autor de Un amor como éste (novela
 sobre la relación amorosa entre Pessoa y Ofélia
Queiroz) y traductor del Libro del desasosiego


LIBRERÍA LÉ

Paseo de la Castellana, 154, 28046 Madrid

martes, 17 de noviembre de 2015

Rosa Montero sobre nacionalismos y... "No hay dos iguales" de Judith Rich Harris

Escribo estas líneas dos días después de la declaración soberanista de la CUP y JxSí: por temas de impresión, el artículo tardará dos semanas en llegar a sus manos (a saber qué habrá pasado mientras tanto). Cada día me gustan menos los nacionalismos; y ahora toca soltar el topicazo de “incluyendo el españolismo”, porque parece que estás obligada a resaltarlo cuando tocas el tema. Pues vale, redundemos: incluyendo el españolismo. Que además por desgracia anda muy crecido, como no podía ser menos al calor de la fiebre patriota que padecemos.
Y como no me gustan nada, en fin, me esfuerzo por vigilar los coleteos irracionales de la bicha que puedan movilizarse en mi interior. Porque los nacionalismos son un impulso primitivo y tribal que todos tenemos. En su espléndido ensayo No hay dos iguales (Funambulista), Judith Rich Harris habla del experimento de Robber’s Cave: en Oklahoma, en los años cincuenta, 22 muchachos, iguales en todos los atributos demográficos importantes, fueron divididos al azar en dos grupos y confinados durante dos semanas en un campamento de verano en un lugar remoto. Los dos colectivos mostraron una antipatía mutua casi de inmediato y enseguida empezaron a desarrollar costumbres contrapuestas. Los chicos de un grupo dejaron de decir insultos y se pusieron a rezar juntos, y los del otro adoptaron aires duros y violentos y maldecían todo el rato. Repito: antes de dividirlos eran iguales; en tan sólo dos semanas, se convirtieron en tribus radicalmente distintas que se odiaban.
Explica Rich Harris que en la época de las cavernas era evolutivamente importante reconocer a la propia y pequeña horda, porque la horda vecina podía ser un peligro. Y ese aprendizaje era por entonces tan importante que pasó a ser un equipamiento de serie: los bebés de todo el mundo empiezan a desconfiar de los extraños a los seis meses de edad.

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lunes, 16 de noviembre de 2015

"El protector", de Henry James, en contando un libro

Sinopsis: Roger Lawrence, 29 años, joven burgués sensible, refinado y profundamente honesto, no encuentra esposa y decide secretamente (cual Pigmalión y Galatea) modelar una con arreglo a su deseo, pero el destino hace que esto se plasme en la persona de una pobre huérfana a la que Roger ha decidido recoger, en principio, para darle un futuro en la vida. Muchos serán los rivales y los obstáculos que crucen en los designios de Roger, conformando toda una retahíla de peripecias y múltiples personajes entre los cuales la huérfana Nora, «Lolita» perversa y a la vez inocente de la novela, como muchas de las heroínas «jamesianas», quien acabará yendo donde su corazón la lleve… Un retrato psicológico finísimo sobre la filiación y las relaciones de pareja, esta primera novela escrita por el entonces joven Henry James —quien en unos años se convertiría en uno de los novelistas más afamados de su época— es sin duda la mejor introducción a la obra «jamesiana».

Publicada por primera vez en 1871, como una serie en la revista Atlantic Monthly,  Watch and Ward es editada como un solo libro en 1878.

Como ya sabréis, últimamente ando loca por leer clásicos de la literatura. En esta ocasión me estreno con la novela 0 del autor Henry James. Una novela que él mismo dejó de lado para considerar Roderick Hudson  como su primera obra.

Nunca había leído nada de Henry James y me decidí por este libro por parecerme muy interesante el planteamiento. Un hombre rechazado por la mujer que ama adopta a una niña huérfana para crearse a la mujer perfecta para hacerla su esposa.¿Curioso no?

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jueves, 12 de noviembre de 2015

