lunes, 5 de noviembre de 2012

Muerte en el Café Gijón en el blog Las lecturas






En esta sorprendente novela hay un crimen sin móvil, todos los personajes se consideran culpables y hay que descubrir si hay un inocente.
A medida que cuentan sus culpas al lector, los personajes van dibujando el retrato de la víctima. Y así se elabora una larga cadena de equívocos, que se entrelazan en el Café Gijón de Madrid (famoso por sus tertulias literarias), en el sur de Francia, en casa del autor de Cyrano de Bergerac, así como en las calles de París y Montevideo.
Ruben Loza, uno de los grandes de las letras latinoamericanas, arma en esta novela una trama de suspense con personajes imaginarios que se mezclan con otros reales, como los escritores Mario Vargas Llosa, Plinio Apuleyo Mendoza, Juan Cruz, o el periodista Germán Yanke y hasta el propio autor.
«Le gustaban las cosas difíciles, apostar fuerte, no por dinero ni notoriedad alguna, solamente por la pasión de hacerlo. Pues bien, ya estaba convencido de que el joven había muerto en su mesa, con la cabeza entre los brazos, como quien duerme

Autor


Ruben Loza Aguerrebere (Minas, Uruguay, 1945), tiene una vasta obra literaria publicada, en la que destacan novelas como La librería y Solo de violín, el ensayo Los libros ajenos (prologado por Claudio Magris) y los cuentos reunidos en No me dejes en la tierra. Es columnista de libros y opinión de El País de Montevideo. Ha recibido premios en Uruguay, en Argentina (el «Premio Borges») y la Medalla de Artes y Letras de Bilbao. Fue entre 1990 y 1995 Vicepresidente de la Radio y la Televisión del Uruguay. Ha dado conferencias en universidades de Estados Unidos y es integrante de la FIL (Fundación Internacional Libertad), que preside Mario Vargas Llosa. Funambulista publicará también Conversando con las Catedrales (conversaciones con Borges y Vargas Llosa).

Opinión Personal


¿Te tomaras un café que has abandonado después de leer este libro? Tal vez descubras en este libro el mejor sitio para hacerlo.
Cuando se lee la sinopsis de este libro puedes plantearte que estas ante otro libro con esta temática y tal vez no te equivoques pero aquí poco a poco descubrimos algo nuevo, algo inusual, el asesino tal vez no sea el asesino o el único causante de esta muerte, aquí radica la originalidad de esta novela, en que quizás no todo lo que alcanzamos a ver o dilucidar es lo verdaderamente real. 

Estéticamente este libro se puede asemejar a aquellos cuentos de nuestra niñez, pero totalmente distinto en la temática ya que nos muestra la crudeza real de la vida en la que todo lo que nos rodea puede influir positiva o negativamente en lo que nos ocurre o en nuestras propias decisiones, tal como nos muestra el autor con la serie de historias y personajes que van surgiendo de la vida del “protagonista”, nunca mejor puesto entre paréntesis porque en esta novela este personaje principal sobre el que suelen girar las historias en este caso se puede ver no como una figura  con nombre y apellidos sino puede ser cualquier lector, cualquier persona que nos crucemos por la calle, todos tenemos esa multitud de hilos que terminan conformando nuestra vida.
Todo en una novela con un gran dinamismo y sencillez que después de leer en ocasiones algunos libros que te llevan a un laberinto de palabras y situaciones de las que en muchas ocasiones no encontramos salida, encontrar esta salida y facilidad de la palabra que demuestra el autor junto con el buen hacer para conseguir construir una historia sencilla y con mucha profundidad sin perder la esencia de entretener al lector, que es lo que realmente un posible lector busca en una novela.
 

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