lunes, 15 de junio de 2015

Muy pronto en Funambulista...

Pensador original, emprendedor académico, divulgador científico, erudito, europeísta... José Antonio Jáuregui, fallecido hace ahora 10 años, fue todo un personaje, cuya obra sigue tan vigente y estimulante como en su momento, y al que sus amigos siguen añorando. Lo primero lo prueba la reedición, a finales de este año o comienzos del próximo, de dos de sus obras fundamentales por la editorial Funambulista: 'Las Reglas del Juego' y 'Cerebro y Emociones. El Ordenador Emocional'.
De lo segundo dan testimonio algunos amigos como Jaime Lamo de Espinosa o Ramón Tamames. El homenaje que le va a rendir la Real Academia de Doctores este miércoles, en el que intervendrán, entre otros, su presidente, Jesús Álvarez Fernández-Represa, el citado Jaime Lamo de Espinosa o el Secretario de Estado para la Unión Europea, Iñigo Méndez de Vigo, tendrá algo de ambas cosas, de reconocimiento al intelectual y de recuerdo al amigo.
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Una característica de José Antonio Jáuregui fue aunar la erudición con la capacidad de divulgación, así como un currículum académico impresionante con un carácter personal más bien poco académico. "Era poco académico en cuanto a la supuesta seriedad académica o a hacer comentarios prudentes; era de una espontaneidad enorme, lo que le hacía muy atractivo", recuerda Jaime Lamo, que también destaca su condición de "humanista excepcional que dominaba varios idiomas; hablaba latín y griego con gran soltura y tomaba taquigrafía en esas lenguas; de sus estudios eclesiásticos le había quedado la facilidad para el latín y la lucía". La lucía, por ejemplo, en intercambios epistolares (por fax) con Ramón Tamames, tal como señala éste. "Era un hombre singular, una persona que cuando te ofrecía algo lo cumplía todo y por sus pasos, algo infrecuente en este país", afirma Tamames. "Una vez, sorprendido de que yo no fuera catedrático Jean Monnet; me dijo que me haría y lo cumplió al cabo de unos meses".

EUROPA Y LA ACADEMIA

Jáuregui tenía esa cátedra Jean Monnet de la Unión Europea en la asignatura Cultura Europea desde 1990, cátedra que ejerció sucesivamente en la Universidad Pública de Navarra, en la Complutense y en la Camilo José Cela. Antes, estuvo entre los fundadores de la citada universidad de su Navarra natal. Su doble vocación académica y europeísta se plasmó en la creación de la Academia Europea de Yuste, en la que confluyen la ambición multidisciplinar de la Academia de Platón y el espíritu europeísta de Carlos V. Además de su maestro, el antropólogo Edward Evan Evans-Pritchard, Jáuregui conoció en Oxford al español Salvador de Madariaga, otro convencido europeísta con el que tuvo amistad y por el que sintió admiración. "Cuando hablaba con él me apostaba conmigo mismo a ver cuánto tiempo tardaba en citar a Salvador de Madariaga y cuántas veces lo hacía", dice Ramón Tamames.

CARISMA DE SINATRA

Tamames recuerda otras anécdotas significativas de los contactos y el talante de Jáuregui. "Me invitó a una presentación del libro 'El gen egoísta' de Richard Dawkins, y Dawkins estaba con él como si fueran primos. Otra vez, en un viaje a México con la Universidad Iberoamericana, Jáuregui se movía por el estrado micrófono en mano con una soltura digna de Frank Sinatra". "Era entrañable", resume Tamames.

ANTROPOLOGÍA POR TELEVISIÓN

De simpatía arrolladora, con habilidades singulares (como músico de órgano, por ejemplo) y leal con los amigos, hasta extremos extraordinarios, le recuerda Jaime Lamo de Espinosa, que le propuso en su día para la Real Academia de Doctores e hizo su 'laudatio'. Su próximo editor, Max Lacruz, considera "una satisfacción inmensa" el poder rescatar a quien ve como "uno de los grandes pensadores del siglo XX en lengua española". "No se supo ver en su día, quizá por haber vivido él muchos años fuera y/o porque rompía moldes y no venía del serrallo, la importancia de su pensamiento". Pero con sus programas de televisión, añade Lacruz, "abrió los ojos de los españoles a un tipo de reflexión que no existía en televisión, ni, de hecho, ha vuelto a existir; descubrió al gran público lo que era la antropología de una manera lúdica y accesible; era un gran comunicador; y entiendo que su labor docente debió despertar muchas vocaciones".

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