lunes, 18 de diciembre de 2017

"Luz brillante" en Libros y Literatura

Tener esa enfermedad tan literaria que en otra época se llamó ser un letraherido es una fuente inagotable de sorpresas. Cuando pedí Luz brillante no había leído la sinopsis, no sabía nada de su autora y si quise leerla fue porque se publicitaba como la Murakami femenina y tengo una amiga muy de Murakami a la que tenía ganas de regalar una recomendación. No sabía que era un libro mítico en Japón, no sabía que tenía más de treinta años (que es una de esas cosas que uno sabe si lo lee, porque es absolutamente intemporal salvo porque en un viaje en coche ponen un casete, que ya no se estila demasiado), pero sobre todo no sabía que me iba a resultar un libro tan absolutamente emocionante, todo un impacto. Me dirán que una historia de un matrimonio entre una mujer alcohólica con cierto desequilibrio emocional del ámbito psiquiátrico y un doctor homosexual tampoco es una historia excesivamente original, pensarán que es simplemente la historia de un matrimonio de conveniencia más para mantener las apariencias en una sociedad conservadora. Si yo ahora les digo que en realidad Luz brillante...

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lunes, 4 de diciembre de 2017

Cartagena Actualidad dedica una artículo a Introducción a la belleza de las matemáticas

Todos…matemáticos y no matemáticos deberían de leer Introducción a la belleza de las matemáticas… los que no se dedican a esta disciplina podrán entender a los que nos dedicamos a ‘intentar’ enseñarla… De verdad hay belleza en toda ella. Qué decir del número ∏ (pi), o sacar todo el producto a la expresión , o acariciar a los números primos y sus secretos… en fin, otro tipo de belleza.
Tras el éxito de la novela La fórmula preferida del profesor, Yoko Ogawa recoge en este libro una serie de conversaciones sobre el mundo de las matemáticas con el profesor y divulgador Masahiko Fujiwara. Estas conversaciones trazan un recorrido lúdico por la disciplina y por las vidas de ilustres matemáticos.

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Hotel Iris en el blog de Jimena de la Almena




Su lectura me ha parecido:
inquietante,  psicológica, con pequeños detalles muy interesantes, ligeramente cinematográfica, precipitada en cuanto a su desenlace... Queridos lectores y lectoras, a nadie se le escapa que el boom de la literatura erótica esta experimentando su particular y dulce ocaso. Hace unos años las librerías se llenaban de novelas que, bajo el todopoderoso calificativo de "best seller", abordaban de una forma un tanto decepcionante historias enmarcadas en el género erótico. Dichas novelas se vendían como churros, tal fue su impacto entre el público que incluso hay quien se hizo de oro con las ventas, y no solo hablamos de los propios autores, mujeres en su aplastante mayoría. Muchas editoriales nacieron al calor de este género tan en auge y el nombre de E.L. James acabó formando parte de la memoria de muchos fans y no tan fans de las novelas eróticas. Sin embargo, todo tiene una subida, que en ocasiones es vertiginosa, y una bajada, que también puede ser precipitada. 

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lunes, 27 de noviembre de 2017

EL MATRIMONIO COMO PASIÓN O COMO PROFESIÓN


   
   Memorias de dos jóvenes esposas forma parte de La comedia humana, título de uno de los mayores proyectos de la historia de la narrativa. Honoré de Balzac (1799-1850), su autor, había proyectado escribir ciento treinta y siete novelas e historias interrelacionadas para retratar su época, la sociedad francesa en el período que se extiende desde la caída del imperio napoleónico hasta la monarquía de julio (1815-1830). Son novelas que integran las Scènes de la vie privée que Balzac, al percatarse de su éxito, decide ampliarlas en su “opus magnum”, La comedia humana. Este proyecto se justificaba en aquellos momentos tanto por el éxito y la popularidad del autor como escritor por entregas, como por la permanente urgencia de dinero que le acuciaba. El proyecto se vio truncado por el fallecimiento del escritor, aunque dejó listas para su publicación ochenta y siete novelas y siete más no previstas en el proyecto inicial. Los grandes éxitos de La comedia humana son sin duda Eugénie Grandet (1833) y La Père Goriot (1835).
   Memorias de dos jóvenes esposas fue escrita en 1834, aunque no vio la luz hasta 1841. Es la única novela epistolar de Honoré de Balzac. Su trama reproduce las confidencias que, entre si y a través de sus cartas, hacen dos jóvenes amigas: Louise de Chaulieu y Renèe de Maucombe. Ambas habían abandonado al mismo tiempo el convento de carmelitas en el que estaban destinadas a profesar, y encuentran prácticamente al mismo tiempo a sus futuros esposos. Sus caracteres y condición social son totalmente opuestos y, sin embargo y a pesar de la distancia, se teje entre ellas una gran complicidad. Louise es aristocrática, soñadora, concibe el amor como una pasión arrolladora y absorbente. Renée, por el contrario, es discreta, una tranquila burguesita que se casa por conveniencia, lleva una vida tranquila, consciente de que su obscura carrera acabará en un apacible retiro. Consiente de buen grado en convertirse en la señora de Estorade, un hombre de treinta y siete años, pero que aparenta cuarenta. Louise disfruta de la vida mundana parisina. Reprocha a su amiga el hecho de haberse casado al azar, sin conocer al que será su marido. Pero conoce y termina por enamorarse de su profesor de español, Felipe de Henárez, duque de Soria, fugitivo y desterrado tras la expedición del duque de Angulema en 1823. Tras no pocos lances novelescos, Felipe entra en posesión de su fortuna y Louise se casa con él, sin importarle su fealdad, arrobada por una pasión desenfrenada, que se verá interrumpida a los pocos años por la muerte de Felipe. Mas años más tarde, superado el duelo, Louise le comunica a Renée que se casa de nuevo, esta vez de forma secreta, con Gaston, un poeta y dramaturgo que vive de su trabajo y varios años más joven que Louise.

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"La deriva de la educación superior" en Librario Íntimo




Vivimos —y David Cerdá nos lo explica con profusión de datos en las páginas de este libro— una época muy preocupante para la universidad. El asedio de las tecnologías, la influencia mastodóntica del mundo económico, la idea corrupta de que se trata de una mera fábrica de expedición de títulos de cara al mercado de trabajo, el desprecio gravitacional por las humanidades… Son vectores que la desgarran, la erosionan y están provocando en ella una distorsión durísima pero, a juicio del ensayista, reversible.
La absurda consideración de que su tarea consiste en crear “una productiva armada de soldados para el entramado empresarial de un país” supone de hecho “confundir demanda social con valor social”. Porque lo que realmente tiene que ser la universidad es un espacio de preparación multidisciplinar, donde se forje la mente y el temperamento de los estudiantes, para convertirlos en personas formadas, críticas, dialogantes, versátiles, sensatas y desprendidas que sirvan como “dique contra la barbarie que siempre ha amenazado a Europa, y a cualquier sociedad que se sueñe libre, próspera y moral”.
Para alcanzar esa meta se deben cohesionar esfuerzos por parte de todos los estamentos sociales (desde el político que legisla hasta el padre que colabora, desde el profesor que enseña con entusiasmo hasta el alumno que se implica con esfuerzo en el proceso de aprendizaje), porque necesitamos personas formadas que sepan distinguir en todo momento “lo importante de lo secundario, y lo secundario de lo superficial, en un mundo que les entremezcla todas las sensaciones, todos los valores y todas las precedencias”. En ese sentido constituye un error rebajar el nivel para “democratizar” el proceso. Antes bien, todas las partes deben exigirse a sí mismas el máximo rigor, para que la zafiedad, la achicoria y la grisura no impregnen el ámbito universitario en el que ahora “tenemos muchos estudiantes soñolientos y necesitamos muchos soñadores”.

