martes, 25 de septiembre de 2012

La piscina, de Yoko Ogawa, en el blog Carmen y amig@s


Después de haber leído, y en este orden, El embarazo de mi hermana, La fórmula preferida del profesor, La residencia de estudiantes, y ahora La piscina, ya puedo declararme, sin lugar a duda, seguidora entusiasta de la forma de narrar de Yoko Ogawa
De los cuatro libros que hasta ahora he leído la que se distancia un tanto del resto es La fórmula preferida del profesor, la más amable y tierna y también la de mayor extensión. Las otras tres novelas cortas desarrollan- manteniendo los lugares comunes de las obras de Ogawa: la narración en primera persona, el protagonismo femenino, la soledad que le rodea, el final abierto y perturbador,...- el lado más oscuro del alma  humana.
"Cuando escucho palabras como familia y hogar no puedo dejar de prestarles atención. Pero su interior está hueco y las palabras ruedan hasta mis pies como si fueran una lata vacía."
Yoko Ogawa
Y de esta tres la más desasosegante ha sido La piscina. El ambiente claustrofóbico y asfixiante se ve aquí enfatizado por una protagonista adolescente, Aya, llena de inseguridades e incertidumbres, con sentimientos contradictorios y un punto de crueldad. Es hija del matrimonio que regenta el Hogar Hiraki, un orfanato en el que se siente terriblemente sola y la más huérfana de todos.
"El paisaje del Hogar Hiraki cubierto de verde es sólido y bien real y, sin embargo, yo me siento a veces como algo difuminado. O, por el contrario, siento que estoy tan sensible que casa todo me duele, y el paisaje queda desdibujado hasta el infinito."
La desconcertante adolescente nos lleva con su mente por corredores húmedos y tortuosos hacia el recuerdo de momentos del pasado y la desolada soledad del presente- obsesionada por Jun, uno de los huérfanos a quien observa secretamente, y buscando consuelo en el llanto y el dolor de otros más inocentes e indefensos-.

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