viernes, 11 de marzo de 2011

Lectura breve pero agradable y curiosa para todo amante de las letras y artes, especialmente los seguidores de Proust (Pepe Rodríguez)


Bellísima conversación a dos voces entre Proust y Montesquiou, amigos y admiradores mutuos de sus obras, este librito -en una cuidada y hermosa edición de Funambulista- nos hace presenciar un duelo estético, o mejor, una competición poética, en la que ambos autores intercalan sus textos, y posteriormente, intercambian cartas. En ellas, Proust se dirige a su amigo como “Estimado señor, o “Estimado maestro” (se llevaban veinte años y pico de diferencia) mientras que Montesquiou le llama “Mi querido Marcel”; son cartas rebosantes de cortesía, admiración y dulzura. En ellas comentan los artículos de uno otro, intervenciones públicas o emociones privadas, como la carta en la que Proust habla de la muerte de su madre, hecho que le afectó muy profundamente, dada su estrecha ligazón con ella, y la que alude al fallecimiento de Yturbi, secretario, amigo y amante de Montesquiou. LEER MÁS

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