martes, 13 de diciembre de 2016

En el blog Libros y Literatura

Se llama usted Michelle MartinEn el año 1996, un trágico suceso conmovió al pueblo belga. Uno de sus vecinos, Marc Dutroux, fue detenido por haber secuestrado, violado y asesinado a varias niñas. Yo tenía once años por aquel entonces y no recuerdo nada de lo que se conoció como el “Asunto Dutroux”. No conocía este caso, pero desafortunadamente, en los años posteriores me ha tocado conocer algunos sucesos similares. Todos atroces, todos horribles y tremendamente duros. Sucesos que no deberían haber ocurrido jamás, sucesos que muestran la cara más feroz del ser humano; esa que no debería existir.
Marc Dutroux es un pederasta, un secuestrador, un maltratador y un asesino. En el transcurso de un año secuestró y violó a seis niñas de entre ocho y diecinueve años. Cuatro de esas muchachas fallecieron en uno de los sótanos donde Dutroux las escondía. Afortunadamente, gracias al testimonio de un joven que pudo identificar la furgoneta de Marc Dutroux, todos estos horrores salieron a la luz y este horrible monstruo cumple aún condena en la cárcel.
Pero este libro no trata sobre él y sus horribles crímenes. Se llama usted Michelle Martin es un libro escrito por la periodista belga Nicole Malinconi y está basado en las conversaciones que mantuvo durante un año en los vis a vis de la cárcel con Michelle Martin, la ahora ex mujer de Marc Dutroux. Michelle Martin cumple una condena de treinta años y fue ella misma quien, tras diez años de encarcelamiento y silencio, solicitó a la periodista Nicole Malinconi que escribiese un libro sobre su situación en la cárcel. La periodista aceptó el encargo y comenzaron las conversaciones en la cárcel. Estos encuentros se prolongaron durante más de un año y este libro es el resultado de aquellas conversaciones.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

El ordenador emocional en El Mundo


Strindberg en ABC Cultural


No es extraño que al novelista, ensayista y dramaturgo sueco Per Olov Enquist (1934) le sedujera la figura de su compatriota August Strindberg (Estocolmo, 1849-1912) y decidiese convertirlo en protagonista de «La noche de las tríbadas» (traducción española en Nórdica). Esta pieza, escrita por Enquist convulsamente en 1975, en poco más de diez días, y de la que nos habla en sus memorias «Otra vida» (Destino) -cuenta jugosas anécdotas como el estreno de la obra en Broadway en 1977-, le alzó como el autor teatral sueco del siglo XX más representado. En España, la subieron a las tablas, entre otros, Fabià Puigserver en 1979 en el Teatre Lluire, donde se recuperó dos décadas después bajo la batuta de Lluís Pasqual, y José Carlos Plaza el pasado año en la madrileña Nave 73.

Amado y odiado

Ahora lo hace Miguel del Arco en un potente montaje. Que mejor momento, pues, para sumergirnos en la biografía strinbergniana -la primera en español-, que nos propone Jordi Guinart en su «Strindberg. Desde el Infierno», publicada por Funambulista. Guinart, apasionado de Strindberg, ha escrito un magnífico acercamiento a su biografiado, donde podemos comprender mejor las célebres palabras del gran cineasta Ingmar Bergman, que llevó varias de sus obras a escena en numerosas ocasiones: «Me ha acompañado toda la vida: lo he amado, lo he odiado y he lanzado sus libros contra la pared. Lo único que no he podido hacer nunca es deshacerme de él». Porque Strindberg, polémico, contradictorio, incomoda y fascina a partes iguales. Por ejemplo, puede irritar su constante sobreactuación para crear un personaje de sí mismo, que, más allá de sus trastornos psíquicos -se habla de psicosis, paranoia y esquizofrenia-, tenía mucho de chantanje emocional hacia los otros. Pero indudablemente fascina un carácter y una vida que se paseó siempre por el filo de la navaja y nos invita a un viaje para audaces que no tengan miedo a descender a los abismos del alma.

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lunes, 5 de diciembre de 2016

Entrevista a João Cerqueira sobre su libro "La tragedia de Fidel Castro"

Entrevista a João Cerqueira from Henry Whalley on Vimeo.

Algunas fotos del acto sobre el libro "El ordenador emocional"










El Mundo publica este artículo sobre la mesa redonda del jueves pasado y el libro "El ordenador emocional" de José Antonio Jáuregui

La desaparición que amenaza a los libros de los escritores recién fallecidos no se cumple cuando éstos cuentan con discípulos, lectores, amigos o familiares que los defienden y reivindican. El caso del antropólogo y unas cuantas cosas más José Antonio Jáuregui es paradigmático a este respecto. Fallecido en 2005, Jáuregui cuenta con una legión de todo lo dicho. No ya familiares (él tuvo cinco hijos), a los que el amor y la fidelidad se les supone, sino lectores, amigos y colegas, etiquetas que no son excluyentes. Incluso quienes no le conocieron en persona, pero sí por sus obras.
Este es el caso de Max Lacruz, editor de Funambulista. Fiel a su principio de publicar voces nuevas o no nuevas pero que conviene que no se dejen de escuchar, ha querido recuperar algunos títulos importantes de José Antonio Jáuregui. Ha empezado por El ordenador emocional, y con motivo de la reedición se ha celebrado una mesa redonda en la Fundación Ramón Areces en homenaje a este pensador que rompía moldes y cuyo 75º aniversario se habría cumplido este doce de diciembre. El lugar no podía ser más adecuado, ya que dicha Fundación acogió un simposio internacional dedicado a Cerebro y Sociedad y dirigido por Jáuregui en 1995, y antes le había concedido una beca para escribir el libro.
La mesa redonda fue una muestra del cruce de disciplinas que practicó siempre Jáuregui, humanista heterodoxo y de talante tan poco académico como impresionante era su currículum universitario. El catedrático de Psiquiatría y Psicología Médica Luis de Rivera destacó su capacidad para intervenir en campos distintos, la unión en él de erudición y una curiosidad casi infantil que le llevaba a asombrarse de las cosas del mundo y de sus propios descubrimientos. "La experiencia humana es psicobiosocial", añadió, "y Jáuregui lo demuestra al partir del polo social (el mundo es su estudio de campo), progresar hacia la dinámica psicológica e incidir en los mecanismos biológicos, coincidiendo con grandes neurólogos que partían del polo opuesto". De Rivera afirmó estar impresionado por la viveza intelectual, la curiosidad y la capacidad para ocuparse de todo de quien fuera su amigo desde 1978.

