lunes, 11 de mayo de 2015

Artículo en El Mundo sobre «No hay dos iguales», de Judith Rich Harris



El misterio de la individualidad

Las siamesas Ladan (izquierda) y Laleh Bifani, que murieron en 2003...
Las siamesas Ladan (izquierda) y Laleh Bifani, que murieron en 2003 tras una operación para intentar separarlas. REUTERS
Tal vez recuerden la historia de Laleh y Ladan Bijani, dos personas con vidas literalmente paralelas. Unidas por la cabeza, estas gemelas nacidas en Irán lo compartieron todo durante 29 años, edad en la que decidieron jugarse sus vidas a cara o cruz en una cirugía de separación. Ambas murieron durante la operación.
La historia de estas hermanas esconde una incógnita sobre la génesis de la personalidad humana. Piénselo: nacieron y vivieron siempre juntas, compartieron crianza además de la totalidad de sus genes. Sin embargo, una era más extrovertida que la otra, Laleh quería trasladarse a Teherán y convertirse en periodista, mientras que Ladan tenía previsto permanecer en su ciudad natal de Shiraz y ejercer la abogacía. ¿Qué hizo que dos personas esencialmente iguales desearan con tal intensidad cosas diferentes? O, en palabras de Judith Harris «la individualidad humana es un misterio». Las teorías de la personalidad que están hoy en boga no son capaces de explicar por qué no hay dos personas iguales o por qué estas se diferencian de la manera en que se diferencian. Incluso los gemelos educados en un mismo hogar difieren en cuanto a personalidad y comportamiento. Los gemelos poseen genes idénticos, de modo que las diferencias entre ellos no pueden ser genéticas». Si no los genes, entonces ¿qué?
Harris es una psicóloga norteamericana que ha dedicado medio siglo a la cuestión del desarrollo de la personalidad. En su trabajo más reciente No hay dos iguales -que ahora publica en español la editorial Funambulista, con un postfacio de Arcadi Espada- ha volcado años de investigación, independiente y original. Un libro que ha recibido alabanzas de científicos tan destacados como Robert Sapolsky y Steven Pinker a la vez que ha conseguido cosechar no pocas críticas también académicas.
Con un espíritu detectivesco que la propia autora declara y que puede sentirse en cada línea del texto, Harris investiga las razones del caso. Para ello pone a prueba una tras otra las teorías dominantes en la moderna psicología del desarrollo y, con una lógica holmesiana, las examina y en última instancia desestima como «pistas falsas» que minan el camino. La suya es una teoría original de cómo se forma la personalidad. No sólo la de los gemelos idénticos o siameses, también la de usted y, más importante todavía si se encuentra en la encrucijada de educar a un hijo o hija, la de éstos.

Tres mecanismos mentales

La teoría de Harris consta de tres módulos o mecanismos mentales que hacen posible recabar información personal y social, analizarla adecuadamente y generar respuestas que darán forma a la personalidad que, en un espíritu darwiniano, mejorarán las opciones del individuo. Harris explica que «el cerebro humano neurológicamente normal posee un léxico mental para las personas, con una entrada independiente para cada individuo sobre el que sabemos algo».

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