martes, 29 de marzo de 2011

De la posguerra a la generación X

En la entrada MERCADO del interesante reportaje sobre 70 años de literatura española aparecido en Babelia el 26/3, R. Mora hace referencia a Funambulista como una de las "pequeñas y combativas editoriales " florecidas en la primera década del siglo XXI

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MERCADO

La actividad editorial no se detuvo durante la guerra ni en la posguerra. En 1939 llegó a Barcelona con las tropas nacionales un capitán de la Legión, José Manuel Lara, que fundaría con el tiempo el imperio Planeta. En 1944 regresó del exilio el gran editor José Janés y ese mismo año, la editorial Destino, fundada por catalanes de Burgos, creó el Premio Nadal. La editorial se convirtió en la más importante de la posguerra y su premio fue fundamental para dar a conocer autores: Delibes, Sánchez Ferlosio, Matute, Martín Gaite... Bruguera fue refundada y los quioscos se llenaron de colecciones del Oeste (Marcial Lafuente Estefanía o Silver Kane). En los años cincuenta y sesenta surgió un estimulante mercado negro del libro impulsado por las editoriales españolas de América Latina (Losada o Sudamericana). José Ortega Spottorno, el hijo del filósofo José Ortega, se puso al frente de la editorial Revista de Occidente en 1940 y fundó años más tarde Alianza Editorial. En ella Javier Pradera y Jaime Salinas, que había sido el factótum de Seix Barral, lanzaron la colección El Libro de Bolsillo, que tuvo un éxito arrollador y que se mantiene. Como Austral, de Espasa Calpe, que llegó a vender un millón de ejemplares de la edición en bolsillo del Quijote. Taurus, que habría de ser una de las editoriales más importantes de pensamiento, fue creada en 1955. Ese año, Víctor Seix y Carlos Barral crearon Seix Barral. Una década después llegaron Lumen, Alfaguara (la de las tapas azules) y un poco después Anagrama y Tusquets, todas ellas imprescindibles para la modernización de la España literaria. Los años ochenta fueron los de la concentración. El paradigma es el Grupo Planeta, que hoy es propietario, entre otras editoriales, de Seix Barral, Destino, Crítica, Espasa, Ariel, Minotauro, Temas de Hoy, Backlist, el grupo francés Editis, las cadenas de librerías Casa del Libro y Bertrand, y un largo etcétera. Random House Mondadori agrupa, entre otros sellos, Mondadori, Lumen Grijalbo y Plaza & Janés. El Grupo Santillana posee Alfaguara, Taurus, Aguilar, Suma, Ediciones Generales, Educación y los brasileños Editora Moderna, Editora Objetiva, Editora Fontaner y Uno Educaçao, entre otros. Una de las últimas grandes operaciones es el acuerdo entre Planeta y Enciclopèdia Catalana para quedarse con la veterana Edicions 62. La primera década del siglo XXI está marcada por el contraste entre grandes grupos, editoriales pequeñas-medianas (Pre-Textos, Renacimiento, Quaderns Crema/Acantilado, Páginas de Espuma o DVD) y el florecimiento de pequeñas y combativas editoriales (Minúscula, Periférica, Menoscuarto o Libros del Asteroide, Barril y Barral o Funambulista). España es un país de premios, de premios a obras inéditas y con una calculada estrategia comercial, inaugurada con el Premio Nadal y el Planeta, luego. Ha habido premios fundamentales, como el Biblioteca Breve (Seix Barral) en su primera etapa; y otros más como el Herralde de Novela o el Alfaguara, ahora en su segunda etapa. El Anagrama de Ensayo canalizó el nuevo pensamiento español. En el apartado de memorias y biografías destaca el Premio Comillas, de la editorial Tusquets. En poesía están el Adonais, durante toda la posguerra, y más recientemente el Hiperión y el Loewe. Entre los premios institucionales están los nacionales, los de la Crítica. El debate actual gira en torno al libro electrónico y las futuras formas de lectura. R. Mora

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