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lunes, 28 de noviembre de 2016

Mesa redonda: Cerebro, emociones y sociedad.

Editorial Funambulista tiene el placer de invitarle
  jueves 1 de diciembre a las 19.30 h
a la mesa redonda:

Cerebro, emociones y sociedad.

 En homenaje a José Antonio Jáuregui con motivo de la reedición  de su libro 

 El ordenador cerebral (Editorial Funambulista)


INSCRIPCIÓN HASTA COMPLETAR AFORO
 
Coordinador científico y moderador:

Luis de Rivera
Catedrático de Psiquiatría y Psicología Médica.
Director del Instituto de Psicoterapia e Investigación Psicosomática de Madrid.

Intervienen:

Juan Luis Arsuaga
Catedrático de Paleontología. Universidad Complutense de Madrid.
Director del Centro UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos.
Director científico del Museo de Evolución Humana de Burgos.

Ramón Tamames
Catedrático de Estructura Económica. Universidad Autónoma de Madrid.
Catedrático Jean Monnet por la Unión Europea.
Miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

Eduardo Jáuregui
Doctor en Ciencias Sociales por el Instituto Universitario Europeo de Florencia.
Profesor de Psicología Social. Universidad de Saint Louis de Madrid.



En 1990, José Antonio Jáuregui publicó El ordenador cerebral con la editorial Labor, posteriormente traducida al inglés por la Editorial Blackwell de Oxford con el título The emotional computer. En esta obra, el célebre antropólogo planteaba una innovadora visión del comportamiento humano en la que el cerebro se analizaba "como un ordenador que indica y ordena al individuo qué debe hacer para que funcione su cuerpo y su sociedad mediante el disparo de mecanismos emocionales".
Cinco años después, en marzo de 1995, y coincidiendo con la publicación de su edición inglesa, Jáuregui dirigió el I simposio internacional Cerebro y Sociedad en la Fundación Ramón Areces. Entre los participantes de aquel foro se encontraban figuras de enorme prestigio internacional como Edward O. Wilson, el zoólogo pionero de Harvard que lanzó el concepto de Sociobiología, el antropólogo Marvin Harris, padre del materialismo cultural, y el biólogo darwinista Richard Dawkins, autor de El gen egoísta, El relojero ciego y tantas otras obras de enorme impacto mundial.
Aprovechando la nueva reedición de El ordenador cerebral en el catálogo de Editorial Funambulista, la Fundación Ramón Areces acoge una mesa redonda en homenaje a José Antonio Jáuregui, cuyo objetivo será revisar y debatir algunas de las cuestiones centrales planteadas por el libro, más de 25 años después de su primera edición: ¿Hasta qué punto está la sociedad humana regida por una programación genética? ¿Hasta qué punto está el comportamiento del ser humano gobernado por mecanismos emocionales dictados por su cerebro para mantener su cuerpo y su sociedad? ¿En qué medida podemos reducir la Sociología a una ciencia que obedece a leyes biológicas, y sería más correcto hablar de Sociobiología?

sábado, 26 de noviembre de 2016

Presentación en Madrid de "La tragedia de Fidel Castro", de João Cerqueira

Miércoles 30 de noviembre a las 20.30 en Sin Tarima Libros (calle Magdalena 32 - Madrid)  presentación del libro:
La tragedia de Fidel Castro, de João Cerqueira

La novela más salvaje y divertida sobre Castro


Intervendrán:

João Cerqueira, autor de la novela

Max Lacruz, editor de Funambulista

Fernando Garcia del Río, autor de La isla de los ingenios (Ediciones Península) y periodista de La Vanguardia


 

martes, 15 de noviembre de 2016

Se llama usted Michelle Martin, de Nicole Malinconi, en el blog Rustis y Mustis

"Se llama usted Michelle Martin. Se halla detenida en la cárcel de Namur, Bélgica, desde 1996. Está condenada a una pena de treinta años de reclusión criminal." Así es como comienza este libro Nicole Malinconi. Os preguntaréis quién es Michelle Martin. Pues bien, en 1996 Michelle era la esposa y cómplice de Marc Dutroux, el pederasta y asesino belga al que detuvieron porque tenía a dos niñas recluidas en un sótano, a las que sometía a violaciones y torturas. Posteriormente se descubrió que había matado a varias niñas más, y a dos de ellas las había dejado morir de hambre. Se dice que el "caso Dutroux" fue el que más impresionó y movió a la población belga después de la II Guerra Mundial.

Fue la propia Michelle Martin la que contactó con la escritora Nicole Malinconi. Quería encontrar a alguien que escribiera un libro sobre ella, y Nicole le pareció la mejor opción. A partir de entonces, las dos mujeres tuvieron varios encuentros en la cárcel, aunque cada una con sus propias ideas sobre cómo enfocar el libro. Michelle tenía en mente que Nicole escribiera sobre cómo era su vida y la de otras reclusas en la cárcel, y también sobre su dura infancia con una madre dominante que no la dejaba disfrutar de su propia vida. En el caso de Nicole, lo que le interesaba era comprender por qué Michelle llegó al punto de ser cómplice de algo así, y cómo una persona a priori normal pudo llegar a aceptar y esconder actos delictivos de ese calibre. Y lo más fuerte de todo: fue ella, mientras Dutroux cumplía una condena, quien dejó morir a dos de las niñas al no llevarles comida durante un período de tiempo muy largo.


Nicole Malinconi
Nos encontramos ante un libro muy duro. Nicole Malinconi no opta por el camino fácil de impactarnos con detalles escabrosos sobre el caso. Tampoco Michelle Martin cuenta demasiado, porque no le interesa sacar a relucir lo sucedido en esos años. La información que nos da la escritora son datos generales, no ahonda en lo que se hizo a las niñas, pero es precisamente porque nosotros nos imaginamos el sufrimiento que padecieron por lo que se nos hace más dura la lectura. En todo momento Michelle elude hablar del caso en sí, e intenta poner el foco en la dura infancia y adolescencia que vivió, y en que nunca pudo disfrutar de una vida libre, al pasar de la dominación de su madre a la de Dutroux. Nicole, a pesar de esto, se hace preguntas sobre por qué aguantó tanto, por qué colaboró con el pederasta y cómo una persona normal puede llegar a ser tan inhumana.

