lunes, 20 de agosto de 2012

Entrevista en La Vanguardia a José Antonio Fortuny

Se dio a conocer con el autobiográfico Diálogos con Áxel, un emocionante libro en el que narraba en primera persona el día a día de un joven cuyas extremidades se van paralizando a causa de una enfermedad degenerativa (atrofia muscular espinal). Pero a pesar de que cada vez se complica más la tarea de escribir –actualmente necesita un ordenador que redacta lo que él le dicta- José Antonio Fortuny (Mahón, 1972) ha dado el salto a la ficción con Alehop (Editorial Funambulista), una sátira social en la que el menorquín pone en evidencia algunas de las grandes desigualdades que sufren los más "frágiles". La llegada del circo a un pequeño pueblo le sirve al escritor de excusa para analizar los comportamientos de una sociedad en la que “impera la ley del más fuerte”. Desde su habitación, lugar en el que pasa largas horas, Fortuny hace volar su imaginación hasta tejer una divertida novela que ha recibido los elogios de compañeros de profesión. Y es que a pesar de la dureza de las historias de algunos personajes, Alehop destila ironía y buen humor. Algo que también sucede en la entrevista.
- Ha dedicado cinco años a Alehop ¿Creyó en algún momento que no lo acabaría?
Sí. Voy lento escribiendo, principalmente debido a mi debilidad física. Y también porque repaso mucho. Además, escribir una comedia en mi situación es arriesgado, porque requiere mantener un ánimo elevado para que no afecte al libro. De todas maneras, esto son sólo circunstancias anecdóticas, la gente no debe leer mi libro por eso, sino porque lo que cuento sea interesante.
- ¿Qué fue lo que más le costó en este libro?
Que toda la trama estuviera bien encadenada. También pulirlo hasta dejarlo como quería que fuera: fácil de leer pero sin perder el sentido profundo.
- ¿Cómo surgió la idea general de la novela?
El detonante fue uno de estos sucesos de despilfarro público que todos podemos ver en los medios de comunicación. A eso le uní una serie de experiencias personales y varias cosas que quería contar.
- Usted empezó siendo un gran lector ¿En parte se ha hecho escritor por su enfermedad?
Empecé a leer mucho debido mi enfermedad: mis amigos se iban por ahí y yo tenía que quedarme en casa y ocupar el tiempo. Recuerdo que al principio no me gustaba mucho leer. Tampoco me planteé llegar a ser escritor, es una palabra que me supera un poco y suena muy solemne. Yo quise en un principio dejar algo en esta vida, por eso escribí el primer libro. Y poco a poco he conseguido terminar el segundo. Pero reconozco que no me he hecho escritor por mi enfermedad, sino para tratar de ligar con una vecina (risas).
- ¿Cuántas horas al día dedica a la escritura?
Suelo escribir unas cinco-seis horas diarias. Para mí escribir es básicamente un ejercicio para mantenerme mentalmente en forma. Es mi manera de agarrarme a la vida y además me permite comunicar mis inquietudes. Procuro seguir un horario diario, no sólo con la escritura, sino con otras cosas que hago. Es muy importante la disciplina para no caer en la depresión. Además, saber que alguien me lee me motiva a seguir escribiendo. A cambio yo procuro entretener al lector, y, si es posible, que esboce una sonrisa. Me parece un trato justo.
- ¿Cómo es su día a día?
Cuando estás completamente paralizado, quieras o no, los días son muy iguales. Pero siempre procuro hacer de cada día algo especial. Aparte de escribir, dedico mi tiempo a leer, escuchar música, ver alguna que otra película. Y contemplar el mar me da mucha energía.
- Este segundo libro es una novela, pero también hay mucho de realidad…
Efectivamente. Alehop es una comedia pero con una base muy real que describe situaciones con las que todos nos podemos sentir identificados.

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