viernes, 11 de marzo de 2011

"La crisis del XX fue peor que la del XXI" (el profesor Adolfo Caparrós en Análisis Digital)


Quien haya leído a Sándor Márai y le haya gustado, no puede dejar de leer estas desgarradoras memorias noveladas del otro grande de la Literatura Húngara del Siglo XX, El alma se extingue, de Lajos Zilahy –Editorial Funambulista-

Son desgarradoras porque a cualquiera de nosotros, al igual que a Lajos Zilahy se nos arrancaría el alma si supiéramos que no vamos a volver a ver a nuestra madre aunque esté viva, y además, supiéramos que ella también tiene el mismo dolor en la otra punta del planeta.

Fruto de ese dolor es la obra que hoy nos ocupa que narra la durísima vida de un emigrante húngaro en América, según van pasando los años se da cuenta de que el recuerdo se va destiñendo al igual que el color de una prenda tendida al sol. Reacciona y decide poner en negro sobre blanco la historia de su vida, el orgullo de la gloria pasada, la valentía para abandonar su hogar y probar suerte en el extranjero, pero sobre todo el desarraigo, que le hace sentirse extraño, que no le permite al principio, ni siquiera comunicarse con el resto de los transeúntes.

El tiempo va pasando, y nuestro protagonista tiene un golpe de suerte. Habría sido la ocasión de volver a Hungría en triunfo. Sin embargo, el apego al dinero, la sensación de que se empieza a tener suerte, y la expectativa en el horizonte de cumplir su gran sueño, a saber, recuperar todas las posesiones de su familia, la finca, la casa, los trofeos de caza… Todo eso le hace replantearse la vuelta que su familia le había pedido.

Queremos elogiar el excelente trabajo de traducción de Francisco Oliver Brachfeld y Anne Mayo Herczig, que logran transmitir en castellano ese idioma húngaro rico y recio que choca con el inglés comercial y sibilino de manera frontal. Trasladar eso al castellano sin fisuras y con la credibilidad que aparece en El alma se extingue, ni es tarea baladí, ni se consigue en unas pocas horas de trabajo. Más bien, intuimos horas y horas de trabajo y de darle vueltas a cada oración hasta conseguir este excelente producto final. LEER MÁS

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