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Mil días en Bruselas

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  "Este libro de Teresa Giménez Barbat es un ejemplo de buena literatura porque contiene el relato, tersamente explicado, de una experiencia en Bruselas llena de aventuras políticas y de los retratos personales indispensables para entenderlas". Francisco Sosa Wagner

Presentación de Mil día en Bruselas (jueves 10 de junio)

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Reseña en RTVE Cantabria sobre El chico de la comunidad

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  Escucha el podcast a partir del minuto 17:45

Entrevista a Enrique Badosa en el portal Editores y Editoriales Iberoamericanos (siglos XIX-XXI)

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Homenaje a Enrique Badosa en El Mundo

  Poeta es lo que te han dicho y dirán Enrique Badosa era el único que quedaba vivo de aquella mesa en  El Noticiero Universal,  que compartía con Manuel Vela Jiménez, el  sportman , y Julio Manegat. Debajo de su finura, había un poeta de hierro. Estos versos que  ayer transcribía Sergi Doria  en su nota necrológica de  Abc: «En lo definitivo de mi edad,/ más que nunca me siento responsable/ de este lugar que ocupo en el espacio./ Donde yo estoy, podría hallarse un hombre/ no sólo con más fuerza de vivir,/ con más dominio y más inteligencia,/ sino con más bondad en la mirada...»  Max Lacruz publicó su último libro  Sine Tradere , pero no consiguió que escribiera ni dictara sus memorias. LEER MÁS

Enrique Badosa, Barcelona, 1927-2021

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  Enrique Badosa, Barcelona, 1927-2021 « Ni subí al Kilimanjaro ni se me rindieron las grandes estrellas del cine. Con todo, no he dejado de tener una vida intensa, lo cual es deducible de mi obra poética. A menudo digo que carezco de biografía... En todo caso, mi biografía es mi bibliografía » Algunas imágenes de la presentación de Trivium , que se celebró en 2011 en la sala Josep Maria de Sagarra del Ateneu Barcelonès y reunió un numeroso público. Acompañaron a Enrique Badosa Joan Margarit, Isabel Lacruz Bassols y Joaquín Marco.

Rescate de lo que fuimos

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  A veces vivimos de espaldas a nuestro pasado, la curiosidad por saber de dónde venimos no es lo suficientemente fuerte cuando nos queda toda la vida por delante. Un día tu padre o tu madre dejan de recordarte quién fuiste,  esos ecos del pasado se apagan  y, de repente,  aparece una extraña fuerza que te impulsa a recuperar las voces que no atendiste , las historias que no te interesaron y sin apenas darte cuenta reconstruyes lo que creíste ya desaparecido. Reconstruyes las vidas de ellos, de los padres, de los abuelos, de los que se fueron, e inicias un viaje fascinante de aprendizaje. Y es que, a veces, los muertos están mucho más presentes en nosotros mismos de lo que creemos, tienen un poder extraño que nos fortalece. El legado de mi padre se limita a un montón de libros, algunas traiciones, una generosidad inmensa y tres ideas que son tres faros en mis peores momentos de oscuridad. «Toma —me dijo—, lee lo que escribió tu tío abuelo, lee,  entérate de lo que es un exilio, de lo q