jueves, 27 de junio de 2019

El señor de los pájaros, de Yoko Ogawa, en Letras en Vena

Yoko Ogawa lleva a sus espaldas una larga trayectoria como novelista, tratando, a lo largo de sus publicaciones, de alejarse de los escritores de best sellers que a menudo, gracias a una gran campaña de marketing, logran posicionar sus novelas entre los primeros puestos de ventas. No obstante, conviene distinguir cantidad de calidad. Los best sellers constituyen el fast food de la literatura. De fácil lectura, lenguaje sencillo y accesible al gran público, con una trama entretenida que engancha al lector, logran embaucar a miles de lectores que lo recomiendan en cualquier tertulia. Pero como el fast food, más que nutrir matan el hambre. En el caso de Yoko Ogawa asistimos a un fenómeno curioso, pues lejos de ser novelas diseñadas para convertirse en un best seller y lograr un rápido incremento de los beneficios de editorial y escritor, sus novelas muestran una escritura muy personal, dulce y poética, haciendo que disfrutemos con cada una de las palabras que leemos y que nos emocionemos con los personajes que construye, logrando que sus libros lleguen a un amplio público. Y, sin embargo, estas novelas logran convertirse en un fenómeno de ventas, demostrando que la literatura de autor, entendida como una literatura personal, intimista, alejada del marketing editorial, puede convertirse en un fenómeno literario.
Sus novelas, según confiesa ella misma, se inspiran en clásicos de la literatura de una enorme emotividad, como El diario de Ana Frank o en las personalísimas e inclasificables novelas de Kenzarburo Oé, quien es capaz de mostrar una delicadeza y ternura propia de un poeta junto a una prosa cruel y cruda en la que describe sin tapujos los peores instintos del ser humano. Yoko Ogawa combina los elementos más sutiles del carácter humano con una prosa sutil y penetrante. La novela que reseño en esta ocasión, El señor de los pájaros, es una muestra de este estilo. Ogawa, como hace Hayao Miyazaki en sus películas, consigue mezclar en un mismo relato la poesía, la compasión, la ternura y la fábula, siendo capaz de incluir matices de realismo, con algunos puntos macabros y desasosegantes que sacuden al lector.

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jueves, 13 de junio de 2019

"El Kulterer" en El Parnaso de las Letras


el kulturer thomas bernhard
La editorial Funambulista nos ofrece en su colección breve “Literadura” un relato de Thomas Bernhard (1931-1989), el genial y controvertido escritor austriaco, verdadero “enfant terrible” de la biempensante sociedad burguesa europea del pasado siglo, que con su estilo acerado, aristado, duro, seco, pero siempre lleno de interés en la temática y de gran impulso narrativo , nos ofreció  impagables relatos y novelas, como “El malogrado” y tantas otras.En el caso que nos ocupa, un relato breve, “El kulterer”, Bernhard nos ofrece la metáfora del miedo a la libertad, personificado en el “Kulterer” (término acuñado “ex profeso” y sin traducción exacta al español) es decir,  un recluso en una cárcel que teme quedar puesto en libertad y volver a la vida cotidiana, a la desesperada y desoladora existencia mundana, mientras que los muros de la cárcel se han convertido para él en un  cómodo refugio y reducto de su pasión, un inaudito afán literario.

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"Una visita a Portugal" en El Parnaso de las Letras


Una visita a Portugal
Hay libros que se leen por el puro placer de leer, este, bien traducido por primera vez en español por Jorge Simón Izquierdo, es uno de ellos. Con un estilo elegante, poético y fluido, pero nunca recargado ni ostentoso, el gran escritor danés narra el viaje que hizo a Portugal en 1866, para visitar a una acomodada familia de comerciantes y diplomáticos con la que se había relacionado en su país. El breve paso por España, que ya conocía, no le deja buenas impresiones, pues se viven momentos de tensiones políticas y sociales palpables en el ambiente, en los estertores del reinado de Isabel II.
En Portugal, la situación es distinta, hay más sosiego que en el país vecino y Andersen recibe muchas atenciones de sus amigos y de las personas que estos le presentan (políticos, artistas, escritores…). Sus dotes de observación se manifiestan en las excelentes descripciones de lugares, de edificios, de ambientes, de costumbres que nos ofrece. Además, añade algunas referencias históricas, culturales y folclóricas que enriquecen el texto y lo humanizan, así como breves reflexiones al hilo de lo que está viviendo.

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