miércoles, 18 de diciembre de 2019

Presentación de "Sed de lex" en El Mundo

La retransmisión televisiva del juicio del procès convirtió, con la inestimable ayuda de las redes sociales, a uno de los momentos más trascendentes de la democracia española en un circo mediático. Al minuto, se comentaba cada gesto de un procesado, cada palabra del juez Manuel Marchena; se lanzaban aventuradas previsiones y análisis de urgencia tuitera... Entre tanto ruido de la inmediatez, las crónicas que a diario publicó Arcadi Espada en las páginas de EL MUNDO detenían el tiempo, aportando calma y distancia emocional para interpretar un escenario con múltiples actores enmascarados.
Durante cuatro meses, las piezas espadianas fueron una reivindicación práctica del buen y viejo periodismo, ese que algunos dan por muerto prematuramente. Agrupadas ahora en Sed de Lex (Funambulista), un coqueto volumen de 301 páginas ilustrado por Leonard Giovannini que este martes presentó en Madrid el autor, acompañado por el director de El Mundo, Francisco Rosell, y el escritor Andrés Trapiello.
"Este es un libro distante con los golpistas y que intenta retratar también un paisaje moral de Cataluña", resumió Espada, sorprendido de que muchas de las obras que se están publicando estos días sobre el juicio se declaren con orgullo equidistantes con unos dirigentes que prepararon y perpetraron de forma pública y sin disimulo, un "asalto a la democracia española".
Recordó en este sentido a su referente para la escritura de estas piezas desde el Supremo, Técnica de un golpe de Estado. La crónica de Martín Prieto del fallido embate de Tejero a la democracia, y el hecho de que cuando fue publicado en 1982 a nadie se le ocurrió despreciarlo por tomar partido contra los que violaron la legalidad.

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lunes, 16 de diciembre de 2019

Nuevas reseñas sobre "Gigoló en Riad" ("La Voz de Galicia" y "Hoy")


Yago Capablanca, ingeniero español, 30 años. Es, a la vez, protagonista, narrador y autor de Gigoló en Riad (Funambulista), un relato en primera persona de lo que supone ser un occidental, varón y joven, en Arabia Saudí. Capablanca es en realidad el seudónimo de Iván González y Luis Morales, que han unido sus fuerzas para crear un personaje que canaliza cuestiones como los estereotipos asociados a la masculinidad, el extrañamiento y choque culturales, así como la alienación del desarraigo. Gigoló en Riad puede engañar en la lectura de las primeras páginas: los autores reproducen con total verismo la prosa de quien encuentra en la aburrida soledad de las mujeres occidentales una lucrativa actividad gracias al sexo. Pero a medida que avanza la narración la prosa se va estilizando y depurando, en consonancia con la transformación que experimenta el protagonista, de quien se enamora una mujer musulmana.

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'Gigoló en Riad' nace por algo tan elemental como poner los oídos ante una historia que te cuentan. En enero de 2016 el escritor extremeño Luis Morales pasea por el Retiro de Madrid junto a su amigo Iván González y a la conversación se suma una tercera persona.
Durante el trayecto los tres hablan de sus experiencias profesionales y en un momento de confidencias el tercer paseante revela que mientras trabajó de ingeniero en Riad ejerció de chico de compañía para mujeres europeas residentes en aquel país.
El famoso dicho de «esto daría para una novela» lo ponen en práctica. Escribir novela a dos manos resulta inusual, pero deciden abordarlo en común. A esta santísima trinidad que forman Luis, su compañero Iván y el protagonista que prefieres seguir en el anonimato, le dan el nombre de Yago Capablanca, un nombre ficticio que cuenta la historia real en primera persona.