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"La fórmula preferida del profesor" es el libro de Japón por el blog 200 países, 200 libro

Siempre se me han dado de pena las matemáticas. Una de mis mejores recuerdos de adolescencia fue cuando, a final de segundo de BUP (lo que sería cuarto de ESO hoy en España, las siglas corresponden a Bachillerato Unificado Polivalente), el profesor de matemáticas dijo “un saludo a los de letras puras, esta va a ser vuestra última clase de mates en toda vuestra vida. A los demás, os veo el año que viene para conocer el fascinante mundo de las radicales”. A lo mejor mi memoria falla y ya habíamos visto las radicales anteriormente y mencionó otra cosa diferente, pero eso solo mostraría que si en algún momento de mi vida aprendí de qué iba eso, lo he olvidado por completo.
No diré que La fórmula preferida del profesor, la novela seleccionada para Japón, me haya hecho replantearme todo aquello y esté pensando ahora en volver a estudiar para rodearme de fórmulas y números. No creo que ningún libro pueda conseguir semejante despropósito. Pero no miento si digo que, gracias a esta obra de Yōko Ogawa, me apetece aprender mucho más sobre la belleza intrínseca de las matemáticas.
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La fórmula preferida del profesor cuenta la historia de una madre soltera -narradora del libro- que entra a trabajar como asistenta en casa de un anciano profesor de matemáticas muy peculiar: debido a un accidente de tráfico años atrás, su memoria solo dura ochenta minutos. Esto hace que viva rodeado de papelitos donde apunta lo que hace, lo que es, lo que quiere, lo que piensa, para poder acordarse en cualquier momento posterior a ochenta minutos más tarde. Desde el principio de la novela, Ogawa usa un registro directo y despojado de filigranas adjetivales pero al mismo tiempo cercano al melodrama.

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miércoles, 8 de noviembre de 2017

Entrevista a Juan López-Herrera en el Diario de Sevilla

¿Qué le lleva a escribir La ínsula inefable?
-La novela se nutre de experiencias diversas -algunas bastante pintorescas- en varios de los sitios en los que he vivido, desde Brasil a Perú, pasando por Cuba y la propia España. La trama central se inspira en una historia de cuyo inicio fui testigo en La Habana. Tiempo después, viviendo ya en Lima, me reencontré por azar con el protagonista de la historia y me di cuenta de que él no era consciente de lo que le había pasado, lo que me impactó profundamente. Pero no cuento más porque desvelo el misterio.
-La sinopsis indica que es un "caleidoscopio ibérico-tropical de días vividos en un vértigo de ron" con menciones a Ella, Julio Iglesias, seguidores del Dépor, Nino Bravo y un reputado polígrafo de Mondoñedo. ¿No es algo bizarro, como dirían los franceses?
-Dicho así, efectivamente puede parecer excesivo, pero creo que al final las piezas encajan sorprendentemente bien, aunque lo tendrán que juzgar los lectores. Los andaluces tendemos al barroquismo y nos movemos con naturalidad en el exceso. Y el sentido del humor andaluz es siempre un ejercicio de surrealismo.
-¿Es el Caribe su ínsula Barataria?
-No, cómo se dice al inicio de la novela, es más bien mi San Borondón, aquella isla mítica que creían avistar algunos navegantes pero que nadie consiguió jamás encontrar.

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jueves, 2 de noviembre de 2017

"Memorias de dos jóvenes esposas" en la revista cultural Agitadoras

Dos voces se van alternando para construir la deliciosa historia que preside esta novela del francés Honoré de Balzac, que traduce Joaquín García Bravo para el sello Funambulista: de un lado tenemos a Armande-Louise-Marie de Chaulieu, que a los 18 años ha abandonado las dependencias un convento de carmelitas, tras permanecer en él la mitad de su existencia, y se ha instalado de nuevo en casa, en el aposento de su difunta abuela; del otro, a Renée de Maucombe, su íntima amiga, con quien se cartea y a quien revela hasta los pormenores más inauditos de su corazón y su cerebro. Louise explica que su reincorporación al mundo le está resultando muy agradable y que se nota perfectamente acomodada en él (“Soy un hermoso fruto verde y tengo una gracia primaveral”), mientras que Renée, mucho menos interesada en la mundanidad, prefiere acogerse a la idea de un matrimonio con Louis de la Estorade, con quien espera vivir tranquilamente en su retiro campestre. Estos dos modos de entender el mundo se van mostrando en las diferentes misivas que las jóvenes se intercambian y que sirven al novelista de Tours para trazar unos exquisitos retratos sobre ambas. Podría, desde luego, haberlo hecho por la vía narrativa convencional, con un narrador omnisciente y un elevado despliegue de detalles paisajísticos e históricos: a Balzac le sobraban recursos para acometer esa empresa y salir victorioso. Pero optó por otra ruta, que los lectores agradecemos mucho, porque nos parece más interesante: la de dejar que la historia se alce, se sostenga y se desarrolle sobre las voces sensibles, inteligentes, intrépidas y, sobre todo, profundamente analíticas de estas dos muchachas. Ellas se comunicarán reflexiones sobre el sentido del matrimonio, sobre la crianza de los hijos, sobre la libertad y autonomía de la mujer, sobre el poder del dinero, sobre las convenciones sociales y sobre mil temas más que, trenzándose, generan un fresco impagable sobre la Francia de su tiempo. Y todo ello, huelga decirlo, con una prosa de extrema elegancia, que convierte estas Memorias de dos jóvenes esposas en un relato de lectura tan placentera como educativa, tan fluida como inolvidable…

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lunes, 30 de octubre de 2017

La vida y las aventuras de Jack Engle en Sonograma Magazine


Con « La vida y las aventuras de Jack Engle», el joven Whitman no se dio a conocer al público porque publicó anónimamente esta novela. No se sabe muy bien porqué. El hecho es que fue recuperada el año 2015 por Zachary Turpin, un estudioso de la obra de Walt Whitman que ejerce la docencia en la Universidad de Houston. Whitman, uno de los poetas más conocidos y adorados de América, que solía publicar con pseudónimos, no se hizo visible hasta que publicó «Leaves of Grass», el 1852, obra que representó para el autor el inicio de su creación literaria. Como poeta dio rienda suelta a un lirismo que, a pesar de vivir en un mundo de contradicciones, llega al corazón de cualquier lector de «este mundo» tan peligroso…
Gracias a la encomiable labor de Zachary Turpin se conoce esta novela corta, además de una serie de diarios y libros sobre la vida saludable que defendía Whitman. Resumiendo, el poeta americano publicaba, también, ficción.

