jueves, 6 de octubre de 2011

Artículo sobre la "Trilogía de la culpa" en el blog de Javier Coria y en la Revista Rambla

Los amigos de la Editorial Funambulista han tenido la amabilidad de enviarme un ejemplar que reúne tres novelas de Mario Lacruz, hombre fundamental en la historia editorial de España y un narrador cuya obra, gran parte de ella, permaneció oculta en un armario que se descubrió tras su fallecimiento en 2000. En esta labor de recuperación y reedición de la obra de Lacruz están sus hijos que dirigen la editorial citada. “Gente maja y con mucha sabiduría literaria”, palabras textuales que me escribe mi amigo Manolo Chivite, que compartió caseta con ellos en la pasada Feria del Libro de Madrid.
De las tres novelas que componen el volumen La trilogía de la culpa, a saber: El inocente (Premio Simenon, 1953), La tarde (Premio Ciudad de Barcelona, 1955) y El ayudante del verdugo (1971), yo sólo había leído ésta última y quedé prendado, en su momento, de la forma de narrar de Lacruz y sorprendido por la decisión de su autor de guardar silencio, de dejar de ser escritor. En vida sólo publico tres novelas (y un libro de relatos), las recogidas en este volumen, y dedicó todo su esfuerzo a su labor editorial en sellos como Plaza & Janés, Argos-Vergara y Seix Barral. Sorprende que no dedicara empeño en editar su propia obra que, por bien de los lectores, espero que se haga en un futuro. Por ejemplo esa segunda parte de El ayudante del verdugo y que me entero por este libro que existe con el título Hoy como ayer.

¿Novela negra? ¿Novela existencialista?... cuando la literatura es buena, parece que las etiquetas le sobran, y este es el caso. Más allá del argumento, de la peripecia pura y dura, lo que sobresale es el pulso narrativo, el lenguaje y la depurada técnica que, con un relato directo, duro y conciso, Lacruz desplega en estas tres novelas cortas, claro que con las novelas de 1000 páginas que se llevan ahora, todo lo que no llega a ese número parece corto, pero las 150 ó 200 páginas aproximadas de cada novela son las justas y necesarias para contar lo que el autor nos quería contar, y eso se agradece. Como dije, mi conocimiento de Lacruz como escritor se limitaba a El ayudante del verdugo, cuya lectura me agradó sobremanera. Compré la novela en el mercado dominical de Sant Antoni, ahora celebro poder tener las tres novelas juntitas en este libro. LEER MÁS

REVISTA RAMBLA
 

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