lunes, 30 de enero de 2017

Se llama usted Michelle Martin en el suplemento del Diario Sur de Málaga


"El último sol" en Sonograma Magazine

Félix Teira Cubel, nacido en Belchite en 1954, es un zaragozano de corazón y de trayectoria vital maestro, narrador crítico de su tiempo, profesor y batallador de las palabras. Publicó su primera obra, Brisa de asfalto de la mano de Mario Muchnik. Se le ha alabado la madurez crítica de su obra. Al mismo tiempo ha publicado una trilogía para adolescentes que ha triunfado también entre el público adulto.
Su último libro, publicado en noviembre de 2016, El último sol, nos muestra los últimos días de la vida de un pintor de fama internacional, Pablo Monfort, que sabedor de la grave enfermedad que padece, decideabandonar su vida cotidiana en la ciudad y pasar el tiempo que le queda en el pueblo de su infancia, Manafría.

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"Madera de Cela" en El Naviero

Si el medio es a veces el mensaje, el título de una obra es en ocasiones una jaula donde el autor intenta encerrar su texto. Otras veces, no: ni el medio es el mensaje ni el título de una obra consigue retener el vuelo propio de su contenido.
Es muy arriesgado, en un país en el que un escritor como Camilo José Cela logró atesorar odios y antipatías en un buen sector de la población, titular un libro con referencia al apellido del gallego. Tampoco había mucha alternativa, atendido el hecho de que la obra en cuestión versa específicamente sobre el premio Nobel, todo hay que decirlo, de modo que a Tomás García Yebra los astros no le eran propicios y a la editorial Funambulista, con toda probabilidad, no le hubiera parecido buena idea sacar a Cela del título en el tiempo de su centenario.
No escondo que Cela desde siempre me ha producido un rechazo importante. No conocí a la persona, pero el personaje me resultó siempre excesivo, soberbio y mal encarado. Me detengo tanto en el título porque a mí me ha confundido. Esperaba una cosa y he encontrado otra, y eso que el subtítulo (“Cartografía de un país llamado España”) tiende un puente entre lo que anuncia el título y lo que en realidad contiene el libro, si bien ese puente se adentra en la niebla siendo imposible ver el otro lado.
Tomás García Yebra, que del de Padrón sabe un rato (en 2002 publicó “Desmontando a Cela” con la editorial Libertarias) quizás inició y desarrolló el libro que hoy comentamos con la idea de tratar con cierto desparpajo las aventuras de Cela y su entorno literario y empresarial, y más concretamente el episodio extraño del premio Planeta que aquél ganara. Además, me imagino, quería contextualizar la figura del Nobel en su tiempo y su circunstancia social y política, y de ahí (probablemente, de nuevo) el subtítulo cartográfico. Hasta aquí, todo bien, de momento.
Pero al poco de adentrarme en la lectura del volumen (objeto, por cierto, muy agradable al tacto y con un gramaje de agradecer) comencé a descubrir una parte humana en las descripciones que García Yebra hace de Cela que son más creíbles cuanto más queda en evidencia que, a la hora de arrearle mamporros personales y literarios, no se retiene un ápice, es decir, que no estamos ante un panegírico. Curiosamente, al enfrentarme a la pasta humana de Cela (en modo tan limitado como obliga el hacerlo solo a través de descripciones de quien le conoció poco y que respecto de muchos hechos reseñables habla por referencias) el grado de antipatía que sentía de siempre por el personaje se ha ido atemperando.
¿Me ha descubierto el libro que Cela era una buena persona?¿O que lo era su personaje? Quiá. Lo que he encontrado es un acomodo de muchos de los descritos comportamientos y peculiaridades de Cela en el esquema (cada uno tiene el suyo) de lo que considero humano, con sus miserias y sus grandezas, con sus gestos inaceptables y sus reacciones comprensibles aunque no fueran justificables. García Yebra insiste en contextualizar a la persona y al actor en su época y en sus relaciones y parece buscar un correlato entre Cela y el carácter español, o al menos un cierto carácter español. La soberbia, la envidia encauzada en el afán de superarse, la falsedad utilitarista, el cainismo y un maniqueísmo que, muerto ya el gallego, produce hilaridad (“Cela dividía el mundo en dos mitades: <>”).
Y ahí está, descubro, el elemento desasosegante que me llevó a la confusión. García Yebra describe al escritor-actor como producto de una sociedad como la española del siglo XX, pero el resultado, por una suerte de ósmosis literario-psicológica, acaba siendo un divertido (nunca en detrimento de lo profundo) análisis de la naturaleza humana que trasciende países y tiempos, clases sociales y entornos educativos.