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martes, 24 de octubre de 2017

"Entrevista capotiana con Juan López-Herrera, autor de "La ínsula inefable"

En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Juan López-Herrera.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
En cualquier ciudad con al menos dos mil años de historia, cuyo corazón uno pueda recorrer a pie, donde sea posible desayunar en la calle de forma civilizada (cafelito y tostadas de manteca colorá) y donde uno pueda encontrarse con los amigos sin necesidad de citas previas. Puede que eso me limite a Sevilla y Cádiz, pero ya dijo mi paisano Fernando Villalón que el mundo se divide en dos partes: Sevilla y Cádiz.
¿Prefiere los animales a la gente?
No, claramente prefiero a la gente. Con todos mis respetos, creo que quienes prefieren a los animales suelen tener serios problemas de relacionamiento con sus semejantes. Acabo de vivir tres años en el Reino Unido y me produce cierta desazón que alguien dedique más mimos a un perro o un caballo que a un niño.
¿Es usted cruel?
No, al menos no conscientemente.
¿Tiene muchos amigos?
Sí, practico el culto de la amistad y soy muy fiel a mis amigos. Muchos de ellos son mis amigos de infancia y de colegio.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Cada día más, la bondad.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
No, porque no espero de ellos más de lo que pueden dar.

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miércoles, 11 de octubre de 2017

"Giovanni Episcopo" en Letras en vena

Gabriele D’Annunzio se consagró a finales del siglo XIX como uno de los máximos representantes del decadentismo literario europeo.
Sus estudios en la Facultad de Letras le abrieron las puertas de los salones aristocráticos de Roma.
Amante de la filosofía de Nietzeche, sus obras están marcadas por la exploración de la psicología humana y por autores rusos de la talla de Dovtoyevski.
Nos encontramos pues ante un clásico. Una pequeña joya literaria inédita hasta ahora en español. Se trata de una novela breve, un relato dramático en el que el infortunio caminan de la mano de nuestro protagonista: Giovanni . Un humilde empleado de archivo de carácter tranquilo que se hospeda en una pequeña pensión y que goza de una vida simple y ordenada. Hasta que una noche cualquiera, tras salir a dar una vuelta con sus “colegas” el destino lo une irremediablemente a Giulio Wanzer, un vividor sin escrúpulos que lo utiliza, como a todos, para sacar un beneficio.
De repente, su pasividad moral o su incapacidad de reacción lo empujan a seguir a Wanzer hasta otra pensión donde conocerá a Ginevra, una joven de la que se enamorará ciegamente. Por otro lado, Wazner desaparece de la ciudad, y éste aprovechará el momento para formar una familia. Aunque al principio piensa que ha conseguido lo que quería, pronto se da cuenta de que ni si quiera su mujer lo respeta. Lo único que daba sentido a su vida era Ciro, su ángel de luz, el que iluminaba la inmensa oscuridad en la que vivía inmerso…pero éste ya no está.
No olvidemos que se trata de la confesión de Episcopo, una canción desesperada marcada por la tragedia que ha significado su existencia.

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martes, 3 de octubre de 2017

Entrevista en Todoliteratura a João Cerqueira sobre su novela "La tragedia de Fidel Castro"

LEER la entrevista en Todoliteratura
La traducción al inglés de la novela de João Cerqueira "A segunda vinda de Cristo à Terra, Jesus and Magdalene" finalista del Premio Book Excellence

lunes, 25 de septiembre de 2017

Entrevista a Miguel Sáenz, autor de "Territorio"


CATI CLADERA
Académico de la RAE, jurista, escritor, y el mejor traductor del alemán al castellano de las últimas décadas, Miguel Sáenz es casi una leyenda gracias, entre otras cosas, a la tarea inverosímil de haber traducido la obra completa de Thomas Bernhard (y añadan a Grass, Kafka o Rushdie). En 2017 ha publicado la excelente Territorio (editorial Funambulista), que recrea su infancia en Ifni, Marruecos, como hijo de un militar de alto rango destinado en ese paisaje desértico cruzado por dos culturas muy diferentes.
Según Nicole Brossard, el motor del traductor es la curiosidad hacia el texto del otro...
Si uno es aficionado a los libros y conoce varios idiomas, traducir es algo casi tan automático como hablar. En mi caso, empecé traduciendo para las Naciones Unidas un tocho de Derecho Administrativo alemán, ¡poco tenía que ver con la curiosidad! Y mi primera traducción literaria me la propuso Jaime Salinas: Carta breve para un largo adiós, de Peter Handke. Él se empeñó en que yo sabía alemán, algo que en ese momento era discutible, y empezó a proponerme trabajos como ese. Desde luego, cuando acabé su encargo de las seiscientas páginas de El rodaballo, de Grass, Jaime había conseguido tener razón: ¡al fin sabía alemán de verdad! Claro, es que la teoría de la traducción apenas tiene interés, y eso que alguna vez la he impartido como profesor. Lo único que cuenta en este oficio es la práctica.
Leyendo su biografía de Thomas Bernhard o su novela-memoria Territorio, cuesta imaginarlo dando clases: su tono nunca es profesoral ni académico.
Es que a mí no me gusta demasiado dar clases, ¡lo que me gusta es dar una conferencia, cobrar y marcharme! Pero durante un año, en la Complutense, ocupé la plaza docente que antes contó con Agustín García Yebra, y luego Javier Marías, y me lo pasé muy bien. Lo único malo era que yo trabajaba cinco veces más que los alumnos. Me encantaba traducir en grupo con gente joven, porque tenían ideas extraordinarias.
Félix de Azúa dijo que Miguel Sáenz traduciendo a Thomas Bernhard había sido el prosista en castellano más influyente de su generación. ¿La reconoce correcta?
No conocía esta declaración, y reconozco que tengo que invitar a Azúa a una copa. Pero veamos: yo escribí un artículo titulado Los hijos de Thomas Bernhard, en referencia a todos los autores castellanos que recibieron su influencia y la asimilaron bien. Esa influencia fue cuantitativamente más llamativa en Argentina. Pero hagamos dos matices: es Bernhard quien interesa a todos esos escritores; y hay que distinguir entre quienes han sabido incorporar esa admiración hacia él en un estilo propio, y quienes no han sido capaces de superar la mera imitación. 
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jueves, 17 de agosto de 2017

La orilla de las letras: Reseña: EL SUICIDIO DE SAÚL, de Carlos Eugenio Lóp...