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lunes, 14 de noviembre de 2016

Carta a l'alcalde de Reykjavík (Jón Gnarr): 'Tu i Trump'

Ahir vas arribar a Barcelona per explicar-nos la teva vida, tu que eres un actor, un còmic, un monologuista molt conegut a Islàndia que un dia, en conya, vas fundar un partit que es deia The Best Party, El Millor Partit, i, encara no saps com, vas arribar a ser alcalde de Reykjavík del 2010 al 2014.
Durant la campanya electoral, la premsa i els altres polítics et van dir de tot. Que si pallasso, que si Berlusconi, que si Hitler -els més agosarats-, però la gent estava farta de com anaven les coses a Islàndia i van votar algú que s’estimaven i que sabien que no tenia res a veure amb els que havien manat sempre en aquella illa. Feies promeses i avisaves que no en compliries ni una: tovalloles gratis a les piscines i a les saunes, un ós polar al zoo i un parc Disney a Reykjavík. Quan totes les enquestes ja et donaven com a favorit, en un debat a la televisió vas anunciar que retiraves la candidatura. Es va fer el silenci i tu el vas trencar amb una sonora riallada: “No, home, no, que era bromaaa!” Total, que vas acabar guanyant amb el 34% dels vots i vas pactar amb els socialdemòcrates posant una sola condició: els teus socis havien de visionar tota la sèrie The wire abans de formar govern junts.
Així ho van fer, suposo, i així et vas estar quatre anys d’alcalde de la capital islandesa. Vas acabar el mandat content i esgotat. I aquí ho vas deixar. Encara que totes les enquestes t’anessin a favor per repetir com a alcalde. Encara que també fossis el favorit dels electors per ser primer ministre d’Islàndia. A canvi, vas escriure, dirigir i interpretar una sèrie per a la televisió: L’alcalde, les peripècies d’un còmic que entra en el món de la política. També has publicat llibres (dos estan traduïts al castellà: De cómo me convertí en alcalde y cambié el mundo, i El Indio ) i ara voltes pel món presentant-los.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Entrevista a Marga Clark en La Hora Cultural

Ayer, en La hora cultural en 24 h, entrevista sobre sus muestras fotográficas a la escritora Marga Clark, autora del libro "Amarga luz", publicado por Editorial Funambulista, testimonio novelado sobre la misteriosa figura de su tía, la genial escultora y niña prodigio, Marga Gil Roësset, cuyo brillante futuro se vio truncado por la tragedia de un amor no correspondido hacia el poeta Juan Ramón Jiménez.
Aquí va la entrevista


martes, 8 de noviembre de 2016

Investigar en el mal

En 1959 Truman Capote empezó a escribir una novela que publicó en 1966, una novela que es famosa por derecho propio, A sangre fría. Es sabido que hizo un gran trabajo de campo para adentrarse en una gruta perversa, la que encerraba los motivos que llevaron a asesinar una familia sin causa aparente.
Esta novela y la que voy a analizar, si es que se las puede llamar novelas, plantean cuestiones teóricas de gran calado. Cuando leí la sinopsis de Se llama usted Michelle Martin, de Nicole Malinconi, editada por Funambulista, me interesó muchísimo y adelantaré que no me ha defraudado en ningún momento. Se trata de un texto brillante, muy bien construido, que maneja la técnica elusiva, no en el sentido del diccionario, sino en el de la técnica textual.
En reciente entrevista, un novelista famoso afirma algo que es una perogrullada. Las novelas son obras de ficción pero toman materia de hechos muy diversos de eso que llamamos realidad. Eso es sabido porque hasta las obras de ficción más radical tienen posibles referentes, más o menos lejanos a la historia que se cuenta. Que hasta lo imaginario exige ser contado con una palabra detrás de otra en una categorización de formas léxicas que construyen la superficie del texto y condicionan su recepción.
En la tranquila, hasta aburrida Bélgica, en 1966, saltó a los medios una noticia que dejó sin reacción a los ciudadanos, el llamado caso Dutroux. El violador, asesino, torturador de muchachas, el ladrón de coches y delincuente de otras causas fue condenado a cadena perpetua. Hoy permanece en una celda mínima de alta seguridad. Su esposa y cómplice, Michelle Martín, fue condenada a treinta años, de los que cumplió diez en prisión. La historia es tan macabra y repugnante que no son admisibles otros calificativos. Se le definió de monstruo. La materia narrativa era suficientemente morbosa para escribir una novela truculenta, espantosa que, con todo, nunca podría transmitir el horror de dos niñas muy pequeñas que fueron condenadas a morir de hambre, entre otros espantos. Malinconi no ha elegido ese camino fácil, ha realizado un ejercicio muy meritorio y muy complicado que puedo resumir en una exploración sobre la palabra, todo un acierto.

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Lecturas de los rehenes, de Yoko Ogawa, en Fahrenheit 77

9788494552649
por Antonio Martínez Tortosa
Es curiosa la relevancia que tiene la literatura japonesa en la cultura occidental, más aún si tenemos en cuenta que es un país minúsculo en comparación con, digamos, China o India, que aunque solo sea por estadística deberían tener un peso mucho mayor. Aún dejando de lado los grandes nombres —como Tanizaki, Mishima o Kawabata—, son unos cuantos los que vienen a la mente sin apenas esforzarse: el eterno aspirante al Nobel Haruki Murakami, su tocayo Ryu, cuya obra es mucho más oscura y violenta, la melancólica Banana Yoshimoto, la provocadora Hitomi Kanehara, la sorprendente aunque después decepcionante Natsuo Kirino
No creo que sea demasiado arriesgado decir que los dos escritores japoneses vivos más importantes son los dos Murakamis —que aquí Ryu no sea demasiado conocido no significa que allí no lo sea, donde es una estrella mediática y forma parte de los jurados de premios tan prestigiosos como el Akutagawa—; ni que si alguien se les acerca, esa es Yoko Ogawa. Con fama de trabajadora incansable y reservada, ha publicado desde finales de los 80 decenas de trabajos de ficción y de no ficción. Ha ganado el premio Kaien, el Akutagawa o el Tanizaki entre otros. Se ha labrado una reputación como escritora seria —cosa aún difícil para una mujer en Japón— y en 2004 se abre hueco entre los autores más vendidos con La fórmula preferida del profesor. Esta novela, como El embarazo de mi hermana, Perfume de hielo o La niña que iba en hipopótamo a la escuela, entre otras, está publicada en castellano por la editorial Funambulista.
También este Lecturas de los rehenes, una colección de relatos en la que un grupo de ocho japoneses secuestrados en un país extranjero describe algunas experiencias que han marcado sus vidas. El libro abre con una pequeña introducción que explica las circunstancias que llevan a los secuestrados a contar unas historias que han podido hacerse públicas gracias a los micrófonos instalados por la policía: llevan más de tres meses encerrados en una cabaña de montaña cuando deciden escribir y después leer en voz alta para los demás algún recuerdo importante, no tanto por las consecuencias que ha tenido en su vida profesional o amorosa, sino porque consiguió cambiar su visión del mundo.

