jueves, 7 de marzo de 2013

Alehop, de José Antonio Fortuny, en Memorias literarias desde el país de octubre





Sinopsis (de la contraportada): Un misterioso circo llega a un pueblo remoto. Mientras la población se queda hipnotizada por el espectáculo tan vanguardista que se despliega ante ella, una pareja de ancianos trata de solucionar lo que es, a todas luces, un insignificante problema doméstico. Sin pretenderlo, se verán involucrados en una aventura trepidante, en una compleja trama -en la que el circo y su sibilino mánager tendrán su papel- que les llevará hasta límites insospechados.


¿Por qué lo he leído?: Hace relativamente poco tiempo empecé a ver reseñas de este libro en varios de los blogs que sigo, todas muy favorables, por lo que Alehop llamó poco a poco mi atención y lo apunté en la eterna lista de "libros que quiero leer (pero a ver cuándo le puedo hacer hueco)". Hasta que un buen día, hará cosa de dos meses, José Antonio Fortuny, autor de la novela, se puso en contacto conmigo vía e-mail para ofrecerme un ejemplar de su novela. Como bien podréis imaginar, no dudé en aceptar. Con una velocidad increíble, lo recibí en mi casa a los pocos días y heme aquí hoy, reseñándolo.


Sorpresa: Lo primero que debo decir es que en conclusión me ha sorprendido mucho esta lectura. Esperaba una historia algo más convencional de gente con problemas a través de los cuales reflejar una crítica social, y eso sucede, pero el desarrollo no es convencional. Todas las situaciones quedan exprimidas hasta su máxima potencia para mostrar lo peor del género humano sin dejar títere con cabeza. Para resumir este párrafo, es una novela que resulta muy sorprendente y de la que es difícil (o imposible, más bien) sacar conclusiones precipitadas del tipo "esto va a acabar de esta manera o de esta otra", cosa que no es tan fácil que suceda a estas alturas. Eso es lo mejor de Alehop, su capacidad de avanzar por el cauce más inesperado. Al principio, confieso, me descolocó un poco este desarrollo de los acontecimientos, pero según avanzaba no podía dejar de pensar hasta dónde podría llegar la narración, con ganas de más.


Crítica social: Sin duda esa es la base de Alehop. No se salva nadie: políticos, periodistas, televisiones, gente de a pie, los recortes sanitarios, el uso de la justicia... En todos está presente el descontrol, la injusticia, la codicia, el poder, las perversiones o la hipocresía. Se demuestra que cuanto más éxito se tiene, más se quiere y, además, a costa de lo que sea, mientras que los que menos poder tienen en la escala social, están condenados a ser marionetas del gobierno o de la televisión, con la que pretenden mantenernos entretenidos a base de programas vacíos y refritos de formatos, donde cualquiera puede hacerse famoso de la noche a la mañana por nada y sembrar una legión de fans, para luego caer tan rápido como subió, crucificado por esas mismas personas. Como la vida misma. He visto la sociedad en general muy bien reflejada en este libro y eso me ha gustado. Me ha parecido muy interesante además que en medio de todo ello se encuentre un circo. El concepto "circo" es fácilmente aplicable a lo que tenemos ahora mismo en este país (y en otros muchos), sobre todo en política, así que es muy acertada la aparición del circo en la novela y las lecturas que se pueden dar a este hecho.


Originalidad y estilo: Críticas sociales se pueden hacer muchas en este mundo, pero hay que saber hacerlas para no caer en el tedio y la repetición. José Antonio Fortuny, desde luego no cae en esos problemas, pues utiliza un muy acertado humor negro y ácido, mucho sarcasmo y situaciones rocambolescas, lo que da ritmo a su novela y mucha, mucha originalidad. Tiene una forma de expresarse muy desenfadada, sin tapujos ni pudor alguno, y eso se agradece. Se trata de criticar de un modo canalla y con mucha gracia la situación en la que estamos envueltos los habitantes de este mundo. Angustia y diversión se dan la mano en Alehop a partes iguales y se hace bien, con mucha frescura y un lenguaje ágil y culto.


Conclusión: Creo que es una novela que puede gustar, y mucho, porque es osada, muy actual e invita a la reflexión. Además, es entretenida y su división en capítulos cortos la hace rápida de leer. Aunque al principio me pareció "rara", me ha acabado gustando por todo lo que esconde.
 

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