Sobre El hombre-pluma

Gustave Flaubert, distancia de escritura

El hombre-pluma
El escritor utiliza todos los medios a su disposición siendo absoluta la traición que sufre: el lenguaje le acerca las cosas sustrayéndoles previamente su ser. Por lo tanto, es difícil rebatir que quien escribe dispone del no-ser de las cosas o de aquello que no-es. La palabra escrita distancia infinitamente su referencia, la suplanta. En un diálogo, coyuntura comunicativa (acto de habla), la distancia se establece entre los interlocutores que se dirigen la palabra. La distancia acontece infranqueable si se dialoga por escrito. Entonces transcurre con la lentitud y frondosidad de una correspondencia postal. La destinación de la carta aqueja una distancia. O más bien, una ausencia. No se escribe en presencia de la persona a la que se (le) dirige la palabra. En El hombre-pluma (Selección de cartas a Louise Colet) de Flaubert es emblemática la distancia de escritura. Dice Flaubert a Colet en la carta nº14 de las diecisiete de que consta la selección: “Si nuestros cuerpos están lejos, nuestras almas se tocan”. Entendida así, la distancia une. En las cartas, la distancia (potencia que impide a las cosas ser) es el contenido de las palabras. Flaubert, durante diez años (1846-1856), se mantiene unido a la ausencia de Colet en Croisset, desde donde envía las cartas que eximen a ella de su ser. Flaubert quería escribir y sabía que la distancia funda la escritura. En la carta nº3 dice: “Soy un hombre-pluma. Siento por ella, a causa de ella, con relación a ella”. Es el escritor absoluto. La literatura absorbe su vida. La distancia de escritura aúna la literatura y una vida afectada por la sustracción del ser que instiga el lenguaje. Para no arriesgar la deseada distancia, Flaubert abandona París y la bohemia. Hay que saber separarse. Dedica todo su tiempo a escribir. Es desatinado considerarle un autor de escritura lenta. Se centró en buscar la métrica de la prosa, por ello su obra, sorprende decirlo, contradice todo realismo. Dicha búsqueda fue su experiencia más profunda de la distancia de escritura. Aconseja Flaubert: “medita antes de escribir y pégate a la palabra. El talento de escribir no consiste, después de todo, nada más que en la elección de las palabras” (carta nº6). Sus novelas son el resultado de días de corrección: “Llevo siete u ocho días con estas correcciones, tengo los nervios destrozados. Voy deprisa y habría que hacerlo despacio.

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viernes, 6 de noviembre de 2015

Iván González reseña Un amor como este, de Luis Morales en la revista Vísperas

Un amor como éste, de Luis Morales

Un amor como esteLa sombra de Portugal y de Fernando Pessoa es alargada en la obra de Luis Morales (Cáceres, 1971), escritor ibérico que ha vivido y trabajado en Lisboa, ciudad a la que siempre vuelve o de la que, en realidad, nunca se ha ido. Como aquel Buñuel que asomaba el ojo por la cerradura de las casetas donde se desnudaban las señoras, en Un amor como éste, su tercera novela, Morales contempla novelescamente el striptease emocional de las cartas de amor entre el poeta Fernando Pessoa y Ofélia Queiroz, el único amor conocido de Pessoa, dando además con ello la oportunidad de leer por primera vez en castellano las que ella le envió a él (publicadas por primera vez en 1996 en Portugal), y tener así completo el otro punto de vista, la voz del otro lado de la línea.
El cambalache de Morales, su caimada literaria es hacer de pocero bueno y subirnos el cubo de aquel amor turbio y luminoso que se lee del tirón y con un nudo en la garganta. En Un amor como éste uno palpa el baile infortunado de la pasión bizarra donde el talento de él se convirtió en látigo para ella; y donde él, de tan entregado autismo a la vocación que profesó, fue incapaz de acompañar al cine o a las afueras de Lisboa a su amada.
Se asoma el autor a la destrucción o el amor, que diría Vicente Aleixandre, trascendiendo el testimonio de una pareja enamorada para erigirse en monumento mismo de la avasalladora tarea del escritor total. En Un amor como éste Morales consigue hilvanar con talento narrativo una Comala de voces entre lo imaginado y lo real, difuminándonos con la calima de su prosa -pero poco, como advierte- los contornos del desasosiego en ese chispazo entre un ser tortuoso y complejo pero especial, un contemplador de la vida -“no sé pensar, no sé sentir, no sé querer”- al margen de todas las carreteras razonables salvo la de no retorno de la dipsomanía, y la dulce e imantada a él Ofélia. Nos hace testigos como lectores de aquella escabechina del alma.
Sobrecoge en su lectura la difícil vida de la abnegada Ofélia junto a Fernando, que lo acompaña fiel hasta la boca del infierno de sus vicios y desdoblamiento de personalidad (porque una vida no basta, ser plural como el universo), sin demandarle más que en puntuales momentos migajas de un amor burgués que el poeta nunca fue capaz de ofrecer. El amor entre dos personas siempre es forma demasiado peculiar de relación, pero en el caso de Ofélia y Fernando sorprende si cabe más aún por la intersección de ese tercer elemento entre ambos que es la llamada superior a la construcción de una obra imperecedera… y la presencia como sostienevelas del inefable Álvaro de Campos, aquel que proclamase (para a los pocos versos retractarse) que todas las cartas de amor son ridículas.

Viernes 13 de noviembre, presentación de la novela "Un amor como éste"

La librería Ontanilla y Editorial Funambulista le invitan
  viernes
13 de noviembre a las 19.30 h
a la presentación del libro:

Un amor como éste

Reconstrucción literaria de la relación amorosa entre
Fernando Pessoa y Ofelia Quéiroz

Presentado por:

Concepción Cuesta, editora de Funambulista
Luis Morales, autor de la novela


LIBRERÍA ONTANILLA
C/ Olivo, 37 - Aravaca
28023 Madrid
Tfno. 91 307 90 14
info@libreriaontanilla.es

Si no puede venir, reserve su ejemplar por anticipado y se lo entregaremos dedicado y firmado por el autor
Se ruega confirmación

jueves, 29 de octubre de 2015

Miércoles 4 de noviembre, presentación en Castellón de la novela "Azaña será ejecutado"