¿Por qué no se parece usted a su hermana ni a su cuñado?



MANOLO HARO | Existen desafíos invisibles que el ser humano fragua y alienta en su más íntima necesidad de dejar atrás imposiciones, creencias y teorías. El hecho requiere valentía; sobre todo cuando tal decisión subvierte y amenaza el status alcanzado por una sociedad, un grupo e, incluso, por el propio individuo que acomete la aventura. Judith Rich Harris pertenece a esta rara estirpe, tan necesaria para el avance de la ciencia como para el de la misma Humanidad. Tras una vida ligada a la investigación en el ámbito de la psicología, con algún que otro escollo en su carrera –Harvard prescindió de sus servicios por no encontrar en ella atisbo alguno de “originalidad e independencia”–, Harris realizó un movimiento que pocas veces vemos en el mundo escolar: repasó con minuciosidad de entomólogo el camino recorrido durante sus años de formación, poniendo en solfa lo aprendido, y huyó directamente hacia otro foco del saber. De todo ello resultó una actitud de búsqueda que iba a  tener como guía aquella independencia que no vieron los de Massachusetts. Su libro El mito de la educación colocó un buen barreno de dinamita bajo los cimientos de las teorías pedagógicas al uso. En él disentía de las reputadas teorías defensoras de la influencia de los padres en la educación de los hijos, dejando al desnudo, con un aparato crítico formidable, el trabajo de sus colegas del ramo.
No hay dos iguales podría decirse que es un paso más dentro del mismo túnel. A Harris se le presenta la posibilidad de continuar indagando en los aspectos que dejó planteado en su anterior libro: si los padres no cuentan para nada en la educación de los hijos, ¿qué es lo que va a esculpir el hecho diferencial de la personalidad?; y, en ese caso, ¿qué es lo que hace que incluso los hermanos sean diferentes? La empresa, a simple vista, pudiera parecer una visita al Delfos de la psicología; por tal motivo, la aventura resulta apasionante tanto para la autora como para el lector que se embarca en el viaje. Como guía, recurre a La hija del tiempo, una novela de detectives de Josephine Tey, publicada en Inglaterra allá por década de los 50. El protagonista es un agente de Scotland Yard hospitalizado que se pregunta si los crímenes atribuidos a Ricardo III son realmente ciertos, añadiendo la consiguiente dificultad: todos los testigos dieron con sus huesos en tierra entre el siglo XV y el XVI. El paralelismo entre el personaje y la propia Judith Rich Harris es obvio. En el caso de la norteamericana, contará con la inestimable ayuda de Joan Friebely, que será su mano derecha en la trabajosa búsqueda de bibliografía en los fondos de la Universidad de Harvard. El fruto de esta colaboración luce como una poderosa luna en el cielo nocturno.

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lunes, 17 de octubre de 2016

Jimena de la Almena: RESEÑA: Lecturas de los Rehenes.

Jimena de la Almena: RESEÑA: Lecturas de los Rehenes.: LECTURAS DE LOS REHENES Título: Lecturas de los Rehenes.  Autor: Yoko Ogawa (Okayama 1962), estudia en la Universidad de Wased...

viernes, 7 de octubre de 2016

"Lecturas de los rehenes" de Yoko Ogawa, en La ventana de los libros

Es algo así como un flechazo. Uno ve el título, toma el libro en sus manos, lee la sinopsis y sabe que dentro hay una historia que debe conocer, a la que debe rendirse. Suena una campanilla. No sé cómo llamarlo, pero los síntomas son inequívocos: el pellizco en el estómago, el calor en la cara, la atracción inmediata. Así podría resumirse mi primera impresión con Lecturas de rehenes, escrito por la reconocida escritora Yoko Ogawa –autora de la espléndida La fórmula preferida del profesor- y publicada por la editorial Funambulista. El planteamiento es absolutamente conmovedor: nueve personas secuestradas (y a punto de morir) deciden contar en voz alta un momento concreto de sus vidas, a veces no especialmente trascendente, pero que los ha marcado de alguna manera. Y en los recuerdos que afloran están la presencia de la muerte, la magia por todas partes, las casualidades y los pequeños gestos. Porque la memoria es arbitraria, y graba a fuego la cara de un desconocido, el color de un paisaje o la luz de un día cualquiera.
            Lecturas de rehenes se mueve en un terreno interesantísimo y poco explorado, a medio camino entre la novela y el libro de relatos. Las historias que la componen son independientes, aunque es cierto que hay algo, un hilo invisible -en este caso, el prólogo-, que las unifica, que las conecta de alguna forma porque todas tienen algo en común: un canto a lo bonito de la vida. Sí, aquí están la ternura, los encuentros fortuitos y la muerte, siempre la muerte, la venidera, la antigua o la que nos atormenta, pero como contraposición a la magia, a la sorpresa. La vida es bella parecen decirnos estos rehenes que están a punto de morir y que han sido salvados en algún momento de su pasado por la casualidad. Tiene algo que recuerda a Las mil y una noches; quizás sea esa apuesta por la literatura, esa decisión de narrar la vida para escapar de la muerte, para perdurar. Lo que queda en la memoria siempre son las historias.

