lunes, 3 de diciembre de 2012

"Alehop" en El placer de la lectura

Alehop de José Antonio Fortuny

Escritores valientes hay muchos. Sin valentía y arrojo la escritura es un arte introspectivo, con esas características se convierte en un bien universal. No obstante la valentía de los escritores contrasta con la tozudez de los editores, quienes muchas veces niegan la calidad de los noveles en pro de los intereses económicos. Alehop es una obra valiente escrita por un hombre valiente y editada por otro hombre valiente. De tal conjunción surge una obra muy diferente de aquellas que montan cabeceras en las librerías propiedad de otras editoriales. Alehop es un grito, un grito de dolor, de burla, de descaro.
Farsa, fábula, parábola, cuento para adultos, cualquiera de estos calificativos definen Alehop. Desde su comienzo el lector percibe que el mundo que narra no es real. Fortuny intenta una historia universal de la sociedad actual reduciéndola al microcosmos de un pueblo, un alcalde, un líder de la oposición, un circo, su manager, una pareja de ancianos,   una vecina, un periodista y su jefe. Pero con este puñado de personajes -arquetipos de millones de personas- monta una partida de ajedrez capaz de  dejar desnudo al mundo de hoy con todos sus estamentos.
La historia inicial -hay muchas más- es sencilla. Un circo llega a un pueblo creando una expectativa inusual. Su alcalde ve una oportunidad política en él. Mientras, una pareja de ancianos ve como la movilidad de ella la incapacita incluso para levantarse por lo que necesitan ayuda exterior. El anciano acude al alcalde para buscar soluciones pero el circo parece acaparar toda su atención.
Desde esta casilla inicial Fortuny juega a la oca con el lector, a veces avanza de casilla en casilla contado detalles sencillos, otras salta en la historia semejando al cambio de oca, y algunas más parece que retrocedemos varias rondas al punto inicial. Su imaginación es desbordante, su capacidad de crítica aún más.
En conjunto Alehop sorprende por su contenido, su forma de narrar, su voraz ironía, su grito silencioso en forma de ayuda y por lo fácil y rápido de su lectura pese a sus 350 páginas.
Su autor está impedido por una grave enfermedad neuromuscular (atrofia muscular espinal) que progresivamente ha ido paralizando todo su cuerpo, pero que no le ha privado de su capacidad para comunicar ni de una de visión especial de la existencia.

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