Mi perro es un ser inteligente, estoy convencida de ello. Se esconde para que no le pasee (no le gusta la calle, ni la gente, ni los otros perros), busca siempre la manera de hacer nuevas travesuras, me consuela cuando estoy triste. No lo imagino, sin embargo, divagando sobre su propia existencia y otros temas de gran transcendencia. Aunque, ¿y si lo hace y no me doy cuenta? Igual que Schopenhauer, el perro narrador de La muerte de Saúl, la novela de Carlos Eugenio López de la que os hablo a continuación.
Schopenhauer se encuentra de nuevo en la perrera. Tras siete años con un dueño, ha vuelto al punto de salida. No lo hace con las manos vacías, sin embargo: de sus siete años como perro doméstico trae muchos conocimientos sobre muy diversos temas y la verdad de lo que ocurrió la tarde en la que su dueño, presuntamente, acabó con la vida de dos personas. Por supuesto, esto no ayudará a su dueño en el juicio, pero sí a los lectores a comprender muchas cosas. ¿Qué ocurrió realmente aquel día? 
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lunes, 14 de agosto de 2017

"La ínsula inefable" o cuando los diplomáticos se convierten en escriotres

El diplomático “escribe como persona, porque es persona”, pero también “escribe para el Estado, es sus ojos, sus oídos, su intuición en otro Estado, lo representa y negocia en su nombre”, explicó a The Diplomat el actual embajador de España en Francia, Manuel Montobbio, autor de los poemarios Mundo. Una geografía poética y Guía poética de Albania y de numerosos ensayos, como el muy reciente Ideas Chinas. El ascenso global de China y la Teoría de las Relaciones Internacionales.

Diplomacia y literatura conviven muy bien. De hecho, la literatura ha sido para mí una herramienta sin igual para conocer las sociedades y los países en los que he estado destinado”, declaró a The Diplomat el director general para Europa del Ministerio de Asuntos Exteriores, Juan López-Herrera.

“Por el contrario, diplomacia y escritura conviven mal”, matizo. “Sólo he conseguido escribir dos novelas (La cream coneshion y La ínsula inefable, publicada este mismo año) y una narración corta (Breve relación del verdadero encuentro de dos mundos) en casi treinta años de carrera y puedo asegurar que no es por falta de ideas ni de ganas”.

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viernes, 21 de julio de 2017

MIguel Sáenz y "Territorio" en La Luna de Alcalá

Desde la Biblioteca de Babel

En 1980, el premio de Alcalá-Narrativa en su segunda edición, se le otorgaba a Miguel Sáenz por Memsahib, un relato construido con las cartas que el protagonista escribe desde Nueva Delhi a Natacha en Madrid, una mujer casada (memsahib). Ninguna llegará a su destinataria porque su autor se negará a ponerlas en el correo. Sin embargo el lector descubrirá en ellas, con pinceladas certeras, parte de los secretos de un sugerente pero complejo territorio sobre el que Flashman, el personaje creado por MacDonald Fraser, afirmaba: «Tal vez haya países mejores que la India para un soldado, pero yo no los he visto». Cita con la que se abre la narración epistolar de un funcionario que, integrado en una delegación europea, pasa unos días en aquel atractivo pero complejo país; experiencia que trata de compartir con un amor lejano e imposible.


Samuel Beckett en casa
Algunos meses más tarde de la concesión del premio, tuve ocasión de conocer personalmente a su autor. No en vano yo había sido artífice, en parte, de la creación de esos premios locales de narrativa y poesía que intentaban –a través de su publicación y jurados de prestigio– dar a conocer nuevos valores en dos géneros tan desatendidos por crítica y público. Durante bastante tiempo también fui responsable de su materialidad gráfica. Por eso cité en mi casa a Miguel Sáenz, para tratar del diseño de su libro. Cuando le abrí la puerta creí encontrarme con Samuel Beckett, su físico y su seriedad me hicieron pensar que tal vez había estado esperando a Godot. La conversación fue distendida y aceptó desde el primer momento mi idea para la cubierta. Ante su segundo apellido le comenté que yo conocía a un militar paracaidista en Alcalá llamado Sagaseta. «Es mi hermano», me respondió.
De Larache a Thomas Bernhard
Hijo de militar, Miguel Sáenz nació en 1932 en Larache ciudad al noroeste de Marruecos que por entonces pertenecía al Protectorado Español. Aparte de recordar que allí, ocho años antes, había nacido también el efímero novelista Luis Martín Santos y donde hoy están enterrados Jean Genet y Juan Goytisolo; aquella ciudad a orillas del río Lucus y del Atlántico supone para mí la evocación de un tiempo ya lejano, y por tanto romántico, que aún creo adivinar en el cartel que realizó Mariano Bertuchi para su promoción turística. A lo largo de estos casi cuarenta años, me he reencontrado continuamente con Miguel Sáenz en las páginas de los libros; desde aquella curiosa novela suya: Homenaje a F.K. (Ed. Planeta) hasta las traducciones del teatro de Brecht, algunas obras de Günter Grass, los inquietantes textos de W. G. Sebald… pero sobre todo en la controvertida figura de Thomas Bernhard que me descubrió con Una biografía (Ed. Siruela) y me obligó a ahondar en gran parte de la obra traducida del escritor austriaco, hasta llegar a Maestros antiguos (Alianza Ed.) desolador testimonio que nos aboca continuamente al morboso deseo de cambiar el nombre de Austria por el de España. Hace diez años coincidí con él en el Teatro Valle-Inclán. Se estrenaba Ante la jubilación, de Thomas Bernhard; traducción suya y dirección de Carme Portaceli. No me atreví a saludarle, temí que no me recordaría. Lo observé de cerca y comprobé que, con el paso del tiempo, a mi samuel beckett particular el pelo blanco le había inferido una atractiva serenidad a su rostro.
Territorio y Miguel Saenz
Cubierta de “Territorio” (Ed. Funambulista) y Miguel Sáenz.

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lunes, 3 de julio de 2017

Miguel Sáenz, memorias río arriba, árbol adentro (El Cultural)

Traductor de Bertolt Brecht, de Günter Grass, de Faulkner y Kafka, Miguel Sáenz ha publicado un libro de memorias que he leído con creciente interés. La verdad es que el ejercicio de sinceridad sin aspavientos que hace el autor mantiene la atención y además emociona. Hijo de militar, las palabras honor, dignidad, honradez, lealtad, tuvieron para él desde niño una significación de singular calado. Educado por los marianistas en el África española de la posguerra civil, Sáenz se esfuerza por contener la admiración que le suscita la figura de su padre. El niño vivía la novela vital del cabeza de familia, mutilado de guerra, con asombro. Se refiere a Sidi Ifni, que yo visité por cierto en el último vuelo de la avioneta del ABC verdadero, cuando el terremoto, y luego escribí un editorial por el que me dieron el Premio Luca de Tena 1960. Pero Sáenz, que titula su libro Territorio, se detiene más en Tánger, tal vez porque a sus oídos infantiles llegaban las consignas, “por el imperio hacia Dios”, de los falangistas ilusos de la época: “Tánger nuestro es, Gibraltar vendrá después”. “Tánger, de hecho, -escribe- marcó a toda nuestra familia”.