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jueves, 29 de septiembre de 2016

Entrevista en Radio Sefarad a Goran Gallarza, traductor de "El olor de la lluvia en los Balcanes"

EL MARCAPÁGINAS – El olor de la lluvia en los Balcanes -asegura su traductor y autor del postfacio Goran G. Gallarza- es “una historia que habla a todo el mundo” aunque sea la propia historia familiar de la autora. Gordana Kuić nos cuenta cómo su madre y sus tías se ven atrapadas en el huracán de la historia y en ocasiones en una tradición, la sefardí, que respetan y aman y que no les impedirá intentar realizarse como mujeres. Las Salom hablan español y son diferentes.
El olor de la lluvia en los Balcanes, de la Editorial Funambulista, nos muestra pues el conflicto generacional y de género vivido en el seno de las comunidades sefardíes bosnias, las relaciones que éstas mantenían con el resto de comunidades (musulmanas, ortodoxas y católicas) y nos permite conocer mejor la vida de una de las más importantes custodias del legado cultural sefardí, Laura Papo. Y cómo no, acercarnos como apunta Goran G. Gallarza, al devenir histórico de “esos españoles, nuestros hermanos” que vivieron en los Balcanes hasta que los totalitarismos terminaron con siglos de paz.

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lunes, 19 de septiembre de 2016

“Madera de Cela. Cartografía de un país llamado España” de Tomás García Yebra, en Todoliteratura

Camilo José Cela representa a la perfección lo que es España, país capaz de lo mejor y lo peor al mismo tiempo. La corrupción se da la mano a diario con la integridad. Los hechos más elevados con los más rastreros, etc. En la vida de Cela ocurrió lo mismo, capaz de ganar el Premio Nobel de Literatura, también fue diestro en plagiar una novela que se hizo acreedora al Premio Planeta.

Tomás García Yebra comienza su "Madera de Cela", continuación de “Desmontando a Cela” con una lección de periodismo. Cómo debería ser, según el autor, el periodismo de hoy en día y que ha degenerado en una profesión mercantilista dominada por profesionales de la política que están copando los medios de comunicación a sus anchas. “La gente que piensa por su cuenta supone un peligro para los partidos políticos”, dice en escritor madrileño en el libro y esta misma idea la podríamos ampliar a los medios de comunicación.

Camilo José Cela ganó con “La cruz de San Andrés” el Premio Planeta de 1994, meses después nos enteramos que su novela se basó en un manuscrito de una escritora gallega que se había presentado a dicho premio. La editorial hizo todo lo posible para que la demanda quedase en agua de borrajas, pero los hechos son tenaces y García Yebra demostró todos los puntos de coincidencia entre ambas obras. Según el autor, la estrategia de la demanda fue equivocada, en realidad no era un plagio sino una apropiación indebida.

Todas estas cuestiones sentaron muy mal en la editorial y Tomás García Yebra tuvo que sufrir ataques por todos los lados. En la actualidad, sigue habiendo muchos poderes fácticos en las grandes editoriales, que controlan no sólo el mundo de la edición, sino de la distribución y de la opinión. El autor, sabe muy bien esto y hastiado del mundo de la información, dejó su puesto de trabajo en una reconocida agencia de noticias para sumirse en el mundo de su librería y de la literatura.

El estilo literario de Tomás García Yebra es uno de los más depurados de nuestro panorama literario. Su estilo posee un fuerte componente periodístico, de frases cortas y precisas, no exentas de sutilizas y con un sentido del humor como pocos donde utiliza su literatura para darnos a conocer sus opiniones, en este caso sobre Cela. Al contrario que el ganador del Nobel, su lenguaje no es tan protagonista, es más lo que dice que cómo lo dice.

Pese a sus críticas, el autor siente por Camilo José Cela mucho respeto y admiración. Cree, y así lo escribe, que fue un gran escritor con tres o cuatro obras de primerísimo nivel: La familia de Pascual Duarte y Viaje a la Alcarría, son obras en extremo depuradísimas y acertadísimas. Obras que merecen estar en el Olimpo de la literatura y que, por desgracia, no continúo, más bien se emborrachó de su propio estilo, siendo éste el que se hiciese protagonista de su literatura.

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martes, 13 de septiembre de 2016

"La dulce" en Leer Clásicos





Esta novela corta fue incluida por Dostoievski en su publicación Diario de un escritor (1877), en el que reunió críticas literarias, artículos y relatos de extensión moderada como el que tenemos entre manos.
A mi modo de ver es buen ejemplo de su trabajo, aunque no alcanza la tensión narrativa de sus novelas principales. Me da que pensar que el estilo de Dostoievski es tan marcado que podríamos leer “a ciegas” cualquiera de sus trabajos y fácilmente llegaríamos a la conclusión de quién es el autor, y es que enseguida ese sentido de la vida tan suyo, tan trágico, nos penetra la piel.
El propio Dostoievski nos da pistas (y un resumen perfectamente válido) en la Nota del autor:
Imaginen un marido cuya mujer, una suicida que se ha arrojado por la ventana hace sólo unas horas, yace ante él sobre una mesa. Él está conmocionado y no ha tenido tiempo de ordenar sus ideas. Camina de habitación en habitación e intenta dar un sentido a lo que acaba de ocurrir, procura “aclararse”. Es un hipocondríaco recalcitrante de los que hablan solos. De ahí que se cuente a sí mismo la historia, intente “aclarársela”.
Nuestro protagonista y narrador es un personaje complejo y contradictorio, atormentado, marginado por la sociedad, que guarda muchos paralelismos con otros anti-héroes de Dostoievski. Él mismo va trazando el sentido de su vida, pasado, presente… y ¿futuro?
 

Cuando a Cela lo acusaron de plagio tras ganar el Premio Planeta

En octubre de 1994, el día de la festividad de Santa Teresa como todos los años (decisión del fundador de la editorial por ser el nombre de su esposa), Camilo José Cela se alzaba con el Premio Planeta, dotado entonces con cincuenta millones de pesetas, el galardón literario más importante en España en cuestión económica. La novela llevaba por título La cruz de San Andrés.
En las semanas previas a la noche del fallo se venía ya especulando con la posibilidad de que el galardón fuera a manos del escritor gallego. Unos meses más tarde, una maestra coruñesa, escritora de cuentos infantiles, Carmen Formoso, leyó la obra de su ilustre paisano y a poco le da un ataque cuando comprobó que esa historia que Cela contaba le era absolutamente familiar. ¡Y tanto, porque la trama era idéntica a la que había vivido ella misma y algunos de sus antepasados y que plasmó en otra novela… ¡que envió a la editorial que convocaba dicho Premio Planeta!
[...]
Casi nadie se ha vuelto a acordar de aquello, excepción hecha del periodista Tomás García Yebra, riguroso analista de la obra celiana. De él es Madera de Cela, excelente, amenísimo ensayo que hemos tenido ocasión de leer este verano, de la editorial Funambulista. Lo recomiendo.