La Editorial Funambulista se complace en invitarle
  miércoles
4 de noviembre a las 19 h
a la presentación del libro:

Azaña será ejecutado

de José Blasco del Álamo

A cargo de:

Isauro Álvarez Pachés, miembro de la Asociación
de Amigos de Manuel Azaña

José Blasco del Álamoautor de la novela


LIBRERÍA ARGOT
C/ San Vicente, 16 - Castellón

viernes, 16 de octubre de 2015

martes, 13 de octubre de 2015

Pinceladas de Literatura: "Una erasmus en Bruselas" (Alfredo Escardino)

Una erasmus en Bruselas es la novela con la que debuta Alfredo Escardino (Valencia, 1961). La publicó la Editorial Funambulista el 24 de marzo de 2014 y ha debido ser tal su éxito que en abril de 2014 se publicaron la segunda y la tercera edición, en mayo de 2014 la cuarta, en octubre de 2014 la quinta y en abril de 2015 la sexta. Se trata de una edición denominada rústica con solapas, tiene 448 páginas y cuesta 19,50 euros.
Seguramente no fuese ésa la intención del autor pero podríamos considerar a Una erasmus en Bruselas como una novela New Adult. Es verdad que esta etiqueta comercial es una invención reciente del mundo editorial estadounidense (2009) y que la beca Erasmus nació en 1987 en un contexto europeo aunque con posterioridad surgiese la Erasmus Mundus que la hizo extensible a los otros continentes. Si entendemos que una novela New Adult se caracteriza por retratar esa etapa en la que los adolescentes se van adentrando poco a poco en el mundo adulto y que esto implica retratar la vida universitaria y las primeras prácticas laborales hace que Una erasmus en Bruselas sea una alternativa al New Adult más comercial, romántico y anglosajón que está llegando a las librerías españolas (con autoras como Jessica Sorensen o Abbi Glines) y que están usando como modelos los escritores en España (Alice Kellen, Natalie Convers, Victoria Vílchez, María Martínez, Elena Castillo Castro, Alexandra Roma, Iris Mackenzie…).

Creo que Una erasmus en Bruselas podría ser considerada como un New Adult por varios motivos. La protagonista, Cristina Vilanova, tiene 23 años y algunos de sus amigos en Bruselas (Reyes, Francesca, Almudena o Jessica) podrían ser de su edad o algo mayores aunque esto no se especifica. La experiencia Erasmus es una situación relativamente pasajera que ha formado, forma y formará parte de la vida universitaria de muchos jóvenes europeos (de los países de la Unión Europea más Islandia, Noruega, Suiza y Turquía) y en esta novela se muestra bastante bien a través del punto de vista de la protagonista que nos habla en primera persona acerca de su día a día, las clases en la Universidad Libre de Bruselas, las fiestas universitarias, las dificultades de vivir en un país extranjero donde no hablan tu lengua materna y lejos de las comodidades de tu entorno, los exámenes, la convivencia con otros compañeros de estudios o de trabajo… Me gustaría advertir que esta novela relata cómo habría sido la experiencia Erasmus  en sus primeros años (1988) y esta advertencia va, sobre todo, para todos aquéllos que la hayamos disfrutado en esta última década y es que no vamos a encontrar referencias socioculturales y tecnológicas que puedan recordar, por ejemplo, a la mía durante el curso 2009 – 2010 en el noreste de Italia: portátiles, móviles, chats como el Messenger, videollamadas de Skype o redes sociales como Tuenti o Facebook. La editorial Funambulista promociona esta novela como aquélla “(…) que a todo erasmus le encantaría leer (…)” y en mi caso han acertado, ya que muchas de las reflexiones que Cristina Vilanova hace acerca de la Erasmus y su experiencia en el extranjero son válidas tanto en 1988 como en 2010, 2013 o 2015.

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viernes, 9 de octubre de 2015

Sábado 17 de octubre, presentación en Madrid de la novela "Las constelaciones indiferentes"

La Editorial Funambulista y la librería-café
La Fugitiva  se complacen en  invitarle
sábado 17 de octubre a las 12 h
a la presentación del libro:

Las constelaciones indiferentes

de Jorge Omar Viera

A cargo de:

