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Miguel Sáenz, memorias río arriba, árbol adentro (El Cultural)

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Traductor de Bertolt Brecht, de Günter Grass, de Faulkner y Kafka, Miguel Sáenz ha publicado un libro de memorias que he leído con creciente interés. La verdad es que el ejercicio de sinceridad sin aspavientos que hace el autor mantiene la atención y además emociona. Hijo de militar, las palabras honor, dignidad, honradez, lealtad, tuvieron para él desde niño una significación de singular calado. Educado por los marianistas en el África española de la posguerra civil, Sáenz se esfuerza por contener la admiración que le suscita la figura de su padre. El niño vivía la novela vital del cabeza de familia, mutilado de guerra, con asombro. Se refiere a Sidi Ifni, que yo visité por cierto en el último vuelo de la avioneta del ABC verdadero, cuando el terremoto, y luego escribí un editorial por el que me dieron el Premio Luca de Tena 1960. Pero Sáenz, que titula su libro Territorio , se detiene más en Tánger, tal vez porque a sus oídos infantiles llegaban las consignas, “por el...

Entrevista a Arcadi Espada en El Cultural

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El editor de Funambulista, Max Lacruz, recurre a Manuel Vázquez Montalbán para explicar por qué Arcadi Espada (Barcelona, 1957) ha hecho un tebeo. El autor de los Mares del sur , recuerda Lacruz, utilizaba los escritos subnormales para enfrentarse, en igualdad de condiciones, al discurso propagandístico y nacionalista de Franco. "La única manera de dar cuenta de esa situación sociohistórica de tipo subnormal consistía en buscar un lenguaje apropiado que se pudiese oponer al lenguaje oficial, es decir, un contralenguaje igual de subnormal que el denunciado ". De igual modo, Espada puede haber encontrado al fin el lenguaje con el que reflejar, muy exactamente, la realidad grotesca que se vive en Cataluña: una especie de collage esperpéntico que, desde la sátira, y siempre con las armas de la razón, denuncie "la estulticia pestilencial" del ambiente. "Ana Cortils [la ilustradora] y Max Lacruz tendrán siempre mi agradecimiento por haber permitido ...

Hijos y padres, de Félix Teira, El Cultural, 31 mayo 2013

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"La resurrección de Marcelo Chiriboga" (artículo sobre "Las segundas criaturas", de Diego Cornejo Menacho, en El Cultural de El Mundo)

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Recuerdo que la segunda vez que escuché hablar de Marcelo Chiriboga fue en Santiago de Chile. Incluso algún bromista, muy serio, llegó a presentármelo: un tipo barbudo y con cara de no haber dormido; un tipo que parecía tomarse el mundo de la literatura como si de verdad fuera el único mundo que había que vivir; un tipo que, en el fondo, no hablaba sino de él, de su literatura, de sus aventuras por el mundo con mujeres maravillosas . No me lo creí, sobre todo porque yo sabía que Marcelo Chiriboga era un invento literario que había salido de las cabezas de Carlos Fuentes y de José Donoso en momentos de efuroria literaria. En El jardín de al lado , José Donoso habla de un novelista ecuatoriano (inexistente en la realidad, es decir, fuera de la ficción) que pertenece como él al boom de la novela latinoamericana de los años sesenta del pasado siglo. Es ecuatoriano, por llenar el vacío (en la realidad, Ecuador no tiene escritor en el boom), y un gran aventurero. En la novela...

El Soviet de los Vagos, de Eduardo Gallarza, en El Cultural.

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Gallarza se adensa en el Soviet de los Vagos Por Luis María Anson    Ver el número en PDF Para mí ha sido todo un descubrimiento. No había leído nada de Eduardo Gallarza y me ha deslumbrado su novela El Soviet de los Vagos . Dedico varias horas del día a leer libros sobre ciencia y desconocía la magnitud de la obra y la vida de Nikola Tesla, el científico serbio que nació bajo el largo manto del imperio austrohúngaro en 1856 y murió como ciudadano estadounidense en 1943. Amigo de Mark Twain, colaborador de Edison, Tesla, hombre de oscuras complejidades, revolucionó el electromagnetismo. Varias de sus teorías que rozaban lo inverosímil le relegaron en el mundo científico. Algunos le instalaron en la chifladura, incluso en la locura. En torno a este personaje, Gallarza ha tejido una novela sin desperdicio. Está muy bien construida, con una arquitectura literaria moderna que arrastra al lector desde la primera frase hasta la última. Lo más brillante del Gallarza...

Pessoa. Cartas de Amor (El Cultural)

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“Todas las cartas de amor son ridículas”, hizo decir Pessoa (1888-1935) a su heterónimo Álvaro de Campos en un conocido poema, poco después de que se interrumpiera la correspondencia que mantuvo con quien, a decir de los biógrafos del poeta portugués, fue su único amor, Ophélia Queiroz. Fue ésta una empleadilla de las muchas que trabajaban en las oficinas de La Baixa, el barrio de negocios de la capital portuguesa. El poeta la conoció cuando la muchacha, que a la sazón tenía 19 años, fue a pedir trabajo en la misma empresa en la que el poeta ejercía, en unas condiciones “flexibles” -es decir, sin horas fijas- el nebuloso cargo de empleado de la correspondencia extranjera. Conocemos bien sus rutinas de entonces -en especial, gracias al relato que de ellas hace su heterónimo Bernardo Soares en El libro del desasosiego -, y por eso causa cierto asombro que este dechado de soledad pudiera abrigar -o “fingiese”, diríamos-, aunque no fuera más que por ...

Correspondencia de Chejov y Gorki en El Cultural

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La no muy nutrida correspondencia entre dos grandes de la literatura rusa, Anton Chejov (1860-1904) y Máximo Gorki (1868-1936), aunque breve -empieza en octubre de 1898- está llena de encanto. Pese a la no excesiva diferencia de edad entre ambos, Chejov ya enfermo de tisis y medio solitario en Crimea, donde vive por prescripción facultativa, es ya un maestro, autor de magníficos cuentos que revolucionaron el género y de obras de teatro no menos novedosas como Tío Vania . Gorki es un provinciano impulsivo y apasionado, un talento que comienza a descollar y que suele dudar mucho de cuanto hace. Le escribe a Chejov con la devoción y el respeto debidos a un maestro y firma casi siempre sus cartas como Alexei Pechkov, su verdadero nombre, pues Gorki (que en ruso significa “amargo”) fue un pseudónimo. Como es natural hay más cartas de Gorki que de Chejov, que sin embargo acoge al nuevo con calor, estima claramente su obra literaria y le da consejos, siempre exentos de toda ...