LEER MÁS  - Seguir leyendo: http://www.libertaddigital.com/cultura/libros/2016-09-10/manuel-roman-cuando-a-cela-lo-acusaron-de-plagio-tras-ganar-el-premio-planeta-

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LEER 79939/
- Seguir leyendo: http://www.libertaddigital.com/cultura/libros/2016-09-10/manuel-roman-cuando-a-cela-lo-acusaron-de-plagio-tras-ganar-el-premio-planeta-79939/

lunes, 29 de agosto de 2016

Mención al libro de Cartarescu "Por qué nos gustan las mujeres" en este artículo de Arcadi Espada en El Mundo

Editorial Funambulista publicó un libro del escritor rumano Mircea Cartarescu, con traducción de Manuel Lobo. Se titula Por qué nos gustan las mujeres. Da unas cuantas razones irrebatibles: "Porque tienen pechos redondos, con pezones que se yerguen por debajo de la blusa cuando tienen frío, porque tienen un trasero grande y rollizo, porque tienen caras de rasgos dulces como las de los niños, porque tienen labios decorosos y lenguas que no te repugnan. Porque no huelen a transpiración o a tabaco barato y no les suda el labio superior. Porque se dibujan y se pintan la cara con la atención concentrada de un artista inspirado. Porque tienen la obsesión de la delgadez de Giacometti. Porque descienden de las niñas. Porque se pintan las uñas de los pies. Porque son extraordinarias lectoras para las que se escribe tres cuartas partes de la poesía y de la prosa del mundo. Porque las enloquece Angie de los Rolling. Porque las enloquece Cohen. Porque sostienen una guerra total e inexplicable contra las cucarachas. Porque incluso la más dura business woman lleva bragas de florecillas y encajes enternecedores. Porque te dicen te quiero justo cuando menos te quieren, como una especie de compensación. Porque no se masturban".

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miércoles, 24 de agosto de 2016

Rosa Montero menciona "No hay dos iguales", de Judith Rich Harris, en su columna de El País Semanal

En su genial libro No hay dos iguales (Funambulista), la psicóloga Judith Rich Harris, que también resalta la influencia arrolladora del grupo en el individuo, cuenta un experimento llevado a cabo en los años cincuenta por Solomon Asch, un psicólogo social norteamericano. La cosa consistía en pedirle a un sujeto que juzgara la longitud de una línea comparándola con otras tres.

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lunes, 22 de agosto de 2016

"Strindberg" en La Voz de Galicia

Solo por haber hecho la primera biografía en lengua castellana dedicada al visionario genio de August Strindberg -como subraya el sello Funambulista-, ya merecería Jordi Guinart (Barcelona, 1981) que se le prestase cierta atención. Pero es que además la figura de Strindberg -uno de los creadores del teatro moderno; con él abandonó el siglo XIX- reviste una especial complejidad, hasta el punto de que habitualmente fue tildado de loco. En su obra autobiográfica Inferno, una crónica de sus obsesiones, el dramaturgo -gloria y fundamento de las letras suecas- dejó algunos apuntes de sus durísimos padecimientos mentales. Strindberg (Estocolmo, 1849-1912) se movía en los extremos, entre la prepotencia y la timidez, entre la misoginia y la dependencia de la mujeres; sus contradicciones hacen que su retrato sea difícil de aprehender.

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viernes, 5 de agosto de 2016

16 voces para contar Brasil. Entre ellas la de Alberto Mussa, autor de "El misterio de la casa de los trueques"

Alberto Mussa: Canibalismo policiaco

Alberto Mussa (Río de Janeiro, 1961) escapó de convertirse en matemático para ser uno de los nombres más celebrados de la literatura brasileña reciente. Novelista, cuentista, traductor, autor de tendencias caníbales, Mussa da voz a los más desfavorecidos. Sus personajes tienen raíces indígenas, africanas y árabes. Debutó conElegbara (1997), un libro de cuentos inspirado en la mitología yoruba, la etnia africana que introdujo el candomblé en Brasil. Su entrega más reciente es A primeira história do mundo (2015), tercer título de una pentalogía policiaca. En ella, Mussa cuenta la historia de una serie de crímenes cometidos en diferentes épocas en Río, partiendo de un caso de 1567. Funambulista publicó en España El misterio de la casa de los trueques.
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"Azaña será ejecutado" en "Universo la Maga"





David vive en Madrid. Es un joven inteligente, hijo de un afamado psiquiatra. Mantiene una relación sin complicaciones con Marisa. En teoría reúne los requisitos para ser feliz, pero el inconformismo, la desazón y la asfixia de esa trampa en la que se ha convertido su vida se lo impiden.

Trabaja en una copistería. Cuando David ve entrar a una mujer de aspecto frágil, frente amplia y ojos expresivos, piensa que es virgen. Él clasifica a las mujeres en vírgenes y putas, pero le excitaban especialmente las primeras. Laura, que así se llama la chica, le entrega unos folios de una novela que acaba de escribir. Quiere tres copias.

Para sorpresa de David, pasan los días y ella no viene a recoger el encargo. Comienza entonces él a leer la novela, que se titula “El anarquista que perdió la voz”. Rápidamente queda enganchado a su lectura y decide presentarla a un premio con su nombre.
El Barrio de Cuatro Caminos, comienzos de la II República

La novela escrita por Laura está situada en Madrid, en el Barrio de Cuatro Caminos. Se desarrolla a finales de la dictadura de Primo de Rivera y comienzos de la II República. El protagonista es Mario Ramos Martínez acompañado de su padre Julián. Ambos son anarquistas. Han dejado en el pueblo de Villa del Agua, Córdoba, enterradas a la madre y el bebé recién nacido. Escapan de la miseria y de la esclavitud de trabajos mal pagados.