Javier Ruiz Martín, escritor y traductor

Jorge Omar Vieraautor de la novela


LIBRERÍA LA FUGITIVA
C/ Santa Isabel, 7 - Madrid

martes, 6 de octubre de 2015

"Cartas de una novicia" en el blog From Isi

Giovanni Verga Cartas de una novicia
Maria es una jovencita cuyas circunstancias familiares la llevaron a ingresar en un convento cuando era una niña y ahora, debido a una epidemia de cólera, está pasando una temporada en la casa del campo de su padre y su madrastra. Para su sorpresa, Maria descubre que no puede ser más feliz: corretea entre los campos, juega con sus hermanastros, disfruta de las veladas junto a la familia y amigos… A través de las cartas que escribe a Marianna, una compañera del convento, nos descubre las maravillas de las cosas cotidianas con la visión fresca y humilde de alguien que ha vivido siempre en el claustro. Oh, pero es que además nuestra heroína vive durante estos días su primer romance; unos sentimientos que al principio la envuelven como en una nube para al momento siguiente dejarla vagando por las esquinas como un alma en pena… Todo es nuevo para ella. No obstante, Maria sabe que esta situación es temporal, y no deja de comunicarle a su amiga y confidente su preocupación por volver a ingresar en el convento y alejarse de todas estas alegrías recién descubiertas, quizá ya para siempre.
Cartas de una novicia es uno de esos libros que sabes que te van a gustar, pero que no te esperas que te hagan perder el sueño, levantarte a horas intempestivas para terminarlo, y encontrarte hecha un mar de lágrimas al llegar a su final. Tal intensidad tiene esta pequeña historia.
Nunca había oído hablar del autor, Giovanni Verga, un clásico italiano, pero me atrevo a compraralo con mi admirado Stefan Zweig, por esa espléndida manera de transmitir los sentimientos de una mujer hasta el punto de hacernos dudar si realmente no fue Maria quien escribió esas cartas, tan inocentes y alegres al principio y que se van tornando oscuras y desesperadas a medida que avanza la historia.

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jueves, 1 de octubre de 2015

Diarios de la peste en Anika entre libros

Diarios de la peste

Argumento:

"Diarios de la peste" recoge textos de Arcadi Espada publicados en el diario El Mundo sobre el proceso independentista catalán, acompañados de la visión gráfica de Ana Cortils.

Opinión:


Son dos años enteros, desde septiembre de 2013, de mirada crítica y comentarios, unas veces más ácidos que otros, sobre la situación que se vive en Cataluña, que padece una realidad distorsionada por la imposición por una parte de la sociedad catalana de los conceptos independentistas en la discusión política.
Y ese es su éxito: el que, ahora que se han parapetado tras banderas esteladas, tengamos que posicionarnos a favor o en contra de sus propuestas en una contienda que desafía el sentido común y que, muchas veces, tampoco han recibido una respuesta adecuada por parte de un gobierno español contemporizador.
Arcadi Espada tiene muy clara su posición contraria y demuestra su ánimo de socavar ese triunfalismo con sus textos, que pueden ser más o menos conocidos por el lector, aunque no haya seguido sus aportaciones periodísticas, pues muchas veces han tenido eco en otros medios.
Por su parte, la aportación de Ana Cortils los sitúa dentro de la imaginería gráfica popular mediante collages, que aprovechan la mayoría de veces las fotografías de esos mismos a quienes se refieren los comentarios, caricaturizadas o  retocadas con unos complementos muy acertados.
Por más que sirva de memoria colectiva, el alcance de "Diarios de la peste", y me desagrada tener que reconocerlo, tendrá dificultades en extenderse fuera de su ámbito natural, que es esa parte de la sociedad catalana que se siente excluida de la deriva separatista organizada desde las instituciones de poder autonómico.

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jueves, 24 de septiembre de 2015

Diarios de la peste en la revista The Cult

El hecho diferencial catalán y la polémica sobre la financiación autonómica. Dos factores que han marcado la inexorable deriva del soberanismo, y que manejados con soltura, han excitado desde siempre la sentimentalidad de la política española. Es algo que conoce bien Arcadi Espada, autor de libros fundamentales sobre el asunto ‒Contra Catalunya e Informe sobre la decadencia de Cataluña reflejada en su estatuto‒ y agudo observador del procés, convertido ya en un desafío de gravísimas consecuencias.
En Diarios de la peste, Espada retoma ese objeto de análisis y lo examina de nuevo. ¿Cómo? Pues evocando desde la ironía aquella plaga que noveló Daniel Defoe, sustituida en este caso por el contagio separatista.
Este sondeo periodístico, escrito en forma de diario y publicado originalmente en El Mundo, comienza el 12 de septiembre de 2013, y ordena todos los acontecimientos y personajes de la exuberante tragicomedia catalana.
Con una magnífica edición de Max Lacruz e ilustrado por Ana Cortils, este cuaderno de bitácora merece un elogio colectivo, no solo porque atesora la prosa cordial, inteligente y provocadora de Espada, sino porque sus colaboradores nos brindan un libro que apela a los sentidos: un cómic excelente que, si pensamos en el arte de Cortils, nos recuerda obras de Terry Gilliam como aquel Animations of Mortality (1978), repleto de collages y originalísimos diseños.
Gracias a esa estética, el dietario ‒¿o debería decir blog?‒ de Espada adquiere un colorido circense, idóneo para acentuar los detalles más grotescos que ese proceso político ha depositado en nuestra memoria reciente.
¿Tendremos siempre a mano esos recuerdos a la hora de crearnos una opinión seria sobre la fractura catalana? Quizá, y confío en que sea así.
Para justificar los estribillos de su discurso, el nacionalismo ha concebido un largo catálogo de agravios y necesidades. Por desgracia, si hacemos un recuento histórico, las concesiones del Estado central no han calmado esa bulimia: la han incentivado, convirtiendo la descentralización en una querella permanente y agotadora.
Aunque a muchos ya les de pereza encontrarlo, no hay antídoto posible. Cualquier crítica al soberanismo es interpretada como crispación, y la caricatura de una España cleptómana y tiránica armoniza hoy los anhelos de quienes optan por la eterna reivindicación de la diferencia.
El independentismo, como saben, ya ha estudiado los perjuicios de la españolidad para el ser humano. Con la ayuda de quienes titubean al hablar de la unidad del Estado de Derecho, los separatistas manipulan el pasado y el presente, y fantasean con los vicios de un adversario al que conseguirán doblegar en cuanto se debilite un poco más.
Algunos lo verán como un cuento de princesas y hechiceros, pero lo cierto es que esa quimera es repetida en todos los medios que reciben apoyo institucional. Así se ha consolidado el fetiche de un ogro centralista, castizo y manirroto, incapaz de negociar y menos aún de dialogar.

