jueves, 12 de abril de 2012

La residencia de estudiantes, de Yoko Ogawa, en Caminando entre Libros

El año pasado había leído dos novelas de esta autora, La formula preferida del profesor y El perfume de hielo (que tengo sin reseñar). Me enamoró la forma de escribir de esta autora, así que cuando salió a la venta La residencia de estudiantes, no dudé en comprarla.

Otro de los motivos que me llevaron a comprarlo es que me gustan mucho las ediciones de Funambulista – que aunque suelen contener algunas erratas – el papel y la calidad de la portada me parecen muy logradas. Si además le unimos a un precio muy asequible (menos de 10 euros), no lo dudé.

Podríamos decir que el genero de esta novela es comprendido entre el thriller y el drama. Es una combinación un tanto extraña, pero que hace seguir leyendo hasta el final, sobre todo porque en las últimas paginas se condensa la acción, y atrae hasta el fondo de la situación.

Yo lo he devorado en apenas una hora y media, ya que es muy cortito (apenas pasa las 100 paginas). Además, el cambio de intensidad entre las primeras y las últimas páginas atrapa tremendamente, donde pasa de las relaciones y la soledad a hablar de misterios y enigmas.

La prosa de la autora, como siempre, es delicada pero fluida. Esto es lo que nos atrajo a todos los lectores con su primer éxito en España, La formula preferida del profesor. Sin embargo, esta novela (y El perfume de hielo) me han dejado el mismo sabor extraño al terminarlas.

Muchos sabréis que para mi los finales son una cuestión muy importante, y buena parte de la calificación que le doy a mis lecturas tiene que ver con la forma en que se cierra la historia. Así que perdonadme si le doy demasiada importancia en este caso, que no por ello ha dejado de gustarme la novela.

Creo que no he entendido el final. Es demasiado abierto y demasiado oriental para mi mente. Además, deja muchas más dudas de las que ya teníamos. Así que me he encontrado preguntándome muchas cosas a las que no voy a tener respuesta.

Hay ocasiones en las que cuando llego al final, vuelvo atrás porque no me puedo creer lo que estoy leyendo. En este caso volví sobre las paginas porque pensé que me había perdido algo… pero no (o eso creo).

Es posible que en la literatura japonesa (la de ellos propia, no la que exportan a occidente) haya mas antecedentes de este tipo, o incluso que este final tenga alguna referencia a otra obra o algo que tenga significado para ellos. Pero yo, personalmente, me he perdido.

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