viernes, 13 de enero de 2012

"LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES" DE YOKO OGAWA




Reseña: Pilar Alberdi

La escritora Yoko Ogawa nos relata en La residencia de estudiantes el interior de habitaciones mudas y silenciosas, de los individuos que permanecen en ellas enclaustrados, de barrios de la periferia e instituciones, tanto físicas (edificios) como simbólicas (matrimonio, relaciones familiares...) destinadas a degradarse.

El libro escrito en primera persona por una mujer de 28 años, comienza contando el extraño zumbido que escucha... «No hace mucho que empecé a percibir aquel ruido. Pero tampoco puedo decir que fuera algo reciente».

La delicadeza de los párrafos iniciales responden al esquema clásico de enunciado inicial, seguido de explicaciones y comentarios; provocando un comienzo lento y armonioso.

«El sonido sólo se escuchaba durante un instante muy breve, y siempre mientras se acordaba de la época de la residencia». Entonces, inesperadamente, llega a su vida un primo al que no ve desde hace mucho tiempo. El muchacho que llega a la ciudad con la intención de ir a la universidad, la llama por teléfono para preguntarle por la antigua residencia de estudiantes a la que ella acudió mientras cursaba sus estudios.

El sonido: «Su origen, su tonalidad, su timbre seguían siendo imprecisos. Y si hacía comparaciones lograba encontrarle un parecido con (…) el murmullo helado de una fuente en invierno cuando una moneda se hunde hasta el fondo». Y también.... «Ah, sí... Se parece al sonido de la noche atravesando la palma de una mano que aún sostiene el teléfono tras haber colgado una llamada del novio».

Esta no es una novela para leer de corrido. Considero que es de esa clase de literatura que exige dos lecturas por lo menos. La primera para acercarnos al tema, superficialmente; la segunda para intentar una comprensión en profundidad.

Los personajes no tienen nombre no tienen apellidos, pero sí tienen trabajos, ocupaciones,cargos, pocos vínculos y una acusada soledad.

Es verdad que seguimos los hilos de la historia sabiendo que hay algo más allá... un dato que desconocemos, una explicación que nos hace falta para acabar de entender a los personajes, su modo de estar en el mundo, y su historia personal. En ese sentido, el aspecto de la residencia no ha cambiado durante años; el encargado tampoco... «Quizás fuera porque él había vivido aislado, al margen de muchas cosas: de una familia, de una posición social, y también de una edad».Ya era un hombre con problemas físicos y lo sigue siendo. Él observa los cuerpos de los demás con admiración, y los otros el suyo con curiosidad. Además, ha desaparecido un estudiante; y la policía investiga. Pero esto es sólo el barniz realista, no la madera con la que está hecha la obra.
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