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lunes, 21 de septiembre de 2015

Diarios de la peste en La Vanguardia




Arcadi Espada: "Un supuesto grande de España, el conde de Godó, no sintió repugnancia al apoyar al independentismo"

La gran plaga que asoló Londres en el siglo XVII inspiró a Daniel Defoe para escribir Diario del año de la peste. Cuatro siglos más tarde, el periodista y escritor Arcadi Espada tomó el título de aquella novela para dar cuenta de un malestar tan febril como el que narra Defoe: el independentismo catalán, un proceso que atraviesa hoy uno de sus rebrotes más severos. Publicado por el sello Funambulista, el Diario de la peste de Espada recoge los textos publicados en su blog sobre el soberanismo catalán desde 2013 hasta 2015.

Cuando queda todavía una semana antes de las elecciones catalanas, ¿cuál es la posibilidad de una victoria de los soberanistas? ¿Habría realmente una declaración unilateral de independencia? Y, quizá, lo más importante: ¿cuál es la responsabilidad política de los individuos en este proceso? De qué forma cada posición ciudadana, por acción u omisión, ha acercado el tema catalán a la línea roja. Ese es uno de los puntos en los que más insiste el periodista y escritor en esta conversación.
Si algo caracteriza a Arcadi Espada es justamente el hecho de que su forma de hablar se parece a su apellido. Es afilada y cortante, un arma blanca empuñada por un razonamiento tan provocador como lúcido. Arcadi desenvaina y señala figuras concretas, desde el fallecido editor José Manuel Lara, dueño del Grupo A3Media, hasta “un supuesto grande de España, como el conde de Godó”, dice refiriéndose al editor de La Vanguardia, quien, a su juicio, “no ha tenido ninguna repugnancia en brindar su cadena de medios, desde la radio hasta el periódico, a la exposición de la irracionalidad independentista”.
Promotor y portavoz de la plataforma Libres e Iguales, creada el año pasado contra "el secesionismo catalán" y que el próximo 22 de septiembre celebrará un acto en el Ateneo de Madrid con más de 30 intelectuales, Arcadi Espada no transige, no cede un centímetro en un tema que para él no tiene vuelta de hoja: el proceso que lleva adelante el presidente de la Generalidad, Artur Mas, es ilegal. Pero eso no exime a los catalanes y españoles de una responsabilidad cívica en todo este asunto.
Sin embargo, hay bastante más… ¿Por qué los independentistas se verán obligados a asumir la derrota de su causa como quien pierde la Champions? ¿Cuáles son los escenarios de cara al 27S? ¿Por qué la puesta en escena del secesionismo comparte con los triunfos del Barça ese aire de rúa y tumulto? Sobre estos asuntos conversa Arcadi Espada en esta entrevista concedida a Vozpópuli.

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"Santa Teresa is different", los viejos amigos y la flema inglesa


El reencuentro con un viejo amigo después de mucho tiempo puede ser algo extraordinario. Con suerte, tras los primeros segundos de dudas, compruebas que lo único que ha cambiado es su envoltura, con más arrugas, menos pelo o los ojos cargados de experiencia, pero con la misma mirada que te tranquiliza y anuncia que todo sigue igual.

Las leyes del tiempo no afectan a ciertas amistades y esto es algo que la ciencia es incapaz de explicar. La amistad es en parte una cuestión de fe, un misterio basado en la confianza y los recuerdos.

Ocurre algo parecido con algunos personajes literarios cuando relees sus aventuras después de años de olvido o, incluso mejor, si se publica un libro con otro nuevo episodio. A diferencia del reencuentro con personas que va unido inevitablemente a nostalgia, si la novedad es buena, damos paso a un deleite tipo gourmet, en el que saboreas despacio, intensamente, como solo se disfruta lo que ya dabas por perdido.
 
Percy Hopewell es un personaje literario creado por el escritor Tomas García Yebra. Hopewell, un hijo de la Gran Bretaña cuyo padre es inventor de los botes de niebla, viajó por toda España durante los años 90 con su peculiar sentido del humor, analizando y atizando con flema inglesa a todos los destinos y sus costumbres. Sus andanzas podían seguirse en el dominical El Semanal, del grupo Vocento, que por aquel entonces dirigía Juan-Fernando Dorrego Tíktin, actual director de www.hechosdehoy.com. Durante más de dos años rivalizó en lectores con el todo poderoso Arturo Pérez Reverte y fue, sin duda, una de las secciones más divertidas del semanario.
 
