lunes, 14 de abril de 2014

Conversación con las Catedrales en el Placer de la Lectura

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Breve pero jugoso libro misceláneo en torno a dos poderosas figuras de la literatura hispanoamericana, (Borges y Vargas Llosa) se estructura en forma de textos, entrevistas, comentarios, recuerdos y anécdotas, principalmente en torno a la literatura, pero también con digresiones hacia la política, o hacia otras visiones del mundo.  De interés, sobre todo, para aquellos que ya conocen y disfrutan la obra de ambos escritores y en general, tienen una idea de la literatura uruguaya, argentina y peruana. En el libro hay también, una colaboración de Fernando Iwasaki sobre Vargas Llosa, y un cuento del propio Ruben Loza, “El hombre que robó a Borges”, incluido a modo de epílogo, y seguido por las cronologías de los dos escritores.
El autor conoció a Borges en 1978, y le vio después en varias ocasiones, teniendo el placer de conversar con el gran maestro, tanto en su terreno (Buenos Aires) como en el del autor, (Montevideo, tan querido por Borges). A Vargas Llosa le conoció el autor en 1982 y a partir de ahí le ha seguido viendo en muchas ocasiones y comparte con él una gran amistad. Comienza el libro con las entrevistas a Vargas, charlando sobre literatura, la propia y la ajena, sobre la idea de escritura, por qué y para qué. De la literatura pasa al periodismo, actividad que ambos comparten,  y del periodismo pasa a la acción política. En todo ello se explaya Vargas a las ajustadas preguntas de Loza. Y cómo no, hablan del Premio Nobel, de lo que ha podido cambiarle la vida tras conseguirlo, en 2010, de su discurso, momento en el que interviene el también escritor y periodista peruano (afincado en España) Fernando Iwasaki contando un poco la sesión donde le fue entregado el premio.
La segunda parte del libro la ocupa la inmensa presencia de Borges. Loza accede al gran escritor porteño cuando este tiene 80 años, ciego desde los 55, ya reconocido mundialmente y eterno nominado al Nobel pero sin acceder nunca a él. Con Borges habla el autor de literatura, ¡cómo no! Pero Borges parece preferir hablar de la obra de otros y no de su propia obra, la cual cita con mucha retranca y humor porteño. También hablan de Uruguay, por ser una tierra muy querida ( la orilla oriental, la llama, entre otras denominaciones cariñosas), de su eterna e infructuosa candidatura al Nobel, de su participación en el Premio Cervantes y de los otros escritores que destacan ya en esa época, como Octavio Paz, Onetti y García Márquez.

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