jueves, 19 de julio de 2018

Dos artículos sobre Entre hienas", de Loreto Urraca

La mejor manera de esconderse es pasar desapercibido entre una multitud, a plena vista. Pero eso es imposible para Loreto Urraca (Madrid, 1964), propietaria de un apellido poco frecuente y que llama la atención. Si se hubiera apellidado López, García o Martínez, seguiría siendo una funcionaria del ámbito de la propiedad intelectual que vive en El Campello después de haber estudiado Filología Hispánica en la Complutense. Pero desde el colegio ya supo que su apellido era “feo, raro, sonoro y ridículo”. Y fácil de identificar. Tanto, que la relacionó inequívocamente con su abuelo, Pedro Urraca, agente policial enviado por Franco a Francia con la misión inicial de localizar y detener a destacados dirigentes republicanos en el exilio. Con otro apellido, no habría tenido que profundizar en las andanzas de su abuelo, a quien apenas conoció en vida. Con otro apellido, no habría escrito su primer libro, Entre hienas (Editorial Funambulista), en el que rinde cuentas con su antepasado y que ayer presentó en la librería Pynchon&Co de Alicante. Con otro apellido, no se habría implicado en la necesidad de preservar la Memoria Histórica desde el otro bando. Desde el bando del que nadie habla. El de los nietos de los sublevados.

“Me tropecé con la historia en un reportaje de El País, titulado El cazador de rojos, ilustrado con una foto en la que reconocí a mi abuelo, Pedro Urraca”, recuerda la escritora madrileña. “Yo no tenía relación con él, porque mi padre nos había abandonado cuando yo era pequeña y apenas sabía nada de mi familia paterna. El reportaje se basaba en una tesis doctoral en la que se demostraba que mi abuelo pertenecía a una agencia policial de la España de [LEER MÁS EN http://elfarodelimpostor.com/la-memoria-del-otro-bando/]

LA COLABORACIÓN DEL FRANQUISMO CON LOS NAZIS EN LA FRANCIA OCUPADA

viernes, 29 de junio de 2018

"Corazón de las tinieblas" en Sonograma Magazine


Joseph Conrad hizo de sus vivencias como marino y trabajador para una empresa de expolio de marfil, un banco de pruebas para sus relatos. Novelas como Lord Jim recrean el universo náutico, desde todas las perspectivas posibles: partiendo de los entresijos técnicos hasta llegar a la visceralidad más humana, del hombre en lucha contra el mar. Y en Corazón de las tinieblas vuelven a surgir los mismos demonios del enfrentamiento contra la naturaleza, forzada por la codicia de los europeos, y contra los “salvajes” que se cruzan en el trayecto.
Conrad es consciente de la magnitud de la destrucción, y proyecta en el relato de Marlow una visión de África llena de oscuridad, pantanos y niebla, que no son otra cosa que el correlativo geográfico de los remordimientos que el hombre blanco provoca con su barbarie “civilizada”. Un entorno hostil e incomprensible, que destruye físicamente y acerca a la locura -o a la fascinación y al misticismo- a quienes se adentran en él.

LEER MÁS

Sangre en la hierba en La Razón

David Cerdá, entre muchas otras actividades que le ocupan la vida, se dedica a pensar y a reflexionar. En ocasiones lo que saca de esas cavilaciones lo pasa a papel y le sale un libro como «Sangre en la hierba (Los porqués del fútbol)», editado en Funambulista, que dedica a trata de explicar por qué lo amamos u odiamos de manera tan visceral. A primera vista parece una cuestión fácil de dirimir, pero como sucede con las grandes cuestiones de la existencia humana, y el fútbol es una de ellas, no hay una respuesta clara que desvele el origen de una pasión de estas proporciones. «Se trata de algo terrenal, que todos podemos hacer», explica mientras trata de encontrar una explicación saludable. Al ser algo terreno, sus héroes, los futbolistas, adoptan la forma de los grandes héroes clásicos al asumir lo mejor y lo peor de nosotros. Tienen las mismas pulsiones: honradez, elegancia, suerte, solidaridad, por hablar del lado positivo, pero también lo peor de la mala bilis que todos llevan en su interior. «Podemos sentir empatía por lo que sucede en el campo, porque en cierto modo es una especie de metáfora de la vida».
El autor ahonda en «un deporte de pobres», porque no se necesita nada más que algo para darle con el pie. En cualquier calle del mundo, un niño o un anciano puede sentirse como el mejor delantero centro al meter una lata de refrescos por un hueco hecho en la pared. Es la magia. «Se trata de un deporte que está lleno de cenicientas, es muy injusto a veces y presenta grandes miserias». Por eso, pese a que ahora no haya tantos, los jugadores con vidas complicadas, los antihéroes, reciben los mayores elogios, las grandes muestras de adhesión y el honor de colocarse en la cima de los semidioses del balompié. Ahí están Cruyff, Best, Maradona o Mágico González; personalidades repletas de aristas ante las que no se puede enfrentar casi ninguno de los grandes astros, como dicen en Sudamérica, del panorama actual. Vidas que sirven al resto de la humanidad de espejo en el que mirarse para amar o para odiar.

LEER MÁS

lunes, 25 de junio de 2018

James Joyce i l''Ulisses'

James Joyce i l''Ulisses': Avui commemorem el Bloomsday, el dia en què transcorre la novel·la més revolucionària de James Joyce. Parlem d''Ulisses' amb el primer gran traductor al català, Joaquim Mallafrè; els escriptors Borja Bagunyà i Lana Bastasic, creadors de l'Escola Bloom; la Maria Bohigas; el Jordi Puntí, i també amb l'autor de la nova traducció (Funambulista), Carles Llorach Freixes.

jueves, 14 de junio de 2018

Entrevista a Loreto Urraca en el programa "Contratiempo" de Radio Círculo de Bellas Artes sobre su libro «Entre hienas»


'Entre hienas', la novel·la al voltant del policia franquista Pedro Urraca escrita per la seva neta

'Entre hienas', la novel·la al voltant del policia franquista Pedro Urraca escrita per la seva neta: Loreto Urraca descobreix fa deu anys, gràcies a una tesi doctoral presentada a la UB, quina era la feina del seu avi. Pedro Urraca va ser un policia franquista destinat a París que va col·laborar amb la Gestapo i tenir l'encàrrec de perseguir els polítics republicans refugiats a França. Va ser també el policia encarregat d'acompanyar el president Companys fins a la frontera espanyola per entregar-lo als franquistes, que el van afusellar.