Este año, coincidiendo con el 500 aniversario del nacimiento de STJ, el personaje reaparece publicado por la editorial Funambulista en Santa Teresa is different. A modo de ameno libro de viajes o de “road movie” cultural, se logra una completa introducción a la vida y obra de la Santa abulense, visitando lugares donde ella vivió, entrevistando a sus habitantes y a expertos e inexpertos en el tema desde todos los puntos de vista; poco escapa a las reflexiones del “excéntrico ingles". Por supuesto también se atreve con temas polémicos, ajenos a la mística, como la controvertida obra de un  ilustre arquitecto que anida en la plaza de Santa Teresa de la capital abulense; a mi juicio, un claro ejemplo de la falsa modestia que padecen algunos expertos edificadores.
 

L’enganyifa del dretadecidir, en un dibuix

Magnífica il.lustració d’Ana Cortils.

dretadecidir
N’Arcadi Espada, català dolço de Sacha, ha resumit les seves idees sobre el nacionalisme i n’ha fet un llibre que funciona com una guia per entendre el separatisme.: Diarios de la peste. Les il-lustracions de l’Ana Cortils són prodigioses. Guaitin, per exemple, com es carrega la “xorrada” (Agustí Colomines, inventor del mot, dixit) del dretadecidir amb un dibuix.

Entrevista a Arcadi Espada en Libertad Digital

Escuche la entrevista a Arcadi Espada

martes, 15 de septiembre de 2015

Mario Noya habla del libro Diarios de la peste, escrito por Arcadi Espada. "Uno de los libros del año"

Escuche la recensión del libro en EsRadio:

Lo que hay que leer. Diarios de la peste (Arcadi Espada)

Entrevista a Arcadi Espada en El Cultural

El editor de Funambulista, Max Lacruz, recurre a Manuel Vázquez Montalbán para explicar por qué Arcadi Espada (Barcelona, 1957) ha hecho un tebeo. El autor de los Mares del sur, recuerda Lacruz, utilizaba los escritos subnormales para enfrentarse, en igualdad de condiciones, al discurso propagandístico y nacionalista de Franco. "La única manera de dar cuenta de esa situación sociohistórica de tipo subnormal consistía en buscar un lenguaje apropiado que se pudiese oponer al lenguaje oficial, es decir, un contralenguaje igual de subnormal que el denunciado". De igual modo, Espada puede haber encontrado al fin el lenguaje con el que reflejar, muy exactamente, la realidad grotesca que se vive en Cataluña: una especie de collage esperpéntico que, desde la sátira, y siempre con las armas de la razón, denuncie "la estulticia pestilencial" del ambiente. "Ana Cortils [la ilustradora] y Max Lacruz tendrán siempre mi agradecimiento por haber permitido que encontrara al fin mi género", escribió el periodista en su blog (1714: Diario del año de la peste) la semana pasada. El libro, editado por Funambulista, reúne artículos de esa misma bitácora en la que Espada va siguiendo, día a día, la peripecia nacionalista "hasta su nueva e inexorable derrota".

Pregunta.- En la faja promocional se dice que este libro es una guía para no entender el independentismo. Pero en realidad se puede entender: solo hace falta mirar el siglo XX europeo, ¿no es así?
Respuesta.- Esa es una manera que ha tenido el editor de reflejar la perplejidad que a todo espíritu racional y libre le produce la deriva nacionalista. En realidad se puede entender y, sobre todo, se pueden comprobar sus letales efectos. El nacionalismo es un artefacto muy rudimentario, pero de una gran eficacia, como todo aquello que afecta a la vanidad de las personas.

P.- El otro día Francesc de Carreras, en un acto en el que estaba usted, dijo que Cataluña estaba en un momento prefascista como el que vivía Alemania antes de 1933. ¿Está de acuerdo? ¿Cree que exageraba?
R.- Esas analogías son siempre insatisfactorias desde el punto de vista intelectual. Las circunstancias son muy distintas, pero sí que hay una coincidencia fundamental: la sumisión de una parte de la población a consignas irracionales y a un líder que las encarna. Esto se ha dado en muchas ocasiones a lo largo de la historia. España, por ejemplo, tuvo un momento magnífico en la Transición porque los ciudadanos se atuvieron a consignas perfectamente racionales con el objetivo de evitar, entre otras cosas, una guerra civil. Si los ciudadanos se hubieran sometido, en aquel momento tan vidrioso de nuestra historia, a consignas sentimentales o puramente mágicas, las cosas hubieran acabado muy mal. En Cataluña sucede lo contrario. Y aunque se dice muy poco, la culpa de todo esto no la tiene Mas, ni Junqueras, sino los propios catalanes.

P.- Recoge en el libro una reflexión de Martín de Riquer, que situaba en la base del nacionalismo catalán una confusión elemental entre lengua y cultura. ¿Cree que eso explica, al menos en parte, lo que está ocurriendo en Cataluña?
R.- Esa confusión existe, es evidente. Martín de Riquer decía que había una cultura que se expresaba en dos lenguas. Una sola cultura. En Cataluña ha habido una sumisión de la cultura a su aspecto lingüístico. El catalán y el español, por lo demás, son dialectos entre sí, y operan como dialecto o como lengua según las circunstancias. 