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Martes 17 de diciembre, presentación en Madrid de "Sed de lex" de Arcadi Espada


jueves, 5 de diciembre de 2019

Entrevistas a Loreto Urraca sobre su novela «Entre hienas», publicado por Editorial Funambulista, en Contra Radio y Radio Klara


Radio Klara
«XII jornadas en torno al campo de concentración de Albatera. 80 años de resistencia fascista». La Luna Sale a Tiempo - 08/11/19 

lunes, 2 de diciembre de 2019

Entrevista a Iván González, coautor de "Gigoló en Riad" en El Correo Gallego

Los occidentales creemos que vivimos en total y plena libertad. ¿Eso es porque nos falta mundo por conocer? Se lo pregunto porque en el dosier del libro se dice: "Yago ve en el Occidente actual, supuesto faro de la libertad del mundo, una gran falacia".
Yago Capablanca, el protagonista de Gigoló en Riad, por su trabajo de ingeniero, lleva años viajando por el mundo. Eso le ha hecho comprender que muchas de las cosas que nos cuentan los medios de comunicación occidentales no tienen nada que ver con la verdad, con la justicia ni con la belleza, sino más bien con intereses oligárquicos de los accionistas de esos medios que condicionan nuestro voto y nuestra manera de pensar. A menudo se publica, tal o cual artista, que murió de una sobredosis, era un alma libre... Se nos permite votar doce horas cada cuatro años a representantes que al pueblo le cuelan hasta en la sopa y nos creemos libres. En Occidente llamamos libertad a lo que no lo es.
¿La libertad forma pareja con la soledad?
Cuando un hombre trata de ser libre (solo es un intento, como la llama que quiere perdurar al consumirse la vela) suele remar hacia una isla de soledad gratificante ­donde escucha su respiración --bajo el cielo estrellado de los valientes--, porque siempre acaba bojeando solo.
El protagonista trasmite la terrible existencia de una crisis de valores... ¿que se expande?
Occidente ha perdido su vetusta proyección espiritual. Ya solo cree en sus marionetas desvaídas, pero no en el arrebol mistérico de sus sombras chinescas. Un pueblo que olvidó la dimensión daimónica de sus palabras, el fuego de su fe, la defensa de sí mismo, es un autómata averiado. Un pueblo que más que xenofobia --aunque nos lo repitan hasta la extenuación para hacernos sentir culpables-- padece una xenofilia enfermiza, que solo vive para el ocio, para competir y para prosperar materialmente, es un cangrejo ermitaño patético que deambula por la arena de la nada sin concha que lo proteja. El progreso de ese tipo de animal con conciencia tiene un horizonte borrascoso.

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Sed de lex en El Mundo


El periodista catalán reúne en un libro las crónicas que publicó en EL MUNDO sobre los días del juicio al proceso soberanista
Detalle de una de las ilustraciones de Leonard Giovannini que...
Detalle de una de las ilustraciones de Leonard Giovannini que acompañan las crónicas de Arcadi Espada en el libro 'Sed de Lex'. EL MUNDO
Al juicio del procés le faltan aún las sentencias del Tribunal Constitucional, Estrasburgo y Luxemburgo, y le faltan también los libros que acaben por fijar lo que pasó entre los días 12 de febrero y de junio en el Salón de Plenos del Tribunal Supremo. Editorial Funambulista remedia esto último agrupando las 52 crónicas con las que Arcadi Espada (Barcelona, 1957) reflejó en EL MUNDO cada jornada del juicio. Puesto que era inmejorable, lo hace bajo el mismo título que acompañó los artículos: Sed de Lex. Sí se han podido mejorar (!) las crónicas, cada una acompañada ahora de una ilustración -porque ilumina, adorna y aclara- de Leonard Giovannini.
Durante los cuatro meses de vista oral, Espada se hundió en el fondo del proceso al procés, evitando así que la retransmisión ocultara lo esencial. "No importaba que el juicio lo retransmitieran en streaming las televisiones o Youtube", dice la editora, "las crónicas arcadianas contenían más vida y verdad que lo que podían transmitir las imágenes y el sonido de la señal institucional".

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