lunes, 30 de septiembre de 2019

"La sociedad de los personajes inacabados" en Déjate de Historias


Entrevista a Carlos Cañeque, autor de "La sociedad de los personajes inacabados", en Librújula

¿Podríamos decir, ante todo, que La sociedad de los personajes inacabados no solo desdibuja el límite entre lo real y la ficción, sino que la ficción sea parte inherente de la realidad?
Sí, el término académico de la “metaficción” se asocia a la posmodernidad, es decir, a la literatura que parte sobre todo del Ulises de Joyce. El Ulises de Joyce es metaficional porque ya en el título hace referencia a otro texto, a otra realidad ya codificada en el canon occidental, la que aparece en La Odisea, a la que la novela de Joyce hace referencia implícita constantemente. Pero si pensamos en otros textos clásicos como La comedia de Dante o el Quijote, nos encontramos con una metaficción clarísima. Dante es el autor y protagonista de La comedia, con lo que la realidad, incluso en la figura de Virgilio, que es otro autor real admirado por Dante que le hace de guía en el Infierno, se entremezclan. Lo mismo ocurre en el Quijote porque el narrador (Cervantes) nos indica que toda la historia de su protagonista se la encontró en unos cartapacios escritos por el escritor árabe Cide Hamete. Además, en la segunda parte, el bachiller Sansón Carrasco informa a Don Quijote que un tal Cervantes, desdichado en amores, escribió una primera parte en la que él, Don Quijote, es el protagonista. Pura mezcla de realidad y ficción.
Es imposible no leer La sociedad de los personajes inacabados sin pensar en Niebla de Unamuno. Aquí también nos encontramos personajes que interactúan o piden explicación a su autor. ¿Qué influencia ha tenido en usted Unamuno?
Niebla muestra, en la figura de su protagonista, Augusto Pérez, uno de los encuentros más contundentes entre un autor y su personaje. Sin duda, en mi novela, esta relación está muy presente. Aunque hay otras ideas de Unamuno que también me han ayudado a formular la trama y algunos detalles. Por ejemplo, en mi novela los personajes protagonistas se encuentran con personajes como Jesús de Nazaret, y Jesús les dice que está seguro de que el Quijote se escribió, mucho más que para parodiar los libros de caballería, para burlarse de él. Esa idea está sugerida en algunos libros de Unamuno. Pensemos en sus semejanzas: los dos son delgados y tienen barba, los dos salen a predicar en medios rurales en base a textos anteriores (El Antiguo Testamento y los libros de caballería) que contienen códigos éticos que justifican su misión, los dos reciben un tratamiento hostil (crucifixión en el caso del judío y pedradas y palos en el del manchego).

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jueves, 5 de septiembre de 2019

"El Señor de los Pájaros" de Yoko Ogawa en el Parnaso de las Artes

el señor de los pajaros

Tras el éxito de La fórmula preferida del profesor (Funambulista, 2008), se edita ahora en castellano esta singular novela, publicada en Japón en 2012, que trata de la vida del mantenedor de la residencia para clientes selectos de una importante empresa metalúrgica que, además, se ocupa voluntariamente de la limpieza del aviario situado al lado de una guardería de un barrio de una ciudad cuyo topónimo desconocemos, aunque se deduce que la acción se desarrolla en Japón. Tampoco sabemos el nombre ni el apellido de ninguno de los personajes de la novela: el Señor de los Pájaros, sus padres, el hermano mayor, la bibliotecaria, la directora de la guardería, las farmacéuticas de Cielo Azul, el anciano experto en grillos, el herrero que participa en concursos de canto de ojiblancos y unos pocos más.
Unas vidas silenciosas, discretas, unas relaciones humanas casi siempre correctas, pero poco íntimas, jalonan la metódica y aparentemente anodina existencia del protagonista, que ha aprendido de su hermano mayor la pasión por los pájaros, que es lo único que le queda al morir él y sus progenitores. Aquel incluso hablaba en poponés, idioma con el que se relacionaba con las aves, pero que nadie más entendía.

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