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miércoles, 9 de septiembre de 2015

'Diarios de la peste' Arcadi Espada y los "monstruos" del nacionalismo catalán



Arcadi Espada y los "monstruos" del nacionalismo catalán

El escritor publica un ensayo en el que recopila todos sus artículos publicados en el diario 'El Mundo' sobre el proceso independentista. Os traemos un extracto de la primera entrada del libro.
Ritmos XXI
“Vuelvo hoy 11 de septiembre a Cataluña, después de varios años, como dijera Defoe, "por las particulares circunstancias de mi vida y en atención a la seguridad que debo prestar a mi negocio". Volver en uno que no se ha ido podría tener su delirio. En absoluto. La circunstancia física es irrelevante. Las primeras impresiones del regreso son pura parada de monstruos. En esa vuelta me espera una variada cadena de monstruos físicos y morales. ¡Y el primero el mío, no me pillaréis, mendrugos, que gasto peluca! I am the master of my fate, I am the captain of my soul. Pasan los años y una pesadilla se repite: vuelvo a Barcelona. Y ya estamos en el año de la peste. Y he vuelto, joder”.
 
Bajo estas palabras Arcadi Espada da inicio a Diarios de la Peste, un ensayo que recoge todos los textos del escritor publicados en El Mundo sobre el proceso separatista. Como el propio escritor comenta este libro gráfico diseñado por Ana Cortils “bebe tanto en la estética gráfica del montypython Terry Gilliam como en la filosofía del contralenguaje de los recordados Escritos subnormales de Manuel Vázquez Montalbán o en el universo del film Freaks de Tod Browning”.
 

lunes, 31 de agosto de 2015

Un espíritu libre



FRANCISCO SOSA WAGNER, Memorias europeas, Mi traición a UPyD, Editorial Funambulista, Madrid, 2015.

1. Como todo el mundo sabe, Francisco Sosa Wagner es un Catedrático de Derecho Administrativo caracterizado por su especial compromiso con los valores de la libertad y la igualdad. Hasta el grado de que, en un cierto momento de su vida, dio el paso, nada sencillo en estos tiempos, de meterse en política: fue eurodiputado de UPyD –el partido que entonces encarnaba dichos ideales- en la legislatura 2009-2014 y también en la que se inició en 2014, aunque en esta segunda etapa la aventura se truncó en seguida porque su grupo político decidió suicidarse y nuestro hombre entendió, con buen criterio, que ese tipo de espectáculos se ven mejor desde fuera.

Durante sus cinco años largos de político (de actividad parlamentaria europea, para decirlo con más precisión) Sosa se tomó la molestia de escribir un diario –un semanario, mejor- con su agenda y sus percepciones. El resultado es el libro que acaba de salir.

2. Si en España hay acaso un subgénero literario que resulta poco apetecible es el de memorias de los políticos. A los rasgos generales del lenguaje de esa gente tan peculiar –vaciedad y previsibilidad- se añade siempre, aun cuando no estén escritos de propia mano, un autorretrato que resulta lo menos interesante que imaginarse pueda: personas sin una vida anterior al desempeño de los  cargos y, por supuesto, sin nada –ni en lo intelectual ni en lo personal- coetáneo a ello. Todo se queda en ese asfixiante convento de clausura que es el partido de turno, con la penosa consecuencia de dar la impresión al sufrido lector de que el sectarismo, lejos de representar un añadido –patológico y sobrevenido- en su personalidad, resulta ser su manifestación más propia. Un verdadero horror: no resulta de extrañar que ese tipo de libros –por lo común, presentados a bombo y platillo- cada vez tengan menos ventas. La gente no se deja embaucar tan fácilmente: puestos en la tesitura de tener que verse con marcianos, mejor los de verdad.

Si a esa predisposición tan negativa le añadimos el hecho de que estamos ante un tocho de más de 700 páginas, la primera y más lógica de las tentaciones del potencial lector sería decir que se abstiene.

3. Craso error, porque se trata de un libro diferente a todos los demás de su especie, o incluso abiertamente situado en las antípodas de ellos. Porque constituye fiel reflejo de una persona –su autor- que es quien resulta, en efecto, distinto. Con razón duró poco en el oficio parlamentario.

Me encuentro entre quienes conocen a Sosa –Paco, como nom de guerre- de cerca y de antiguo. Y la impresión que he sacado de la lectura se puede explicar con una palabra muy empleada por la filosofía alemana del siglo XX, que el propio autor conoce muy bien: autenticidad. El que se refleja en el texto no es sino el propio Paco, sólo que ahora expresándose en lenguaje escrito. Tal vez se podría definir su personalidad con una palabra barroca: exuberancia. Nuestro hombre tiene verdadero horror vacui, como si fuera el autor del retablo de la mismísima Iglesia sevillana del Salvador. Al mismo tiempo que parlamentario europeo, y sin abandonar muchas de sus tareas académicas, resulta que tenemos un ávido lector, un asiduo escritor de periódicos y de libros, un entusiasta asistente a óperas, un frecuentísimo viajero por toda Europa y por el mundo, un marido –y un padre y un hijo- entregado, un gastrónomo refinado –que, por cierto, ya tenía el estómago lleno antes de llegar al cargo- y no sé cuantas cosas más.

