jueves, 14 de marzo de 2013

‘Videojugarse la vida’, la ópera prima de Daniel Cotta, rompe los moldes de la novela clásica

Tramas inverosímiles y humor son las características de la obra de este profesor de Lengua y Literatura

Por: Tania J. Baeza

Fuente: Lecturalia
Fuente: Lecturalia
Comenzó  su carrera literaria, a nivel público, ganando el accésit en el Certamen de Poesía de Humor Jara Carrillo 2003. ¿Qué nos puede contar de la obra que presentó al certamen?
Se trataba de una obra satírica. Se llamaba Consejos del Tío Sam a su sobrino y era una crítica al imperialismo de Estados Unidos, que en aquellos días vivía su máxima efervescencia en la Segunda Guerra de Irak. Resulta paradójico que en Videojugarse la vida haya una escena que se burla precisamente de la manida costumbre de criticar el imperialismo yanqui; y es que no hay nada más constructivo que reírse de uno mismo.

Desde entonces ha dado el salto a la novela, ¿qué le impulsó a tomar esta decisión?
Como devorador de libros, me considero omnívoro; siempre me ha gustado probar todos los sabores literarios: la intimidad del poema, la humanidad del teatro, la totalidad del relato… Como escritor, también soy curioso y me gusta experimentar. A fin de cuentas, el poeta y el novelista paren hijos semejantes: mundos que no existen. El poeta los crea frágiles y cerrados como pompas de jabón, y el novelista crea universos completos y en expansión continua.
Dicho salto, ¿implica el abandono de la poesía?
Ni mucho menos. Ya he dicho lo hermanas que son la poesía y la novela. De hecho, en Videojugarse la vida no falta de vez en cuando un rincón para un poemita burlón y desenfadado que le dé algo de pique y sabor al canto monódico de la prosa.
Su novela, Videojugarse la vida, no sigue los cánones clásicos de las novelas que se han publicado hasta ahora. ¿Qué le llevó a romper unas reglas establecidas desde hace décadas?
Aunque suene contradictorio, la inspiración para esta novela tan fuera de lo común viene de los clásicos más consagrados, si bien clásicos que cultivaron una narrativa poco convencional, como son el Dante de la Divina Comedia y el Quevedo de los Sueños. Al igual que en esas obras, la narración de Videojugarse la vida es un relato alucinado y grotesco en que un extraterrestre peregrina por nuestro mundo guiado por esperpénticos cicerones. En su periplo descubre la anormalidad de lo que nosotros consideramos normal y desenmascara el surrealismo escondido en lo que llamamos rutina, en lo que llamamos racional.
¿No fue una decisión muy arriesgada para alguien que aspiraba a publicar su ópera prima?
Según se mire. La verdad sea dicha, yo fui el primero en tener mis dudas con la novela desde el punto y hora en que no sabía a ciencia cierta si llamarla novela. Es cierto que contiene aventuras y muchas peripecias, pero en multitud de ocasiones la novela propone juegos y retos de ingenio relacionados con la trama que el lector debe resolver para seguir leyendo; y a menudo, después de conocer a un nuevo espécimen humano, el lector debe decidir qué hacer con él: si exterminarlo, indultarlo, abducirlo para el estudio en su planeta de origen u otras opciones. De esta manera, el lector no lee simplemente, sino que juega. Puede que este aspecto novedoso y, como usted dice, arriesgado sea a la postre uno de los que decidió a Funambulista a apostar por el libro: lo insólito del planteamiento, lo inusitado de la estructura y lo sorprendente y descabellado del desenlace.

portada ópera prima escritor malagueño
portada ópera prima escritor malagueño
En Internet, algunos lectores de su obra, hablan de un videojuego novelado que se vive en primera persona. Pero, ¿cómo definiría usted Videojugarse la vida?
Videojugarse la vida es un videojuego hecho con palabras en vez de imágenes: el mando se llama mano y la pantalla se llama libro. El lector debe jugarla, no leerla.  La narración te lleva por escenarios muy variopintos: pasas por el hospital, la cárcel, el instituto, el cementerio… No solo conoces a numerosos personajes, sino que debes decidir sobre su suerte. La trama te plantea diversos minijuegos que debes resolver con dosis de ingenio y de mucho humor. La acción te plantea distintos caminos: tú eliges cuál seguir; eso sí, corres el riesgo de equivocarte y pifiarla. Pero no pasa nada: tienes muchas vidas.
La tipografía también raya la locura: distintos tamaños y tipos de letra, cuadros de texto, crucigramas, renglones boca abajo… No es una novela, no es un ensayo. Es Videojugarse la vida.

Preparando la entrevista he leído varias entrevistas que le han hecho diversos medios. Me ha llamado la atención la siguiente afirmación: “debemos reírnos de nosotros mismos, pero sin ser inmisericordes”.  ¿Este es uno de los objetivos de su primera novela?
El objetivo primordial de Videojugarse la vida es la risa. Quiero que el lector se divierta. Me hace muy feliz encontrarme con lectores que me cuentan que, leyendo tal o cual fragmento, se rieron a carcajada limpia. Dado que el héroe de la novela es un extraterrestre, sus ojos alucinados tienen ocasión de estudiar nuestras manías, nuestros vicios, nuestras vanidades, nuestros quehaceres cotidianos… En esas vivencias reside el humor de la obra: nuestras costumbres más anodinas resultan ridículas e irrisorias vistas con ojos de extraterrestre.

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