Como tantos otros militares, y en contra de lo que se cree, (el propio Miguel Sáenz es jurídico del Aire), su padre era un hombre muy culto que devoraba los libros y, en los almuerzos familiares, el niño Miguel escuchaba debatir sobre La montaña mágica, de Thomas Mann, o Por siempre ámbar, de Kathleen Winsor. Tuvo, sin embargo, el autor de Territorio la suerte de leer los tebeos y los libros propios de la infancia y la adolescencia. Aparte la revista Chicos, y tal vez El guerrero del antifaz, las aventuras de Guillermo, el niño rebelde de Richmal Crompton, las novelas de Emilio Salgari y de José Mallorquí eran sus lecturas preferidas. Después fue llegando, poco a poco y a su debido tiempo, la gran literatura, las Novelas ejemplares de Cervantes y hasta las Odas de Horacio, que el autor, haciendo alusión a Leuconia, asegura que todavía las recita de memoria. José Mallorquí, por cierto, autor de Tres hombres buenos y del centenar de novelas de El Coyote, se suicidó con el viejo revólver que utilizaba su personaje, un colt calibre 45, acción simple, modelo Paterson.


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Viaje al paraíso perdido de la infancia con Miguel Sáenz

Se puede ser una persona con prestigio, un traductor reconocido, un miembro de dos academias de la lengua, la española y la alemana, y , al mismo tiempo ser un descubrimiento literario?
Parece que sí.  Miguel Sáenz (Larache, Marruecos, 1932) lo ha hecho: sorprender, a los 85 años, cuando ya se está en la recta final de la vida, con Territorio (Funambulista), una pequeña obra que es memoria, recuerdo, historia, relato y testimonio. Él, que ha traducido a escritores como Franz Kafka, Bertol Brecht, Thomas Bernhard, Günter Grass y Peter Handke, y a otros autores de lengua francesa e inglesa, como Faulkner y Rushdie, además de traductor en la ONU.
“Desde hace medio siglo paseo por el mundo una novela (…)”.  Así comienza Sáenz para llevar de la mano al lector a través de su novela construida con la finura de los recuerdos y la delicadeza con la que los repasa para configurar un territorio que es lugar, Sidi Ifni, y también infancia. Allí vivió como hijo de un general de infantería.
Con una escritura transparente, limpia, sin alardes y, por lo mismo, bella, Sáenz se aproxima a geografías que fueron y que no volverán a ser. Es lo que dice quien ya no tiene que conquistar a nadie.

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Entrevista a Carlos Eugenio López en Cartagena Actualidad

El suicidio de Saúl no es, ni pretende serlo, literatura de consumo, no es un libro fácil de leer, es un libro magnífico para todos aquellos que le guste ir más allá en la lectura… que le haga pensar y plantearse una y mil preguntas sobre el nihilismo y lo absurdo, muchas veces, de la existencia, indagando además sobre el mal, todo ello envuelto en un genial humor negro al tiempo que paseamos por la filosofía pura y dura –curioso es que el libro esté publicado en la colección ‘literadura’-. Hay que ser muy buen lector para seguir la narración a través de la voz de un perro “Arturo Schopenhauer”… una auténtica delicia enfrentarse a los razonamientos y las reflexiones del personaje central.

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Arcadi Espada habla de Enrique Badosa en El Mundo

http://www.elmundo.es/opinion/2017/06/25/594ead0e46163f61768b457c.html

viernes, 23 de junio de 2017

"Giovanni Episcopo" en Libros de Cíbola

Después del éxito de la decadentista y controvertida Il piacere (1889), Gabriele D’Annunzio escribe Giovanni Episcopo (1891), una novela corta que, inspirada en el relato-confesión de algunos autores rusos (Gogol, Dostoyevski), narra la triste historia de un humilde empleado acosado por colegas y mortificado por la sociedad que le rodea. Giovanni Episcopo es una confesión en un sentido literal, porque esta nouvelle se abre en una comisaría, donde nuestro protagonista, cansado y angustiado por los fantasmas que perturban su sueño, empieza a contar su dramática historia.
El argumento es, resumido, el que sigue. Giovanni Episcopo tiene una vida de rutina y mediocridad y después del trabajo trata de divertirse con sus colegas (más bien sus colegas se divierten a su costa) cenando cada noche en la misma casa de huéspedes. Allí conoce a Ginevra, una camarera joven y apuesta, pero de dudoso pasado (y presente), de la que se enamora y con la que se casará casi por accidente y medio a escondidas. Mientras tanto, su colega y cabecilla del grupo de “amigos”, Giulio Wanzer, que ejerce sobre Episcopo un dominio total y cruel, es acusado de robo y escapa a Argentina. Después de unos días de matrimonio, Ginevra comienza a cambiar el carácter y a mostrarse hostil a su marido. Giovanni piensa que todavía puede salvar su matrimonio después del nacimiento de si hijo, pero la esperanza es en vano. Los problemas familiares hacen que descuide sus deberes en el trabajo y acaba despedido. Nuestro protagonista comenzará a ahogar sus frustraciones en la bebida ya que su casa se convierte, según sus propias palabras, en un lupanar y él prácticamente en un sirviente. En esta espiral de abyección y degradación, aparece su viejo amigo Wanzer que seducirá a Ginevra. Tras maltratar a su mujer en una ocasión, Episcopo asesina Wanzer en un acceso de valor e ira. Para colmo Ciro, el hijo de Episcopo, muere por una enfermedad. Como se ve, todos los ingredientes de una obra adscrita al más ortodoxo modelo naturalista de finales del XIX. Pero D’annunzio trasciende estos elementos gracias a una gran intensidad de escritura tal, que en apenas cien páginas es capaz de crear un drama y un personaje inolvidable a pesar de su infelicidad.

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jueves, 22 de junio de 2017

Devoradora de libros: Hotel Iris - Yōko Ogawa

Devoradora de libros: Hotel Iris - Yōko Ogawa: Edición: Funambulista, 2017 (trad. Juan Francisco González Sánchez) Páginas: 256 ISBN: 9788494616457 Precio: 16,00 € ...

martes, 20 de junio de 2017

Hotel Iris en El Imparcial

En el año 2002, Ediciones B publicó una novela de Yoko Ogawa, Hotel Iris, que pasó desapercibida para la mayoría de la crítica y del público. Solo algún articulista se fijó en la extraña magia de la historia de amor entre una menor de edad y un traductor en el ocaso de su vida. Ahora, la editorial Funambulista la ha rescatado y nos la ofrece en una nueva traducción. Vale la pena no pasarla por alto.
En principio, el argumento, una historia de amor entre un hombre mayor, solitario, apegado a un trabajo menor (traductor del ruso de folletos técnicos, retirado en una isla solitaria, sospechoso de haber asesinado a su antigua mujer) y una niña de diecisiete años que ha dejado el colegio y que trabaja en el hotel familiar bajo la férrea autoridad de su madre, podría predisponer al lector a pensar que se trata de una delicada historia de sombras japonesas con algún matiz dickensiano. Y delicada lo es, sin duda, pero su lectura es como una patada en el estómago; o como el grito sordo de un ser solitario.
La sexualidad femenina es un terreno todavía huérfano de una cartografía precisa. También la masculina, pero hoy nos ocupa la femenina. Sí, es cierto que hay suplementos dominicales, programas de radio o televisión que se ocupan de describir órganos y funciones, de dar unas pautas “sanas” de lo que debe ser el sexo. Pero también hay dos escritoras japonesas, Hiromi Kawakami y Yoko Ogawa empeñadas en ir más allá, en pasear por los límites y la zona de sombra de esa sexualidad para tratar de contarnos lo que ven, sienten y piensan.
Son dos heroínas inesperadas, que bucean en los abismos de la diferencia de edad, en la aparente lisura de las relaciones del mismo sexo, en las pasiones mudas que permean a los jóvenes en la soledad de sus habitaciones urbanas. Allí encuentran sentimientos y pasiones inexpresables en otro país que no sea Japón. Porque, de la literatura actual, solo la japonesa es tan delicadamente anticonvencional, tan incorrecta políticamente en un sentido sutil y profundo.