Por supuesto que hay gente que no conoce personalmente a nuestro hombre. Si ellos leen el libro, alucinarán: ¿de verdad una jornada puede cundir tanto? ¿no estaremos ante un fantasmazo? La respuesta se la puedo dar yo sin pestañear: no.

Tan es cierto lo que digo que, lejos de la circunspección expresiva a que obliga la tiranía de la corrección política, Sosa no tiene embozo (o, dicho a la inversa, se expresa con desempacho: según Covarrubias, “liberalidad y desenvoltura”), en poner por escrito lo que lleva mucho tiempo denostando en privado: no me refiero sólo a la ideologización y el partidismo –para el autor, dos tragedias de la sociedad española y no sólo de su bullanguera vida pública y mediática-, ni tan siquiera a la que es su auténtica bestia negra, los nacionalismos, sino a algo más delicado: los juicios críticos sobre las personas, que en el texto no se ahorran; así estamos ante gente –casi siempre, políticos profesionales- que ha podido ser o incluso sigue siendo importante. Algo que sin embargo se opone en el texto de manera poderosa a los sentidos elogiosos que, a modo de oraciones fúnebres, se dedican a dos maestros universitarios que fallecieron durante el período de referencia: Eduardo García de Enterría y Ramón Martín Mateo. Dos piezas de primera división por sí mismas.

4. Durante la legislatura europea de 2009-2014 Sosa era el único diputado de un partido pequeño y además que formaba parte de ese limbo –un auténtico oxímoron- que es el llamado Grupo de los No Inscritos. De ahí que su perspectiva sobre las actividades parlamentarias –que, como es obvio, son el objeto de la mayor parte del libro- tuviera que ser singular. ¿En qué sentido?

Volvamos al barroco, que es cuando el alma española llegó más lejos: la literatura del Siglo de Oro tuvo que habérselas, como resulta notorio, con una realidad de contraste entre el hecho se seguir siendo el país más poderoso del mundo y, sin embargo, disponer de unas instituciones públicas que, antes y después de Olivares, habían degenerado en fachadas, en cascarones vacíos: un sueño, o un puro teatro, como diría el gran Calderón. De ahí que la palabra más empleada fuera la de desengaño (Desengañarse, “Caer en la cuenta de que era engaño lo que tenía por cierto”. De nuevo la fuente es Covarrubias). Y de ahí también que el más sabio, Gracián, recomendara actuar con tiento y no terminar de ser sincero: la primera regla de conducta sólo podía ser el disimulo  (“No darse por entendido de alguna cosa”: también Covarrubias). Y bien es cierto que quienes no siguieron el consejo y osaron hablar con libertad (“Miré los muros de la patria mía…”) acabaron pagando un altísimo precio personal –en la cárcel de León, en el caso al que me acabo de referir-: el poder era, si, débil, pero no tanto como para no poderse ensañar contra quien se atrevía a decir lo que todos podía ver.

Que en todo Parlamento –la más noble y necesaria de las instituciones políticas- anidan disfunciones funcionales muy graves, para decirlo con palabras suaves, es algo conocido y denunciado desde el origen de los tiempos (precisamente, y también en León, dicho sea de paso). Pero bien sabemos que a la Asamblea europea, justo por su fama de momio, los partidos políticos suelen enviar a estómagos agradecidos y que, lejos de quejarse de lo que tienen ante sus ojos, van a seguir –como en efecto sucede- la máxima del legendario jurista aragonés: mirar para otro lado, que diríamos hoy, como manera de agenciarse el objetivo mayor, que los vuelvan a meter en las listas. Pues bien, lejos de ello, Sosa se muestra como un Guevara del siglo XXI y se dedica –con entusiasmo- a la impertinente tarea de levantar los tejados de los edificios parlamentarios de Bruselas y Estrasburgo y mostrar sus miserias con toda crudeza. Ese es en efecto el hilo conductor del libro –prefiero no singularizar tal o cual anécdota concreta-, hasta el punto de terminar dejando en el lector la impresión de que, cuando en septiembre de 2014 nuestro autor decidió irse no sólo de su partido sino también de allí, experimentó una sensación, sin duda, de pena (“el hombre no se separa de nada sin dolor, ni tan siquiera de las personas, cosas y lugares que menos satisfacciones le han dado”: Guillaume Apollinaire), pero también, y quizá en proposición aún mayor, de alivio (desempalago, para decirlo por cuarta vez en el significado de Covarrubias: “Quitar el hastío”). Los espíritus libres necesitan vivir en un ambiente de porosidad y no terminar de encajar en los sitios en los que, por mucho alimento que haya disponible, falta el oxígeno. Que, al cabo, es lo primero.

Antonio Jiménez-Blanco Carrillo de Albornoz es catedrático de Derecho Administrativo y miembro de la Junta Directiva del Club Español de la Energía.