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miércoles, 25 de enero de 2017

La ventana de los libros: Se llama usted Michelle Martin


Los monstruos sí hablan, si no que se lo pregunten a Nicole Malinconi, la periodista que accedió a reunirse con una madre de familia, acusada (y condenada) de ser cómplice de asesinato, violación y tortura a varias menores de edad. ¿Con qué propósito? Con el de escuchar su versión e intentar entender sus motivaciones (criminales). Por darles sólo un dato terrible, esta mujer dejó morir de hambre en el sótano de su casa a dos niñas de ocho años que su marido había secuestrado. Usted se llama Michelle Martin es el resultado periodístico-literario de esos encuentros entre la periodista y la condenada que ahora publica la Editorial Funambulista y que se convierte en un ensayo sobre la maldad, sobre el perdón y sobre la crueldad. Aquí a España, las noticias del caso, que cumple casi veinte años, llegaron de refilón, pero en Bélgica, esta condenada y su marido aterrorizaron a todo un país, que se echó a la calle en la manifestación de repulsa más multitudinaria desde la Segunda Guerra Mundial.
            Sí, los monstruos sí hablan. Michelle Martin, que hace llamar a esa periodista para proponerle escribir un libro a medias que recoja su historia en la cárcel, toma la palabra para reivindicar su versión, para defender su ‘inocencia’. Dice que ella estaba anulada por su marido -ejecutor de los crímenes-, que no tenía juicio crítico, que no se atrevía a denunciarlo, que sí conocía que él secuestraba, violaba y torturaba a menores, pero que no tenía fuerzas para llevare la contraria. “¿Por qué?”, le pregunta la autora. “No lo entiendo, nadie lo entiende”. Y ella insiste en que eso ya pasó, en que no es la misma persona de entonces, en que eso no debería marcar su vida. La pregunta recae también en el lector a raíz de un dato: Michelle Martin, acusada a treinta años de cárcel, decide pedir la libertad condicional a los diez años de su encierro. La consigue en 2012 y nadie, absolutamente nadie, quiere hacerse cargo de ella: nadie le da cobijo, ni trabajo. Es un juez el que decide acogerla porque cree que esta sociedad debe reintegrar a los que se han arrepentido. 

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martes, 17 de enero de 2017

Pequeña mención a "La verdadera historia del Camello Xiangzi"

En Babelia, en la sección "Sillón de orejas" de Manuel Rodríguez Rivero, pequeña mención a "La verdadera historia del Camello Xiangzi":

"En 2017 pasan a dominio público las obras de, entre otros, el novelista H. G. Wells, el economista John Maynard Keynes, el filósofo Hermann von Keyserling, el dramaturgo (y premio Nobel) Gerhart Hauptmann, el narrador Lao She (recomiendo La verdadera historia del camello Xiangzi, publicado por Funambulista)..."

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viernes, 13 de enero de 2017

Jimena de la Almena: RESEÑA: El enemigo en el espejo.

Jimena de la Almena: RESEÑA: El enemigo en el espejo.: EL ENEMIGO EN EL ESPEJO Título: El enemigo en el Espejo. Autor: Leif Davidsen (Isla de Fionia 1950), ha viajado por todo e...