viernes, 21 de octubre de 2011

Cristina Monteoliva reseña "El libro de las nubes" en La Biblioteca imaginaria

Hay sitios en los que hemos sido muy felices, lugares a los que cada vez que nos van mal las cosas queremos huir. Y a veces lo hacemos; aunque, ¿son las cosas allí tal y como esperábamos una vez que llegamos y nos asentamos? ¿Fue la huída una solución a nuestros problemas o todo lo contrario? Éstas son algunas de las muchas preguntas que puedes que te hagas después de leer “El libro de las nubes”, la novela de Chloe Aridjis de la que hoy os hablaré.

Tatiana es una mexicana que vuelve a Berlin tras obtener una beca de estudios por sus más que excelentes notas en el examen del Instituto Goethe a nivel nacional. La ciudad ha cambiado mucho desde que ella y su familia la visitaran poco antes de la caída del muro, aunque todavía queda mucho en ella que hace recordar, tanto a Tatiana como a los que vivieron los años en los que Alemania estaba dividida en dos, todas las cosas terribles que allí acontecieron así como los años grises que vinieron tras la guerra. Uno de aquellos hombres es el Doctor Friedrich Weiss, un anciano historiador que contrata a Tatiana para que le ayude a transcribir sus apuntes sin saber que eso hará que la vida de ambos cambie sustancialmente.

Si ya es difícil obtener buenos resultados tanto de público como de crítica con la publicación de una primera novela, imaginad si además os dan un premio en un país que no es el tuyo por ella. Así, “El libro de las nubes” no sólo ha sido un éxito editorial, sino que también ha ganado el Premio de Mejor Primera Novela Extranjera en Francia.

Pero, ¿cuáles son las claves del éxito de esta novela? En primer lugar (y puede que esto sea lo fundamental), una narración impecable (estilísticamente hablando) en primera persona, llena de una enorme franqueza, deliciosos momentos reales que se confunden con lo fantástico y una gran sensibilidad, lo que sin duda consigue una conexión casi total protagonista-lector.

Luego vendría el papel que la protagonista, Tatiana, juega en la historia. Os contaré al respecto que Tatiana es una mujer reflexiva e inteligente que, sin embargo, no acaba de encontrarse en el mundo. Después de cinco años en Berlín, Tatiana sigue totalmente sola (sin amigos ni amantes fijos) y sin un trabajo que pueda hacer pensar a su extensa y a veces un tanto agobiante familia en México que está haciendo algo de provecho. Pero claro que lo está haciendo, pues Tatiana, gracias a la capacidad que tiene para percibir las cosas que parecen ocultas para los demás, acabará encontrando no solo los secretos que la ciudad esconde, sino también a sí misma. ¿Y no es esto algo que todo el mundo necesita para seguir adelante?

En tercer lugar, he de decir que los personajes secundarios de esta novela son pocos pero muy bien seleccionados. Por un lado, tendríamos al anciano Doctor Friedrich Weiss, un hombre que se empeña en seguir escribiendo ensayos sobre una ciudad que puede que tan sólo él y Tatiana vean realmente hasta el fin de sus días; y por el otro, al Jonas Krantz, el meteorólogo que mira las nubes intentando encontrar la manera de comprenderlas, el mismo del que Tatiana, si se dejara, podría amar. LEER MÁS


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