viernes, 8 de febrero de 2013

Muerte en el Café Gijón en Libros que hay que leer


Hace ya bastante que he leído este libro. En su momento, no pude hacer la reseña por tener muchas pendientes y no me gusta dejar transcurrir tanto tiempo desde que leo el libro hasta que hago la reseña porque me da miedo que se me olviden detalles. Más cuando el libro es corto y se lee en un par de ratos, que parece que deja menos huella que un tocho que te dura semanas… Así que unos dos meses después de haberlo leído, aquí tenéis la reseña de “Muerte en el café Gijón”, librito que me llamó mucho la atención cuando lo vi entre las novedades de Funambulista y con el que me hice una vez salieron dos reseñas elogiosas, la de Xula y la de Leira

Rubén Loza Aguerrebere
Ruben Loza Aguerrebere (Minas, Uruguay, 1945), tiene una vasta obra literaria publicada, en la que destacan novelas como La librería y Solo de violín, el ensayo Los libros ajenos (prologado por Claudio Magris) y los cuentos reunidos en No me dejes en la tierra. Es columnista de libros y opinión de El País de Montevideo.
Ha recibido premios en Uruguay, en Argentina (el «Premio Borges») y la Medalla de Artes y Letras de Bilbao. Fue entre 1990 y 1995 Vicepresidente de la Radio y la Televisión del Uruguay. Ha dado conferencias en universidades de Estados Unidos y es integrante de la FIL (Fundación Internacional Libertad), que preside Mario Vargas Llosa.

Funambulista publicará también Conversando con las Catedrales (conversaciones con Borges y Vargas Llosa).


Datos técnicos
Título: “Muerte en el café Gijón”
Autor: Rubén Loza Aguerrebere
Editorial: Funambulista
Edición de bolsillo, en rústica con solapas
Páginas: 208
978-84-939855-2-3
Precio: 11 euros
Fecha de publicación: septiembre de 2012



Argumento
Un hombre que ha leído muchas novelas negras decide cometer el crimen perfecto. ¿Por qué es perfecto? Porque carece de móvil: nada le liga a la víctima, ningún motivo hay para que quisiera matarlo, por lo que es imposible que le descubran.

Nuestro hombre va al café Gijón de Madrid y allí elige a la víctima que le parece más propicia. Cuando ésta se va al baño, le echa veneno en el café y se marcha. Desconoce si el hombre se ha tomado el café, desconoce si está muerto, si cometió el crimen perfecto. Los diferentes conocidos de la víctima, que sí resultó muerto, se van a culpabilizar, de una manera o de otra, de su muerte.



Impresiones
Como siempre que reseño un libro de esta editorial (creo que éste es el ya el cuarto) tengo que empezar alabando las bondades de la edición. Una edición sencilla pero muy atractiva, con esa portada tan evocadora y mucho mimo en todos los detalles, desde la calidad de las hojas hasta la perfecta corrección del contenido.

Parece ser que el autor, Rubén Loza Aguerrebere, es un grande de las letras sudamericanas. Yo debo confesar mi ignorancia pues, hasta el momento en el que vi esta novela en el catálogo de novedades de Funambulista, no sabía de su existencia.
Escenarios de la novela
Sin duda, lo que más llama la atención de esta novela es el café Gijón, uno de los más emblemáticos establecimientos de la capital que no tengo el placer de conocer pero que sí me suena, sin duda.




Supongo que ya lo conoceréis; muchos, quizás, os hayáis tomado allí un café o un refresco pero me vais a permitir que cuente algunas cosas sobre él que he extraído de la Wikipedia (ya que, antes de empezar a leer el libro busqué información sobre el café)

Está situado en Paseo Recoletos nº 21 de Madrid. Fue fundado el 15 de mayo de 1888 (ahí es nada!) por Gumersindo García. Tras la Guerra Civil se convirtió en un famoso lugar de tertulia literaria; lugar en el que se reunían los escritores, intelectuales y artistas de la época. En aquella época eran famosos los locales de este tipo y de características similares había en muchas ciudades; yo conozco el café Iruña de Bilbao (que es uno de los escenarios de “La ciudad de los ojos grises” de Félix G. Modroño) o el de Valladolid (cuyo nombre no soy capaz ahora mismo de recordar), situado en la mismísima Plaza Mayor, al que era asiduo Miguel Delibes y en el que he tenido el placer de estar en alguna ocasión
LEER MÁS

No hay comentarios: