miércoles, 20 de junio de 2012

La piscina, de Yoko Ogawa, en el blog Caminando entre libros



La piscina
Yoko Ogawa
ISBN: 978-84-939855-6-1
Formato: Tapa blanda– 104 Págs
Editorial: Funambulista

Argumento
Aya es una adolescente cuyos padres dirigen un orfanato. Se siente desgraciada y sola, abandonada por sus progenitores, volcados en su misión. Su único placer consiste en acudir a escondidas todos los días a la piscina para espiar el cuerpo de Jun —un chico del orfanato— cuando efectúa sus saltos de trampolín…
Estructura, ambientación y estilo narrativo
La novela se estructura en un único bloque de texto sin separaciones de capítulos, a excepción de un doble espaciado para marcar los cambios de escena.
La ambientación sitúa la historia en una población japonesa, aunque no especifica en cual. Dado que la narración se centra más en las sensaciones y recuerdos, carece de importancia la localización exacta.
Se encuentra narrado en primera persona por el personaje de Aya, haciendo hincapié en las sensaciones y sentimientos que tiene. El lenguaje es pausado y descriptivo, con la hermosura que suele caracterizar a la autora.
Personajes
Aya es una adolescente solitaria, hija de los dueños del orfanato Hogar Hiraki. Se siente aislada de su familia, resentida con el mundo, aunque encuentra los escasos momentos de felicidad observando a Jun y mostrando una cierta dosis de crueldad con los demás niños.
Jun, es un joven huérfano, perfecto tanto físicamente como en su personalidad. Dedica gran parte del tiempo al deporte y a su cuerpo, es amable y detallista con todo el mundo. En contraste con Aya, parece ser todo luz.
Mi opinión
Todos tenemos autores fetiche, de esos que hemos leído casi todas sus obras, y nos lanzamos a cada una de las nuevas de forma compulsiva. La verdad es que yo tengo bastantes, pero Yoko Ogawa es una de ellos.
Cuando me enteré que en mayo publicaban su nueva novela, no dude en pedirla a la editorial y la leí casi de una sentada cuando llegó. Creo que lo dije en Facebook cuando cerré su última página, pero me reitero en lo que pensé: Perturbador. Ya lo dice su contraportada, usando el mismo término que se me había venido a mí a la mente.
De nuevo, eta autora ha conseguido que un lector occidental (para el cual es cada vez más evidente que no están adaptadas sus novelas) quede admirado por su manera de escribir, pero desorientado por las acciones que describe.
En este caso, no es la historia en sí misma, sino la protagonista a la que se sigue en su narración, la que nos provoca una sensación de desazón bastante grave. Y es que a mi me afecta bastante todo lo relativo a los niños.
Después de haber leído casi todas sus novelas, veo dos puntos comunes en todas: las matemáticas y el deporte. Cuando nos es el beisbol, es el balonmano o en este caso el salto olímpico. Aunque en esta ocasión ha decidido darle más importancia que en obras anteriores.
 

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