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miércoles, 14 de junio de 2017

Infancia en Sidi Ifni (reseña de Revista de Libros sobre Territorio, de Miguel Sáenz)


La filatelia es una pasión incomprensible, pues no nace del amor a la belleza, sino a lo raro e insólito. Nunca entendí que un pequeño sello marrón con la imagen de Manuel de Falla y un matasellos que conmemoraba la visita del general Franco a las Islas Canarias constituyera una pieza particularmente codiciada, con un precio escandalosamente alto. Por el contrario, los sellos del territorio de Ifni poseen un escaso valor material, pese a su enorme belleza: costas con palmeras, nativos tocando instrumentos exóticos, solemnes camellos recortados contra el cielo, pastores oteando un horizonte infinito, artesanos trabajando en la pequeña casba. Al escribir esta nota, mi imaginación rescata una imagen que probablemente no se corresponda con ningún sello, pero que flota en mi recuerdo como una invitación permanente a la aventura: una hilera de indígenas armados con espingardas cabalgando sobre una nube de polvo. La verdad casi nunca coincide con nuestros mejores sueños, pero nuestra memoria no miente: sólo destaca lo esencial, reinventando o deformando los aspectos de la realidad que arrojan sombras sobre nuestros arrebatos de nostalgia.
El territorio de Ifni fue una provincia española de ultramar entre 1860 y 1969. La infancia y primera juventud del traductor, académico y escritor Miguel Sáenz transcurrieron en ese espacio, que siempre estará asociado –al menos, para quienes crecimos con las proezas de los hermanos Geste en la imaginaria Zinderneff− al romanticismo exasperado de los aventureros europeos que huían de sí mismos, internándose en el bullicio de los zocos o el silencio de los desiertos. Nacido en 1932 en Larache, Sáenz no ha pretendido realizar un ejercicio de exactitud histórica, geográfica o biográfica, sino rescatar las vivencias de ese período de su vida, reproduciendo emociones que aún perduran en su memoria, con independencia de su grado de objetividad. La verdadera fidelidad no consiste en ser escrupuloso con el dato, sino con lo que ha sobrevivido a la criba del tiempo. De niño, Sáenz no apreciaba nada exótico en el Territorio, pese a la escasez de agua, las plagas de langosta y el azote del siroco. Sólo «era un trocito de España como cualquier otro», pero habitado por bereberes, cuyas mujeres vestían de un azul casi negro y los hombres –por lo general, espigados− de blanco o cualquier otro color. Los legendarios Ju 52 sorteaban el Atlántico, tendiendo un puente sobre las Islas Canarias. Los cárabos, pequeñas embarcaciones de vela y remo, acercaban a los viajeros a la costa. Aunque la Real Academia establece un acento esdrújulo para el término, Sáenz señala que todo el mundo hablaba de «cárabos», desafiando a las misteriosas leyes de la ortografía.

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viernes, 2 de junio de 2017

La pasión de un naturalista ("El Cuaderno")

Es probable que, cuando a muchos nos pregunten por Émile Zola, únicamente podamos aportar su condición de fundador del naturalismo y su prolija producción novelística, la mayor parte de ella en torno a ese hipotético linaje de los Rougon-Macquart que sintetiza la vida en la Francia del Segundo Imperio. Lo que muchos desconocíamos es que Zola cultivó también la narrativa breve al mismo nivel de maestría que sus novelas. Los editores y traductores de este libro, Gonzalo Gómez Montoro y Rubén Pujante Corbalán, han sabido verlo y nos presentan en una edición tan amena como rigurosa un conjunto de cuentos o novelas breves del autor francés. Los criterios de selección de estas obras no son arbitrarios, sino que tienen en cuenta el elemento común de haber sido escritos todas ellas para la revista rusa El mensajero de Europa, con la que Zola colaboró entre 1875 y 1880, y que presentan unos elementos literarios comunes al estar dirigidas al lector ruso; de ahí el objetivo de mostrar de la manera más detallada y didáctica posible los personajes y escenarios que caracterizaban a la sociedad francesa del momento. Además, y según afirman los editores en el postfacio, «el estilo de los relatos de Zola también experimentaría una manifiesta evolución desde 1875, marcando una distancia cualitativa con respecto a los cuentos anteriores», e impregnándose del estilo naturalista propugnado por el autor (p. 235).
Los cuatro cuentos de la antología comparten, además, una misma filiación temática en torno al amor pasional, y es a través de la exploración de los matices y situaciones a las que dan lugar estas tramas de índole amorosa como Zola nos muestra tanto su inmensa y aguda capacidad de observación del mundo en que vive, como su dominio de las técnicas narrativas sea cual sea la situación inicial planteada en la historia: desde el amor entre clases sociales hasta las sutilidades de la vida conyugal, pasando por la iniciación amorosa de un joven de provincias en la capital y el drama sentimental al más puro estilo romántico.

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jueves, 1 de junio de 2017

Con ocasión de sus 90 años, homenaje al gran Enrique Badosa en la Universidad de Barcelona.

Con motivo de sus 90 años, el 1 de junio del 2017 tiene lugar en la facultad de Filología de la Universitat de Barcelona un homenaje que cuenta con los más destacados especialistas en los distintos aspectos de la ocupación literaria de Enrique Badosa.
Aquí pueden consultar el programa.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Devoradora de libros: Giovanni Episcopo - Gabriele D'Annunzio

Devoradora de libros: Giovanni Episcopo - Gabriele D'Annunzio: Edición: Funambulista, 2017 (trad. y postfacio de Gian Luca Luisi) Páginas: 128 ISBN: 9788494616464 Precio: 15,00 € ...