Un sacerdote de lo cultural

En Madrid les acoge su tío Camilo, de quien piensan que su condición de zurdo es la responsable de que sea homosexual. Ellos se integran en el grupo anarquista de Cuatro Caminos, pero Mario pierde la voz de forma inexplicable. En su corazón mantiene viva la figura de su madre y de Aurora, el bebé nacido muerto. Conversar con ellas le anima. Mientras tanto, su padre está sufriendo un cambio.

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viernes, 29 de julio de 2016

"El enemigo en el espejo" en La Orilla de las Letras

Puedes cambiar de nombre, de país y hasta de aspecto; pero si tu pasado está lleno de actos criminales graves, lo más probable es que alguien acabe encontrándote. Pero, ¿y si el que te encuentra te ofrece un trato? ¿Crees que podrías redimirte de tus pecados realizando un puñado de buenas acciones? Este es el punto de partida de El enemigo en el espejo, la novela de Leif Davidsen de la que a continuación os voy a hablar.
Vuk es un serbocroata criado en Dinamarca con un importante pasado delictivo a sus espaldas. Intentando huir de sus crímenes, se instala en Estados Unidos con su familia. Nadie sospecha de él, nadie imagina que vive bajo un nombre falso. Hasta el atentado del 11 de septiembre. Tras esta fecha, la CIA le descubre. Lejos de entregarle a la Interpol, el gobierno de los Estados Unidos le brinda la posibilidad de trabajar bajo sus órdenes. Su misión será dar con un importante miembro de Al Qaeda. Lo que no sabe Vuk es que el comisario danés, Per Toftlund, su gran enemigo, también anda tras las pistas de nuevos posibles terroristas. ¿Qué pasará si Toftlund se entera de que Vuk está vivo?
El 11 de septiembre marcó un ante y un después en la vida de los norteamericanos y de todos los que comprobamos con horror lo que eran capaces de hacer los terroristas islámicos. A partir de ese día, todos los países extremaron sus medidas de seguridad, especialmente los Estados Unidos. El gobierno americano puso en marcha varios planes de acción. El enemigo en el espejo, esta obra de ficción, nos habla de uno de estos supuestos planes: la captación por parte de la CIA de un delincuente perseguido en Europa con el fin de, gracias a él, conseguir encontrar a importantes miembros de Al Qaeda en el mundo.
En esta novela nos encontramos con dos personajes fundamentales: Vuk y Per Toftlund. La historia comienza con Vuk, bajo el hombre de John, en Death Valley. Vuk es un serbiocroata criado en Dinamarca que conoce muy bien los horrores de la guerra. Como soldado, tuvo que hacer cosas de las que no se siente orgulloso. De hecho, en Dinamarca aún le persiguen por ello. Sus habilidades son precisamente las que hacen que la CIA lo capte. Como pronto comprobará el lector, Vuk es realmente bueno siguiendo pistas. Pero, ¿y si otros van tras la suya?


martes, 26 de julio de 2016

"Los tambores del tiempo" en Estado Crítico

Wilfred Owen era un joven profesor de inglés en Burdeos con tendencia a la poesía romántica, al retraimiento y a una inconcreta homosexualidad, cuando estalló la Gran Guerra. La vida le parecía un bien demasiado valioso como para arriesgarla en un campo de batalla. Entonces sus familiares le escribieron contándole que todos sus compañeros de generación estaban marchando al ejército y, en octubre de 1915, regresó a Inglaterra y se alistó como voluntario para luchar por el honor de su patria. Los reproches de su madre dejaban caer que, mientras él estaba instalado tranquilamente en Francia, los demás sufrían y morían por su país. Los dirigentes les hacían creer que peleaban por algo honorable, recalcaban su superioridad, señalaban las naciones que había que odiar con denuedo. Y la gente les hizo caso. Los padres repetían: “Muerte antes que deshonor, así es un hombre”. Owen entró en el cuerpo de los Artists’ Rifles, se formó en el Quinto Regimiento de Manchester y, cuando le llegó la hora de marchar al frente, ya había alcanzado el grado de teniente. Hasta ese momento no había publicado ningún libro. Sus versos no denotaban una originalidad especial ni una técnica digna de alabanza. La guerra, sin embargo, lo cambiaría todo. Tanto su concepción del mundo como de la poesía.  
Influido en su primera juventud por la palabra religiosa, Tennyson y Keats, su mirada dio un giro de ciento ochenta grados después de experimentar la crudeza de la vida en las trincheras —que Carles Llorach-Freixes describe con minuciosidad en su introducción—, y de conocer a Siegfried Sassoon tras sufrir en 1917 una neurosis de guerra que le tuvo ingresado en el Hospital Craiglockhart de Edimburgo durante algo más de un año. De ese periodo datan sus Poemas de guerra, de los que en 2011 Acantilado publicó una estupenda selección y que ahora la editorial Funambulista presenta de forma más completa, y que a Owen no sólo le sirvieron como terapia para exorcizar su ‘shell shock’, sino que se convirtieron de por sí en una obra originalísima por reflejar con precisión, y de modo fidedigno, las heridas del cuerpo, la mente y el alma de aquellos jóvenes que fueron conducidos al matadero. El mundo que describe Wilfred Owen es el de la famosa novela de Remarque, el de las memorias de Robert Graves, el de los cuadros de George Grosz y Otto Dix, el de las aventuras del buen soldado Švejk o el inolvidable Septimus de La señora Dalloway, con las cornetas del segundo movimiento de la Sinfonía Pastoral de Vaughan Williams de fondo. 

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viernes, 22 de julio de 2016

Entrevista a Tomás García Yebra, autor de “Madera de Cela”

  • la puerta de su librería con su Dos Caballos
El museo-librería que posee el escritor Tomás García Yebra en el barrio de la Estación en Las Navas del Marqués en Ávila es un refugio para los amantes de la literatura. En él conviven libros con los objetos más insólitos que uno pueda imaginar y que el escritor madrileño ha ido recogiendo o le han ido regalando personas del pueblo abulense para su museo. Además, tiene una maqueta de tren digna de admirarse y que cuando estuve allí no pude ver en funcionamiento porque aún no había pasado la ITV de maquetas de tren.

