viernes, 15 de junio de 2012

El blog Walking Around dedica esta preciosa reseña a "Alehop", de José Antonio Fortuny

José Antonio Fortuny: Alehop

Permitidme que para empezar la reseña de esta estupenda novela cite las palabras de Max Estrella, protagonista de Luces de bohemia, de Valle-Inclán, en la escena duodécima:
MAX: Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.
DON LATINO: ¡Miau! ¡Te estás contagiando!
MAX: España es una deformación grotesca de la civilización europea.                                                                                
Donde dice héroes clásicos, pongamos valores de la actual sociedad española. Y eso es exactamente lo que nos brinda Alehop -publicada por la editorial Funambulista-, del escritor menorquín José Antonio Fortuny (Mahón, 1972), autor de una primera obra titulada Diálogos con Axel (2003). Hacer reír suele ser muchísimo más difícil y meritorio que hacer llorar, especialmente si la carcajada brota de una situación tan triste y negra que sería para llorar. Pasé ratos divertidísimos, tronchándome de risa en el sofá. Provocar la risa y la capacidad de sorprender son cualidades inestimables en un escritor. Me leí la novela casi de un tirón. Digo casi, porque tenía un montón de exámenes por corregir y no era cosa de dejar a mis alumnos sin las notas.
En un pueblo cuyo nombre no se menciona vive una pareja de ancianos necesitados de ayuda debido a la enfermedad de la mujer. Un buen día llega un circo. Este acontecimiento tan especial y fuera de lo común causa gran revuelo y expectación, lo que es aprovechado por la autoridad de turno, con el asentimiento del líder de la oposición, para tener entretenido al personal y que así parezca que se hacen grandes cosas en beneficio de la gente. El acuerdo entre el alcalde y el mánager del circo para potenciar la asistencia del público al espectáculo se ve alterado por la peripecia del anciano y su mujer, que requiere ayuda diaria para levantarse de la cama y nadie se la proporciona. El caso es que todos escurren el bulto ante la petición de asistencia del anciano y se van pasando la pelota hasta que el asunto se complica hasta límites insospechados para todos. El desenlace es sorprendente, digno de una trama argumental bien trabada y que atrapa al lector en todo momento.
Los personajes principales de la novela son designados con el nombre común: el anciano, la mujer, el alcalde, el líder de la oposición, el mánager. En cambio algunos personajes secundarios tienen nombre propio, quizá porque lo relevante es que mediante el nombre común se generalizan los tipos y situaciones, adquiriendo una dimensión que supera la mera anécdota argumental para hacerse extensiva a la sociedad española actual que aparece así satirizada sin perdón.
Alehop es un desfile de personajes y situaciones perfectamente reconocibles por parte de cualquier lector: los políticos superficiales, interesados y oportunistas, atentos a lo políticamente correcto, a no ser menos ni hacer menos que el vecino, para que luego sus electores no digan y les castiguen en las urnas, aunque sus hechos entren en la categoría del despropósito a precio astronómico a cargo de los contribuyentes; el mánager del circo, buen conocedor de la elemental y previsible psicología de los políticos,  sabe tocar la tecla adecuada para lograr sus fines: la vanidad y el ansia de lucimiento; el presidente del club de ancianos, apodado YoYó, que encarna a quienes ocupan cargos directivos, siempre complacientes y en connivencia con quienes están en el poder, para figurar y darse tono o alimentar su fútil ego con palabrería hueca; las asociaciones que aparentemente sirven a la sociedad y solo sirven para el sarao o el espectáculo…

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