martes, 30 de mayo de 2017

Hotel Iris en Libros y Literatura

El despertar de la sexualidad es algo intrínseco al ser humano. Bueno, en realidad también al resto de los animales, lo que pasa es que no le llamamos despertar, es un instinto básico de supervivencia de la especie. Los humanos con nuestro cerebro pensante le damos más vueltas y le ponemos romanticismo, al menos de cara a la galería, porque la mayoría de las veces es un calentón físico y químico. Además de la alteración física, nuestro pensamiento tiene mucha influencia en nuestras relaciones sexuales. La mitad de nuestra vida sexual está en nuestro cerebro y esta parte es mucho más difícil de entender que el mecanismo físico de la relación. En el cerebro se maquinan las diferentes formas de mantener relaciones sexuales. Por ejemplo: no conozco ningún otro animal que ate a su pareja, pero algunos humanos practican bondage.
No voy a nombrar todas las maneras diferentes de relacionarnos sexualmente, que esto es una reseña de un libro y no un ensayo sobre lo que hacemos en la intimidad (o en público), con nuestras partes íntimas y no tan íntimas, porque se puede utilizar de todo para el fornicio, pero es que el Hotel Iris va por estos derroteros. Se trata del descubrimiento o despertar del deseo carnal de Mari, una chica de diecisiete años, y es un despertar algo turbio, transgresor, que no entiende ni ella misma.
Mari, vive en un pueblo costero, de los de turismo estacional, y ayuda a su madre viuda en el hotelucho familiar que tienen cerca de la playa. Allí conoce a un hombre misterioso que le impresiona por su voz, autoritaria y tajante, pero solo cuando habla con la prostituta que había contratado para pasar un rato en el hotel. Fuera de la habitación el hombre es normal, anodino, educado, callado, simple. Mari se lo vuelve a encontrar y comienzan una relación extraña. El hombre anda por los sesenta años, es traductor de ruso y tiene un pasado oscuro y ambiguo; vive apartado en una isla casi desierta y prácticamente no se relaciona con nadie.

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lunes, 22 de mayo de 2017

"Territorio" de Miguel Sáenz en el blog Novela Colonial Hispanoafricana


   La solapa del libro nos informa de que Miguel Sáenz Sagaseta de Ilúrdoz nació en Larache, es doctor en Derecho, traductor, funcionario internacional, etc. Vivió veintiún años en África y de esa experiencia resulta esta novela. Sus estancias en Marruecos (primero Tánger, después Sidi Ifni) se debieron a que el padre era militar y tuvo destinos en esas plazas. Como correspondía a un militar interventor (que era la élite de la milicia española en el Protectorado), el padre -Basilio Sáenz Aranaz- publicó un interesante trabajo sobre el régimen de tierras.

   El relato es una remembranza bien escrita de su existencia infantil y juvenil en la pequeña ciudad de Sidi Ifni. Una larga reflexión nostálgica, más recuerdo que novela, sobre los días en la colonia; desde la descripción del territorio humano a la introspección. La descripción es muy afortunada: la situación de aislamiento, la extraña vida colonial que no se asemejaba a nada, el trato con el natural del lugar –con el indígena, palabra que Sáenz considera injustamente tratada-.

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martes, 16 de mayo de 2017

Hotel Iris en la ventana de los libros





Los que habéis leído La fórmula preferida del profesor, El embarazo de mi hermana o Lecturas de rehenes lo sabéis: Yoko Ogawa se caracteriza por su dulzura, por su amabilidad (literaria), por ser tan luminosa como el fogonazo de un flash. Es como si dieran ganas de abrazarla. Pues ahora nos sorprende con una historia mucho más oscura, con ciertos tintes tenebrosos: Hotel Iris, de la editorial Finambulista –la encargada de reeditar muchos títulos de esta alabadísima autora japonesa-, donde explora un mundo poblado de sombras, unas relaciones personales turbias, complejas, y donde establece una correlación intensa, irremediables entre amor y la muerte. Mari, una jovencita de 17 años que trabaja en el hotel, huérfana de padre y bajo el mando de una madre dominadora y poco dialogante, conoce una noche por casualidad a un hombre cincuentón que tiene una bronca con una prostituta en una de las habitaciones. Él le grita a ella: “Cállate, puta”. Y esas palabras resonarán como un eco en la protagonista, le provocan una atracción inmediata hacia el desconocido. Y fíjense, tanto es así, que ella decide acercarse a él…
            Hotel Iris podría ser, con reservas –por supuesto-, una versión japonesa de la perturbadora Lolita, de Nabokov. ¿Por qué digo esto? Pues porque, de inmediato, se hace visible la atracción entre la jovencita y el cincuentón, esa seducción que va más allá de las convenciones sociales y que los dos protagonistas deciden vivir de forma oculta: un espacio donde las únicas reglas que existen son las que los dos ponen. Ella se deja llevar y accede a todo tipo de prácticas sexuales –no puedo contar demasiado, pero sí os digo que os quedaréis con la boca abierta- que se convierten en un símbolo de la pérdida de la inocencia, del poder del deseo y de la sumisión a la persona amada. Estamos ante una historia sobre el sexo, sobre la carne como refugio para dos personajes perdidos y apáticos, como bálsamo para las heridas y para los dolores, como único camino para encontrarse con uno mismo. Sí, se trata de una novela con un marcado carácter sexual, de cómo en el ámbito íntimo todo vale mientras dos personas estén de acuerdo. Hablamos, por qué no, del masoquismo, de la humillación, de convertir al objeto de deseo en una 'cosa'. Lean estas palabras: "al recibir un trato brutal, como si no fuera más que un pedazo de carne, una oleada de puro placer se formaba en lo más profundo de mi ser".
            Mari, la jovencita, es la que narra esta historia en primera persona, y los lectores somos conscientes de la pérdida de la voluntad ante el deseo -fuerza más poderosa que la de la gravedad-, de cómo es capaz de arriesgar cualquier cosa por encontrarse con el cincuentón, de cómo la sumisión a él le da una paz que no había conocido nunca. Curioso, ¿verdad? El estilo de Yoko Ogawa es tan delicado que parece un oxímoron: ¿cómo una relación tan tremenda y tan extrema puede narrarse con esa dulzura, casi como una nana? Pues sí, porque nunca sabemos de dónde nos puede venir la salvación. La autora sabe narrar la historia sin juzgar a los personajes, sin dar nada por hecho, dejándolos que sean ellos mismos. Además, tiene la virtud de retratarlos con pocas palabras, de dar los detalles precisos para que los conozcamos. Y así, fíjense, a través del sexo, nos habla de algo tan hondo como el sentido de la vida, como la soledad, como la necesidad de sentirnos deseados. Desde luego, lo consigue: nos remueve y nos conmueve, nos hace sudar.

