lunes, 1 de octubre de 2012

"Rehenes", de Stefan Heym, en Análisis Digital

Cuando la hermandad se torna en odio

Hoy volvemos a los horrores de la II Guerra Mundial de la mano de un clásico que ha sido llevado a la televisión con éxito y que ahora podemos leer en castellano. Rehenes, de Stefan Heym –Editorial Funambulista- es ya un clásico de la literatura de la ocupación nazi. Posiblemente, inspirador de otros libros que tratan el mismo tema.

Da la casualidad de que el autor es alemán y judío a la vez. Se convirtió así en el primer escritor alemán en obtener el galardón del Premio Jerusalén de Literatura (1993). Vuelve a llamarnos la atención la sensibilidad a la hora de tratar escenas de una dureza extrema.

También, cómo hasta en situaciones límite, como la que viven estos rehenes, puede haber alguien que se dé cuenta de la trascendencia de lo vivido y sea capaz de agarrar un cuaderno y una pluma para dejar testimonio macabro sobre la certeza de la muerte que está a punto de llegarles. Es en estos momentos en los que la dureza del libro se agudiza. A la vez, son las páginas que más pueden llamar la atención de nuestros lectores.

Por otro lado, la convivencia de países vecinos y hermanos, como Chequia y Alemania pasa de la hermandad al odio absoluto de manera más que justificada. Los que antes nos abrazaban hoy calan las bayonetas de sus fusiles para organizar una masacre. El odio se antoja, no sólo natural, sino escaso ante la injusticia flagrante.

Queremos destacar la excelente traducción de Cristina García-Tornel que culmina su excelente trabajo en el postfacio habitual en la editorial Funambulista. Ya saben mis lectores que soy partidario de leer estos trabajos a priori, pero no está de más, de vez en cuando, seguir los criterios de los editores y dejarse llevar por la novela sin ninguna información previa. Así, al leer las conclusiones eruditas, podremos saber si concuerdan o no con las que hemos sacado nosotros mismos.

La gran aportación del libro, más teniendo en cuenta los tiempos que corren, viene de cómo en unas circunstancias absolutamente negativas, y sin duda, mucho peores que las que estamos viviendo ahora, los checos fueron capaces de organizarse y sobreponerse a la ocupación alemana. Recuperamos el lema de nuestro último Premio Nobel, Camilo José Cela, “el que resiste, vence”.

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