Tomás García Yebra se dedicó al periodismo cultural durante muchos años en la agencia Colpisa, allí tuvo la oportunidad de entrevistar a numerosos escritores. Dejó ese trabajo fijo porque un día se dió cuenta de que “el poder es intocable, siempre” y “el periodismo está lleno de trampas”. Ni corto ni perezoso dejó su puesto de trabajo para dedicarse a las dos profesiones que más le apasionan: la literatura y la educación. Ahora trabaja en las dos, además de mantener su librería, “que sólo me da para cubrir gastos”, reconoce sin amargura.

A la educación la dedica tres jornadas a la semana, en esos días alecciona a jóvenes y no tan jóvenes a escribir en sus talleres de escritura, los imparte en la Vinoteca Mares y en las librerías Tierra de Fuego y La Fugitiva. De ahí, que estuviese leyendo el thriller de la escritora navarra, ya quiere conocer el porqué del éxito de esa novela. A la literatura le dedica todo el tiempo restante que no tiene que estar en su librería. En ocasiones adopta el papel de Percy Hopewell, y se cambia el sombrero de ala ancha por la gorrilla británica, para meterse en la piel de un periodista inglés. Su libro “Santa Teresa is different” fue el año pasado un auténtico éxito de ventas. Ahora publica su ensayo-crónica “Madera de Cela”, la continuación de aquel libro que publicó hace ya catorce años y que se tituló “Desmontando a Cela”.

Madera de Cela” es un cuidadoso repaso de las obras de nuestro último Premio Nobel y de sus canalladas, con ello nos referimos al presunto plagio o apropiación indebida que perpetró con “La cruz de San Andrés”. Todo tratado con respeto pero, también, con rigurosidad ante los hechos que todos conocemos y que el autor ya ha tratado en reiteradas ocasiones en prensa y libros. Que estas ramas no nos dejen ver el bosque de la literatura de Cela. 

viernes, 15 de julio de 2016

"Por una noche de amor" en Vegamediapress

Como bien indican en el postfacio Gonzalo Gómez Montoro y Rubén Pujante Corbalán, estamos acostumbrados a leer a Zola como novelista de largo aliento, de sagas, trilogías y tetralogías.
Sin embargo, esta edición recupera a un excelente narrador breve. Se trata de cuentos que se fueron publicando por entregas en “El mensajero de Europa” Que fuera literatura por encargo y pagada no resta un ápice de interés a los cuentos que van a encontrar en el libro.
La idea era presentar la cultura francesa del momento. Se logra y no pierde vigencia, todo lo contrario, al leer hoy cómo era esa Francia de entonces. Por lo pronto, los chicos del campo llegaban a la ciudad con la cabeza llena de pájaros, asombrados por el glamour y el desparpajo capitalino daban por hecho el amor fácil parisino.
Pronto descubrían su ingenuidad, más ruido que nueces, como sigue ocurriendo muchas veces en nuestro fascinante tercer milenio. Una cosa son las poses, otra lo que la gente haga con quien quiera y otra que llegue cualquier paisano con sus manitas muy lavadas creyendo que el amor se regala.
Pronto vemos esa distancia entre imagen y realidad. También el clasismo que llevaba a que el señorito pudiera abusar del servicio. Para una chica del servicio el señorito era la joya de la corona. Que se fijara en ella una suerte con fácil entrega que degeneraba muchas veces en desenlaces nefastos si el padre de la chica, casi siempre entre los miembros, se enteraba del affaire.
También pasaba al contrario, sin duda. Para uno de los chicos del personal, que la joya de la casa, la joya de la corona femenina se fijara y entregara a uno de ellos era el sueño más bonito jamás soñado. Desde luego, presa fácil y también víctima casi segura en caso de que el padre de la chica se enterara. Cosa bastante probable, dadas las circunstancias. A veces no era necesario ni que se enterara el padre. El simple hecho de que la chica se aburriera del mancebo podía costarle la vida.
Creemos que hoy se corren riesgos en esto del amor pero los que corrían en aquellos tiempos iban mucho más allá. Las cuestiones de honor se lavaban con sangre y supongo bastante ajustado a la realidad que fueran muchos chicos los que pudieron morir por tener amores improcedentes.
Ahora hay violencia de género y son ellas, aunque también hay muertos masculinos hoy en día, las que están pasando al cementerio por una equivocada actitud ante lo que se entiende, todavía hoy, como cuestión de honor. Aunque nos creamos avanzados y vanguardistas, la conclusión es que antes había machismo imperante y consentido. La sartén por el mango estaba en unas manos pero llegaba la hora de la verdad y había que morir con dignidad. Lo de ahora mejor no comentarlo no vaya a meterme en un charco innecesario.

martes, 5 de julio de 2016

Madera de Cela, de Tomás García Yebra, en Libros y Literatura

Tengo que confesar que soy una enamorada de tres obras de Cela: Pascual Duarte, Viaje a la Alcarria y La colmena. Dicho esto, les contaré que he leído algunas otras de sus obras pero no causaron en mí efecto alguno; no seré yo quien diga si estaban o no a la altura de un Nobel pero ninguna de ella ha quedado en mi memoria lectora. Otra cosa, naturalmente, es el escritor, la persona, ese ser extravagante al que veía más cerca de sus otras novelas que de las tres que tanto poso dejaron en mí.
Y ya puestos a confesar, les diré que ni conocía a Tomás García Yebra, que ya en su día escribiera el libro titulado “Desmontando a Cela”, ni había leído nada de forma consciente de este periodista. Digo de forma consciente porque seguro que sí pasó por mis manos algún artículo publicado en la prensa cuando surgió el escándalo y Cela fue acusado de plagio por la también escritora Carmen Formoso tras la obtención del Premio Planeta en 1994, con su novela “La cruz de San Andrés”.
La autora, que también había presentado su manuscrito al mismo premio, denunció que se parecía demasiado a la suya que se titulaba, Carmen, Carmela, Carmiña. No sé cómo anda este asunto, pero tras fallecer Cela en 2002, ya que tan solo quedaría como acusado José Manuel Lara Bosch, que fue el responsable de la difusión de la novela. Aunque ha debido haber numerosas querellas cruzadas entre unos y otros. Son complicadísimas estos tipos de demandas de plagio, suelen durar muchísimos años y casi nunca acaban al gusto de nadie.