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martes, 9 de mayo de 2017

Memorias de Ifni ("Territorio" de Miguel Sáenz en El Periódico de Aragón)

La confederación de Ait Ba Amrán, fue el nombre original del territorio marroquí que, en virtud de distintos tratados (desde los Reyes Católicos, hasta el definitivo, firmado en Madrid, el 27 de noviembre de 1912, entre España y Francia, relativo a la delimitación de sus posesiones y respectivos protectorados en Marruecos) pasó a incorporarse a España con el nombre de Territorio de Ifni. Una pequeña porción de tierra de alrededor de 1.500 km² (sus límites nunca fueron precisos), y con unos tan hermosos como peligrosos, para la navegación, 50 kilómetros de costa.
El Territorio de Ifni (que fue provincia española –la más pequeña– entre 1958 y 1969) distaba tan solo 187 millas de Canarias (Arrecife, en la isla de Lanzarote era el punto más cercano a Sidi Ifni, la capital del Territorio), y geográficamente se situaba al norte, y separadamente, del Sahara Occidental (ex territorio de soberanía y provincia española hasta el 20 de noviembre de 1975), a 664 kilómetros de su capital, El Aaiún.
Asimismo cabe señalar que, desde junio de 1957 y hasta finales de febrero de 1958, el Territorio fue escenario de la llamada Guerra de Ifni, en la que combatieron soldados españoles contra el entonces denominado Ejército de Liberación Nacional, del monarca Mohamed V. Una lucha que estuvo motivada por las aspiraciones del rey alauita de incorporar a Marruecos los territorios atlánticos bajo protectorado español, que entonces eran los territorios de Ifni y Sáhara Occidental.
Fueron ocho meses de duros combates en los que la España de Franco llegó a enviar hasta veinte mil soldados, incluidos paracaidistas (uno de ellos el hermano del autor de este libro, que en los primeros días resultó herido de gravedad en una pierna) y casi toda la Legión, quienes llegaron a la capital del Territorio, Sidi Ifni, casi al mismo tiempo que los irregulares marroquíes iniciaban el asedio. En el fragor de los combates, Carmen Sevilla y Miguel Gila fueron los artistas que la dictadura eligió para que actuaran allí (el día de Nochebuena de 1957), con la finalidad de infundir ánimo a los combatientes españoles, en su mayoría soldados de reemplazo. Llegada la paz, Ifni siguió siendo territorio español (lo fue hasta 1969, año en que fue incorporado a Marruecos durante el reinado de Hassan II). En el balance de bajas de aquella guerra, algunas fuentes apuntan a que del lado español, pudieron haber ascendendido a doscientos muertos, quinientos heridos, y ochenta soldados desaparecidos.
Éste, no obstante, no es el Ifni que Miguel Sáenz Sagaseta de Ilúrdoz (nacido en la localidad marroquí de Larache en 1932), autor de Territorio, conoció. Por cuanto sus vivencias infantiles en aquella minúscula provincia de ultramar («una isla canaria varada en el continente africano») discurrieron entre 1942 –año en que su padre, general africanista, fue nombrado administrador del Territorio– y 1953, fecha en que la familia (sus padres, hermano mayor y hermana pequeña) regresaron a la Península.

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Hotel Iris en Readigs in the North

Yoko Ogawa es una autora con una amplia obra, y entre sus publicaciones se podría decir que hay un poco de todo. A veces, se acierta con la elección y otras no. Vamos, es lo que a mi me suele pasar con ella. Solamente he leído tres de sus títulos pero me gustaría ir ahondando más en su obra, no creo que tarde en hacerlo. La primera novela que leí suya fue ‘La residencia de estudiantes’, no me dejó muy convencida pero sí me dejó con ganas de leer algo más suyo. Luego me animé con ‘Lecturas de los rehenes’, del que os hablé en esta entrada, y que fue una grata lectura, quedé muy contenta. 18118590_421229454921838_6901430772856604151_nY ahora, he leído ‘Hotel Iris’, novela que me ha dejado con sentimientos encontrados.

Mari es la protagonista de esta historia, tiene diecisiete años y ayuda a su madre en la gestión del hotel familiar, el hotel Iris. Una noche, la discusión una mujer con un hombre, rompe la calma que había hasta el momento en el hotel. El hombre solamente dice una frase en esa discusión, pero esa frase atrae totalmente a nuestra protagonista. Mari se siente atraída irremediablemente por ese hombre, está deseando encontrarlo y cuando lo hace, su vida cambia completamente.
Me parece muy complicado hablar de este libro porque, como ya he dicho, es una lectura que me ha despertado sentimientos encontrados. En esta lectura te encuentras las dos caras de la moneda, puntos que gustan pero también puntos que despiertan recelo en el lector. Sinceramente, es un libro que no me atrevería a recomendar porque puedo acertar o todo lo contrario. Estamos ante una historia oscura que puede horrorizar o enamorar al lector. En mi caso, la historia me horrorizo pero la forma de escribir de la autora me encantó, como siempre.

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Jimena de la Almena: RESEÑA: Se llama usted Michelle Martin.

Jimena de la Almena: RESEÑA: Se llama usted Michelle Martin.: SE LLAMA USTED MICHELLE MARTIN Título: Se llama usted Michelle Martin. Autor: Nicole Malinconi (Dinant, Namur, 1946). De padre...

jueves, 6 de abril de 2017

RESEÑA (by MH) UN CUENTO DE ENFERMERA - Louisa May Alcott

Que Louisa May Alcott era mucho más que la autora de Mujercitas lo hemos comprobado quienes nos hemos acercado a otro tipo de obras suyas mucho menos conocidas que se adentran en el terreno de lo gótico o el misterio, como aquellas que escribió con el seudónimo de A. M. Barnard cuando ya era una autora famosa.

Esta novela que traigo hoy va también por esos derroteros del misterio y, sin embargo, es una obra muy temprana, escrita incluso antes del arrollador éxito de Mujercitas, que todo el mundo considera su primera novela. Y a mí, sabiendo precisamente esto, que fue de lo primero que escribió, me ha sorprendido mucho por lo bien elaborada y desarrollada que está la trama.


La protagonista de la historia, Kate Snow (que además narra en primera persona y por eso solo conocemos su punto de vista durante toda la trama), es una mujer muy independiente, inteligente, segura de sí misma y de su posición en el mundo. Inglesa pero viviendo en América, no tiene fortuna a pesar de ser hija de un caballero y debe trabajar para ganarse la vida. Es enfermera de profesión, especializada en enfermos mentales y en sus cuidados (ella incluso habla de "poderes" en algunas ocasiones), y tras un tiempo de búsqueda infructuosa de empleo, comienza a trabajar para la acomodada familia Carruth. Su paciente en la casa es la hija pequeña de la familia, Elinor, que da muestras de alguna enfermedad mental sin definir y que le sobrevino de repente algunos meses atrás. No permite que ninguna enfermera se ocupe de ella, pero Kate, gracias a su experiencia previa en situaciones similares y un carácter resolutivo y paciente, consigue lo que nadie ha conseguido antes: la confianza y el cariño de Elinor. Y es a partir de este momento cuando los misterios y los esqueletos en el armario de la familia Carruth comienzan a desplegarse ante ella.

La trama tiene dos vertientes muy definidas. Por un lado está el drama familiar de los Carruth, la incógnita que sobrevuela la casa en cuanto a la locura que padece Elinor y su origen. El cabeza de familia, muy débil de salud, vive apartado en una casa en el campo; su mujer, que de cara a los demás no aparenta ningún problema y cumple su rol de dama de la alta sociedad, vive angustiada por el rechazo de su hija Elinor, que desde que cayó enferma la repudia y le culpa de su locura; su otra hija, Amy, va a casarse a pesar de todo desoyendo la prudencia que aconseja la situación; y sus dos hijos varones, Augustine y Harry, totalmente opuestos en cuanto a carácter, viven también la situación con la espada de la enfermedad pendiendo sobre sus cabezas.

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