lunes, 5 de marzo de 2012

5ª reseña en el blog Contra los límites

Esta novela es una historia interesante y algo triste sobre un profesor que tras un accidene de tráfico su memoria queda paralizada en 1975, tras lo cual su memoria actual dura tan solo 80 minutos. Por lo que diecisiete años después vive inmerso en las matemáticas, su gran pasión y en cierta forma su forma de vivir, respaldado por su cuñada, que contrata a una asistenta para que mantenga la casa limpia y le haga de comer.

Una simple asistenta y su hijo de 10 años, se harán personajes importantes en su vida, aunque no pueda recordarlos, se convertirán en sus amigos. Esta historia se palpa un cariño especial, la admiración, la pena, el querer ofrecerle algo más a alguien que a mi parecer su vida terminó hace mucho.

Qué puedo decir de este libro, en su transfondo, la historia en sí me ha resultado muy interesante, tristemente estoy segura de que algo parecido puede pasar en la vida real, y parar a pensar que a uno le pueda pasar algo así, pone la piel de gallina.

En general la historia se lee rápido, a pesar de que no me gustan mucho las matemáticas me ha resultado amena. Los únicos trozos que se me hacían algo pesados era cuando hablaban de beisbol. Sinceramente, yo aunque el beisbol en sí es una parte importante de la vida del profesor, hubiera preferido que se hablara menos del deporte y más sobre su vida, sobre su historia, y sobre su cuñada.
 

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