miércoles, 24 de abril de 2019

Reseña sobre "El sencillo arte de desvanecerse"

A veces puede pasar mucho tiempo sin leer libros de relatos y de golpe como ha ocurrido en esta ocasión, se encadenan varios libros de relatos, y al poder compararlos, se ve la gran diferencia que puede darse en unos textos cortos que en muchas ocasiones cuentan mucho más que novelas inmensamente más voluminosos.


En este caso nos adentramos en una serie de relatos de descubrimientos, de búsqueda de lo que se oculta en muchas ocasiones a la simple vista. A través de seis historias que se pueden leer de forma independiente, e incluso se puede leer en el orden que desee el lector vamos descubriendo diversos momentos de la vida, en su conjunto vamos descubriendo distintos momentos y sensaciones a través de sus protagonistas.

Hay diversas historias que casi todas son relativamente cortas, sobre todo en comparación con una de ellas, que para mí, por lo menos, es la que más me ha llenado, es la más larga de estas historias pero casi la podemos comparar a una novela, mezcla como tiene el resto de historias de descubrimiento, de búsqueda dentro de ti mismo y de la ciudad, lo conjunta con misterio.

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Novela ácida universitaria en "LA NOVELA ANTIHISTÓRICA"

¿Es posible interpretar la Historia de un país a través de la observación, casi microscópica, de una sola de sus costumbres o instituciones?

La Antropología cultural dice que sí. Nombres tan renombrados (valga la redundancia) como el de Clifford Geertz, demostraron, años ha, que, por ejemplo, una pelea de gallos podía explicar a los occidentales la compleja sociedad balinesa.
Algo parecido sucede con “Novela ácida universitaria”, recién publicada por Editorial Funambulista. Su autor, como Clifford Geertz en Bali, parece un interprete privilegiado de aquello que quiere describir con la perfección y la precisión de un orfebre.
Se trata del muy fogueado -en muchos campos- profesor Francisco Sosa Wagner. Docente universitario durante décadas -aparte de representante político de España en la UE- parece la persona más indicada para dar fe de lo que sucede en el seno de la Universidad Pública española a fecha de hoy.
Una cuestión que debería interesar a todos. Tanto licenciados y doctores, como alumnos. Por supuesto también a profesores. Y, sobre todo, a los contribuyentes que tal vez jamás pisarán un aula universitaria o mandarán a sus hijos a ellas, pero que, desde luego, sostienen con sus impuestos ese edificio cultural. Enfermo hasta los cimientos, como el profesor Sosa Wagner tiene la valentía de admitir.
Recapitulemos algo sobre esta cuestión capital: en la misma semana en la que esta nueva edición de “La novela antihistórica” se va a publicar, corrió la noticia de que España, junto con Italia, estaba a la cabeza de Europa en la llamada “fuga de cerebros”.

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