lunes, 5 de mayo de 2014

El nuevo libro de Tomás García Yebra en el Diario de Navarra

"No nos enseñan a pensar; tan solo nos adoctrinan para que avalemos los intereses de los gobiernos de turno". Sobre esta idea pivota 'El profesor chiflado y Mister Wert' (Funambulista), una novela valiente y provocadora que indaga en los porqués del continuo naufragio de nuestros sistemas educativos (tal como nos lo recuerdan -una y otra vez- los informes Pisa).

El protagonista de la obra, don Eufrasio Tónico, imparte clase de Lengua y Literatura en un colegio finlandés de Madrid. Sus revolucionarios métodos, su amenidad, su cercanía y complicidad con los alumnos contrastan con "ese profesorado que todos hemos padecido: rutinario, plomizo y falto de creatividad", afirma Tomás García Yebra (Madrid, 1956), un periodista vinculado a Vocento desde hace más de 20 años. "Saber enseñar no está al alcance de cualquiera", sostiene. "Tú puedes saber muchísimo de la vida de Napoleón o del Quijote y luego ser una persona negada a la hora de transmitir esos conocimientos. Para enseñar hay que motivar y cautivar".

Ahí, según García Yebra, radica la diferencia entre el profesorado finlandés y el nuestro. "En Finlandia tienes que demostrar tus capacidades pedagógicas, mientras que en España te exigen que apruebes unas oposiciones", explica. "Si te sabes el temario como un papagayo las aprobarás, lo cual no garantiza que seas un buen profesor. Los profesores, en los países nórdicos, están bien considerados y bien retribuidos, lo contario de lo que sucede aquí".

El autor de 'Los crímenes del Museo del Prado' piensa que el problema de la educación en España viene de muy atrás y no tiene fácil solución. "¿Qué se puede esperar de un país que ha inventado el género de la picaresca?", pregunta irónico. El pícaro, afirma, se cuela en todos los estamentos y empapa nuestra convivencia. "Hay infinidad de pícaros entre los políticos, los banqueros, los jueces, el mundo de las finanzas y en la propia ciudadanía".

En un alarde de autocrítica se incluye en este paquete. "Si a mí me aseguran que con tal o cual maniobra en mi declaración de la renta voy a pagar doscientos o trescientos euros menos a Hacienda, me tiro de cabeza". En Finlandia, sostiene, ese tipo de comportamientos resultan impensables. "El niño finlandés que copia en la escuela es un tramposo, y el adulto que defrauda a Hacienda es un impresentable listillo a quien no hay que dirigirle la palabra. ¿Cómo corregimos esta mentalidad de pícaros, tan arraigada en nuestra cultura? Seguramente con educación, pero necesitamos décadas -o siglos- para conseguirlo".

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